Esta semana el Banco Central Europeo (BCE) subió la tasa de interés en 50 puntos básicos, por primera vez en 11 años, en un intento por contener una inflación que llega a niveles récord.

Acelerada. La inflación anual en la UE se disparó al 9,6%.
Esta semana el Banco Central Europeo (BCE) subió la tasa de interés en 50 puntos básicos, por primera vez en 11 años, en un intento por contener una inflación que llega a niveles récord.
El cambio en la política monetaria en la zona euro, con algo de retraso, empieza a alinearse gradualmente a las subas que hace dos meses comenzó a implementar la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos.
El incremento que decidió el BCE fue mayor al que se había adelantado en las últimas semanas, cuando varios miembros del Comité Ejecutivo indicaron que la suba iba a ser de 25 puntos básicos.
“La tasa de interés para sus operaciones de financiación se situará en el 0,50%, mientras que la tasa de depósito alcanzará el 0% y la de facilidad de préstamo, el 0,75%”, señaló la entidad.
El euro repuntó después de conocerse la medida, que entrará en vigor el 27 de julio. La inflación anual en la Unión Europea se disparó al 9,6% en junio. En los 19 países que utilizan el euro alcanzó el 8,6%.
El BCE también dio a conocer una nueva herramienta destinada a mantener controlados los costes de los préstamos en los países altamente endeudados de la zona euro, como Italia y Grecia, como parte de su esfuerzo por mantener la cohesión dentro de la región.
Según, Claudio Caprarulo, especialista de la consultora Analytica, “la falta de resultados que están teniendo los distintos gobiernos para controlar la inflación provoca la profundización de políticas monetarias contractivas llevadas a delante por los respectivos bancos centrales”, en medio de un clima de incertidumbre signado por la guerra en Ucrania.
En este sentido, expresó que “el eje de la discusión ahora se centra en si el costo de estas medidas será finalmente una nueva recesión”.
En cuanto al impacto para la Argentina, “en lo inmediato, el aumento en las tasas de interés en el resto del mundo presiona sobre el tipo de cambio: las monedas se están depreciando frente al dólar y eso le quita competitividad cambiaria a nuestro país en tanto no aumente en el ritmo de depreciación del peso”, sostuvo.
En el mediano plazo, continuó, “un mundo que crece menos impacta negativamente en nuestras exportaciones”.
De hecho, la posibilidad de una recesión ya se descuenta en el mercado de commodities.
Mientras la soja argentina espera en los silobolsas, su precio derrapa en el mercado de Chicago. El jueves, las cotizaciones de la oleaginosa y el maíz cayeron por tercera ronda consecutiva.
El viernes, Rusia y Ucrania firmaron un acuerdo mediado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Turquía para permitir la las exportaciones de granos ucranianos y de cereales y fertilizantes rusos. El impacto en el mercado de maíz y trigo fue bajista.
Además de los fundamentos productivos y comerciales, las bajas están asociadas a las ventas de los fondos de inversión, debido a que el peor brote inflacionario que sufre Estados Unidos en 40 años alimenta la chance de mayores subas de tasas y el fantasma de la recesión.
El precio del barril de petróleo registró una fuerte baja en Nueva York al perforar el jueves la marca de los u$s 100. En parte, influyó el temor de una suba agresiva de las tasas de interés por parte la Reserva Federal /FED) de Estados Unidos.
Los directores del banco central estadounidense tienen previsto reunirse el martes y el miércoles próximos para decidir un incremento de al menos 75 puntos básicos en la tasa de interés de referencia, aunque los grandes bancos se inclinan por un aumento de 100 puntos básicos.
Esta situación puso en alerta a los países desarrollados, poco acostumbrados a lidiar con este fenómeno de aceleración de precios.
Esta semana economistas del Citibank estimó que existe un 50% de probabilidades de que el mundo caiga en una nueva recesión, y calificaron esa perspectiva como un “claro y presente peligro”.
Las voces del Citi se suman a las de otras entidades que también advirtieron sobre los riesgos de un retroceso en la economía. El CEO de Deutsche Bank, Christian Sewing, afirmó que la economía global se está derrumbando bajo múltiples presiones y estimó un “50% de probabilidad de una recesión a nivel mundial”. Por su parte, un grupo de economistas del banco Wells Fargo señaló que ese país ya se encuentra en recesión, porque su economía habría registrado un retroceso durante el segundo trimestre del año.
Del otro lado de la grieta mundial, el banco central ruso se apartó de sus homólogos occidentales y bajó su tasa de interés referente el viernes, en 1,5 punto hasta el 8%. La autoridad monetaria afirmó que los precios al consumo siguen bajando, en parte porque la demanda de los consumidores disminuyó. El banco central ruso había subido la tasa de interés hasta el 20% a raíz de la operación militar del 24 de febrero en Ucrania. Así consiguió estabilizar la moneda y el sistema financiero en medio de las sanciones. También implicó que el dinero salga de Rusia y obligó a los exportadores a cambiar la mayor parte de sus ingresos extranjeros por rublos.


