Desde que asumió Javier Milei hasta junio pasado cerraron 31.268 pequeñas y medianas empresas del país, a razón de 33 por día. En el segmento de unidades que ocupan hasta 500 trabajadores se perdieron 181.542 puestos de trabajo, a un ritmo diario de 193. Así lo señaló un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa).
El estudio indicó que las microempresas, de hasta 5 empleados, perdieron 44.748 puestos laborales, lo que explica el 24,6 % de la reducción total. Las pequeñas, que ocupan entre 6 y 40 registraron una caída de 61.144 empleos (33,7 %) y las medianas, de 41 a 500 trabajadores, redujeron su plantilla en 75.650 puestos (41,7 %). En términos porcentuales, las más afectadas fueron las microempresas (-6,1 %), seguidas por las pequeñas (-3,7 %) y las medianas (-2,8 %).
De las 31.268 pymes que cerraron entre noviembre de 2023 y junio de este año, 26.066 eran microempresas. Este segmento explica el 83,4% de la reducción total. Otras 4.784 eran pequeñas (15,3 %) y 418 medianas (1,3 %).
En el período cerraron el 7,1 % de las microempresas, el 4 % de las pequeñas empresas y el 1,7 % de las medianas. “Esto significa que mientras las compañías de mayor tamaño ajustan su nómina de personal para sostener la operatividad y evitar la quiebra, la reducción de plantillas en empresas de menor tamaño no resulta ser suficiente para absorber la caída de la actividad”, señaló el Cepa.
Caída de ventas
El informe destacó que las ventas minoristas de pymes cayeron 0,2 % interanualmente en agosto de 2026 y 12,9 % frente al mismo mes de 2023. Asimismo, al comparar el promedio del último año acumulado (septiembre 2025 – agosto 2026) contra el período equivalente previo (diciembre 2022 - noviembre 2023), la disminución en las ventas alcanza 10,1 %.
Apenas dos rubros mostraron incrementos interanuales en sus ventas en agosto de 2026. Se trata de perfumería (16,4 %) y calzado y marroquinería (8,9 %). En contraste, respecto del mismo mes de 2023, se observan caídas en la totalidad de los rubros.
Entre los más golpeados se encuentran alimentos y bebidas (-42,0 %), ferretería, materiales eléctricos y de la construcción (-37 %) y textil e indumentaria (-25,7 %).
La ola importadora
El ingreso de bienes de consumo finales incide de forma directa sobre la fabricación local. Estos productos no solo compiten de manera directa con los elaborados localmente, sino que también desplazan el proceso productivo del resto de las etapas de la cadena.
En agosto de 2026 este tipo de importaciones alcanzaron u$s 941 millones (28,1 %) respecto al mismo mesde 2023. En el acumulado anual (septiembre 2025 - agosto 2026), sumaron de u$s 11.376 millones. Esto es un 39,4 % más respecto del período equivalente de 2023.
La mayor oferta de bienes importados impacta de manera directa sobre la producción de las pymes industriales. Durante el segundo trimestre de 2026, su producción registró un retroceso de 26,9% en comparación con el mismo período de 2023. En el mismo período, las importaciones de bienes de consumo final explicaron el 15,5 % de las importaciones totales (neto de combustibles), frente a 11,2% registrado en igual lapso de 2023. Asimismo, al evaluar la trayectoria anualizada, se verifica una disminución sostenida de 22,9 % en el nivel de actividad industrial de este segmento.
Desde la asunción de La Libertad Avanza, mientras el nivel general de la inflación acumuló un aumento de 336 % hasta agosto de 2026, las tarifas de electricidad y gas escalaron 853 % (casi tres veces la variación del nivel general de precios), al tiempo que los precios de las naftas y combustibles mostraron una suba de 631 % (prácticamente duplicando la tasa de inflación acumulada en el mismo período). Esto alteró la estructura de costos fijos de las pymes en un contexto signado por la menor actividad económica.
Las tasas
Las tasas de créditos a pymes pasaron a ubicarse por encima de la inflación a partir de octubre de 2024. Salvo por la excepción de marzo de 2025, la Tasa Efectiva Mensual (TEM) promedio se mantuvo de forma sistemática por encima de la inflación mensual hasta agosto de 2026. Esta dinámica revirtió la tendencia observada entre enero de 2021 y septiembre de 2024, eliminando el crédito licuable e imponiendo una pesada carga financiera en un escenario de costos operativos tensionados.