El Mundial de Fútbol 2026 llegó a su fin y, con la euforia deportiva disipándose, el gobierno de Javier Milei también comienza a despedirse del impasse político que le ofreció la Copa del Mundo y el protagonismo de la selección argentina. La agenda vuelve a estar dominada por la economía, donde los desafíos que habían quedado en segundo plano reaparecen con fuerza. En ese escenario, un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) sostiene que el margen de maniobra del oficialismo se reduce y que las tensiones en el frente fiscal y financiero vuelven a ganar protagonismo.
El trabajo plantea que el Ejecutivo intenta reforzar la confianza de los mercados mediante la presentación de un programa financiero para 2026 y 2027, con el objetivo de demostrar que puede afrontar sus compromisos sin depender de nuevas colocaciones de deuda en el exterior. Sin embargo, para el Cepa esa estrategia no logra disipar las dudas y, por el contrario, abre nuevos interrogantes sobre la sustentabilidad del esquema económico.
Los economistas del centro de estudios sostienen que buena parte del programa descansa sobre supuestos difíciles de concretar. Entre ellos mencionan futuras colocaciones de deuda en dólares, privatizaciones, refinanciamiento de organismos públicos y compras de divisas al Banco Central que, de concretarse, ejercerían una presión considerable sobre las reservas internacionales.
Según el informe, entre lo que resta de 2026 y durante 2027 el Tesoro podría demandar unos u$s 8.600 millones de reservas para cumplir con ese esquema. Si además se consideran los vencimientos de los Bopreal, la salida de divisas podría acercarse a los u$s 12.000 millones.
En paralelo, el Cepa observa que el gobierno continúa buscando financiamiento en el mercado local mediante emisiones de bonos en dólares. Si bien esa estrategia permitió obtener recursos durante este año, considera que el panorama será más complejo en 2027, cuando coincidan mayores necesidades financieras con un escenario atravesado por la incertidumbre electoral.
El primer déficit de la gestión
Las dificultades también aparecen en las cuentas públicas. El informe destaca que junio dejó un dato que marca un quiebre para la administración libertaria: por primera vez desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, el Sector Público Nacional registró un déficit primario.
El rojo alcanzó los $700.000 millones, mientras que el déficit financiero ascendió a $1,02 billones después del pago de intereses de la deuda. Si además se incorporan los intereses que se capitalizan mediante distintos títulos públicos, el desequilibrio financiero del mes treparía a $3,14 billones, advierte el Cepa.
Para los autores del trabajo, el deterioro responde principalmente a una caída de los ingresos tributarios en términos reales, acompañada por un incremento del gasto respecto de igual período del año pasado.
La recaudación total retrocedió 8,5% interanual en términos reales. Entre los factores que explican ese comportamiento aparecen la caída del IVA, que acumula ocho meses consecutivos de retroceso, y la disminución en la recaudación del impuesto a las Ganancias, afectada además por la postergación de los vencimientos para personas humanas.
También los derechos de exportación continúan mostrando una tendencia descendente. El Cepa señala que ya suman once meses consecutivos de caídas interanuales como consecuencia de la reducción de las retenciones implementada desde mediados de 2025. Esa decisión implicó una pérdida significativa de recursos fiscales durante el primer semestre del año.
Ajuste persistente, pero con menos resultados
Aunque el gasto público aumentó 3,1% en términos reales respecto de junio de 2025, el informe remarca que el proceso de ajuste iniciado en 2024 continúa vigente. De hecho, comparado con junio de 2023, el gasto total sigue siendo casi un tercio inferior.
La obra pública continúa siendo una de las partidas más castigadas. La inversión de capital permanece prácticamente paralizada y exhibe una reducción cercana al 87% frente a los niveles de dos años atrás.
También persisten fuertes recortes en los gastos de funcionamiento del Estado, particularmente en los salarios de la administración pública, mientras que el informe cuestiona la decisión oficial de postergar el pago de aguinaldos tanto a empleados públicos como a universidades nacionales para mejorar artificialmente el resultado fiscal de junio.
>> Leer más: Las centrales obreras vuelven a la calle para protestar contra la política económica
En materia de subsidios, el trabajo reconoce que siguen muy por debajo de los niveles de 2023, aunque durante junio crecieron respecto del año anterior debido al fuerte aumento del costo de importar gas, consecuencia de la escalada internacional provocada por el conflicto entre Irán e Israel.
Metas con el FMI cada vez más exigentes
Uno de los principales focos de preocupación del Cepa es el cumplimiento del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
El organismo recuerda que el propio FMI había flexibilizado las metas fiscales de mitad de año, reduciendo la exigencia para junio. Aun así, el Gobierno no logró alcanzarlas y quedó aproximadamente $570.000 millones por debajo del objetivo comprometido.
De mantenerse la dinámica observada hasta ahora, el centro de estudios estima que el superávit acumulado a diciembre quedaría muy lejos de la meta anual acordada con el organismo internacional.
El informe subraya además que existe un cambio de tendencia respecto de los primeros meses de la gestión. Mientras el ajuste permitió construir un importante superávit durante 2024 y comienzos de 2025, ahora la capacidad para seguir profundizando ese proceso aparece limitada por la menor recaudación y por la propia admisión oficial de que ya no existen demasiados márgenes para continuar reduciendo el gasto.
Un desafío que vuelve al centro de la escena
Para el Cepa, el Gobierno enfrenta ahora un equilibrio cada vez más delicado. Necesita mantener la estabilidad cambiaria, continuar reduciendo el riesgo país y sostener el financiamiento del Tesoro, pero al mismo tiempo ve deteriorarse su capacidad de generar superávit fiscal y aumentar sus vencimientos de deuda para los próximos años.
Con el Mundial ya fuera de agenda, el diagnóstico del centro de estudios es que la discusión económica vuelve a ocupar el centro del debate político. Y allí, sostiene, el principal desafío para la administración Milei será demostrar que el esquema financiero puede sostenerse sin que aumenten las tensiones sobre las reservas, el endeudamiento y el cumplimiento de las metas comprometidas con el FMI.