La industria santafesina volvió a mostrar señales de fuerte deterioro en febrero de 2026, con una caída generalizada de la actividad y un contexto macroeconómico que profundiza las dificultades del sector. El nivel de producción industrial en la provincia registró una contracción interanual del 14,9%, mientras que el 76% de las ramas fabriles relevadas por la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) evidenció retrocesos.
En la medición desestacionalizada, además, el indicador marcó una baja del 2% respecto de enero. Con estos datos, el índice se ubicó en el segundo nivel más bajo de toda la serie iniciada en 2016, apenas por encima del piso alcanzado en abril de 2020, en plena pandemia.
La industria santafesina profundiza su caída
Además, el informe de actualidad industrial precisa que en el acumulado del primer bimestre, el sector exhibe una caída del 12,3%, consolidando una tendencia negativa que ya lleva varios meses. El índice de producción elaborado por Fisfe se ubicó en febrero un 10,4% por debajo del nivel registrado en el mismo mes de 2023.
El retroceso estuvo explicado, en gran medida, por el desempeño de sectores clave. La molienda de oleaginosas encabezó las incidencias negativas, seguida por la maquinaria agropecuaria, la industria automotriz, las autopartes, los productos metálicos y la maquinaria de uso general. En conjunto, estas seis actividades explicaron la mayor parte de la caída interanual del índice.
Detrás de este escenario se combinan varios factores. Fisfe apuntó que “la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, en un contexto en el que desde septiembre de 2025 los salarios del sector privado crecen por debajo de la inflación, impacta de lleno sobre el consumo interno”. A esto se suma “la apreciación cambiaria, que deteriora la competitividad de la producción local frente a los bienes importados y limita el desempeño exportador”. El tipo de cambio real multilateral descendió de 106 en marzo de 2024 a 86 en marzo de 2026. Finalmente, las elevadas tasas de interés encarecen el financiamiento y restringen tanto la inversión como el capital de trabajo, apuntaron desde la entidad.
El resultado es una industria que enfrenta, de manera simultánea, menor demanda, mayores costos financieros y productivos, un tipo de cambio menos competitivo y un proceso de apertura importadora sin herramientas de política industrial que amortigüen el impacto.
Sectores en rojo
La amplitud de la caída también refleja la profundidad del problema. Desde julio de 2025, la mayoría de las ramas industriales se mantiene en terreno negativo, evidenciando la generalización de la crisis. Entre las principales actividades por su peso en el producto industrial provincial, solo unas pocas lograron crecer en febrero: la industria siderúrgica avanzó 8,2%, los productos lácteos 7,9%, la molienda de cereales 1,5% y los productos metálicos de uso estructural 0,8%. En contraste, el resto de los sectores mostró caídas, algunas de gran magnitud.
Las bajas más pronunciadas se registraron en vehículos automotores (-39,1%), maquinaria agropecuaria (-37,7%) y molienda de oleaginosas (-30,3%), seguidas por autopartes (-22,1%) y maquinaria de uso general (-17,5%). También se observaron retrocesos en prendas de vestir (-14,2%), maquinaria de uso especial (-12,1%), manufacturas de plástico (-10,7%), productos metálicos (-9,3%) y fiambres y embutidos (-9%).
El deterioro alcanza además a rubros vinculados al consumo masivo y la construcción, como muebles y colchones (-7,2%), papel y productos de papel (-5,9%), carne vacuna (-3,5%), carrocerías y remolques (-2,5%) y edición e impresión (-2,4%), lo que refuerza la señal de enfriamiento general de la economía.
Por otra parte, el informe precisó que las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) con origen en Santa Fe mostraron en el primer bimestre de 2026 una baja de 19,6% en valor, y de 11,7% en peso neto. Autopartes, metales comunes y sus manufacturas, caucho, y maquinarias y equipos enfrentaron menores ventas externas.
Impacto en el empleo
El deterioro de la actividad industrial comienza a reflejarse con claridad en el mercado laboral. En Santa Fe, tanto la cantidad de empresas como el empleo formal del sector manufacturero muestran una tendencia descendente sostenida desde fines de 2023. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 el número de empleadores asegurados en la industria manufacturera se redujo en 341 casos, lo que representa una caída del 5,8%. En paralelo, el total de trabajadores cubiertos disminuyó en 8.207 personas, equivalente a un retroceso del 5,9%.
La dinámica provincial se replica a nivel nacional. En el mismo período, la cantidad de empleadores industriales cayó en 2.682 unidades (-5,4%), mientras que el empleo registrado se redujo en 72.289 puestos (-5,9%).
El informe de Fisfe señala que el empleo asalariado registrado en la industria manufacturera a nivel nacional volvió a caer en enero de 2026 —último dato disponible— con una baja interanual del 3,6%, lo que equivale a 42.300 puestos menos respecto del mismo mes de 2025.
Los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran que el retroceso interanual del empleo industrial se mantiene de manera ininterrumpida desde marzo de 2024, acumulando 23 meses consecutivos de caída. La contracción de enero fue, además, la más pronunciada de toda la serie reciente. Desde el segundo semestre de 2025, la tendencia negativa se profundizó, con caídas mensuales desestacionalizadas. En comparación con diciembre de 2023, el sector perdió 67.400 empleos registrados, lo que implica una merma del 5,7%.
La caída del empleo atraviesa a todos los rubros de la industria. En enero de 2026, los sectores más afectados en la medición interanual fueron textiles, confecciones, cuero y calzado (-11,5%), seguidos por automotores y neumáticos (-4,5%) y la metalmecánica (-4,3%). En los últimos cinco meses, en promedio, unas 5.000 personas por mes perdieron su empleo en el sector industrial.
Otro indicador que confirma la retracción de la actividad es la demanda de energía eléctrica por parte de los grandes usuarios industriales en la provincia. En febrero de 2026, el consumo registró una caída interanual del 14,5%. El desempeño es dispar según los complejos productivos, pero con predominio de bajas. En cuatro plantas siderúrgicas, la demanda eléctrica retrocedió un 2,3%, mientras que en once plantas del complejo oleaginoso la contracción alcanzó un marcado 52,8% interanual, reflejando la fuerte desaceleración de uno de los principales motores industriales de la provincia.