En un tiempo político donde la discusión dominante parece orientada a desregular las relaciones laborales, el oficialismo introdujo formalmente en la Cámara de Diputados un debate en el sentido contrario, que pretende aumentar derechos a los trabajadores: legislar una reducción de la jornada laboral y así llevar las actuales 48 horas semanales a una cifra entre 36 y 40, sin reducir la remuneración.
La primera reunión informativa de la Comisión de Trabajo se concretó este martes en el anexo de Diputados y fue presidida por la diputada kirchnerista del sindicato de los judiciales Vanesa Siley. Allí se puso en marcha un debate apasionante con siete proyectos presentados: cinco del peronismo, uno del Frente de Izquierda y de Trabajadores (FIT) y el restante del rosarino Enrique Estévez (PS). Lo que se resuelva podría tener impacto sobre una población de trabajadores de la base de la escala laboral, y que no cuentan con convenios colectivos superadores en materia de carga horaria semanal. Desde ya, millones de trabajadores de grandes y pequeños sindicatos han conseguido con los años menores cargas horarias semanales pero en los trabajos menos calificados rigen por default las 48 horas semanales.
El impulso del oficialismo está en el marco de una ofensiva política de llevar al Congreso todos los debates que puedan intervenir en la conversación pública en medio de la crucial campaña electoral. Desplazado Alberto Fernández de la centralidad de las decisiones y, con la conducción del ministro–candidato Sergio Massa, Unión por la Patria va a fondo con los debates que le interesan también al ámbito del Congreso. Incluso sin la certeza de contar con las mayorías necesarias para aprobar sus iniciativas.
Aplicación progresiva
La ministra de Trabajo, Kelly Olmos, se presentó este martes en la sesión informativa y dio apoyo a las iniciativas de los diputados (el proyecto no proviene del Poder Ejecutivo), además de deslizar que cree conveniente “una aplicación progresiva en el tiempo de la norma, en el caso de prospere y se transforme en ley". Olmos, más que la voz de Alberto Fernández en Diputados, llevó la voz de Massa.
La legislación laboral argentina, muy avanzada en materia de derechos para el trabajador consolidada en distintos momentos desde mediados del siglo pasado, y en especial a partir la ley de contrato de trabajo de 1974, sin embargo conserva un aspecto estructural que rige desde 1929: la extensión de la jornada laboral de 48 horas semanales (8 horas por día durante 6 días). Si bien coincide con lo establecido como tope máximo horario por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), fue la misma OIT la que recomendó a través de distintas resoluciones (de 1935 y 1962) reducir la jornada laboral, pero la Argentina nunca lo homologó.
En Diputados, desde hace décadas, hubo muchos proyectos presentados para legislar la reducción de la jornada laboral aunque nunca ninguno alcanzó el tratamiento. Héctor Recalde, abogado laboralista, fue el diputado nacional (jefe de bloque del Frente para la Victoria en su momento) más recordado en ese sentido. “Presento el proyecto todos los años, pero no consigo apoyo para su trabamiento”, solía quejarse el histórico dirigente peronista que acompañó por años a Hugo Moyano, en especial durante la década de los 90 enfrentando al gobierno menemista.
¿Antes del 10 de diciembre?
Se trató de un primer encuentro y se prometen varios más, que podrían sobrevenir desde la próxima semana. El oficialismo no descarta producir dictamen y llevarlo al recinto antes del 10 de diciembre, cuando vencen los mandatos actuales y se renueva la composición de la Cámara.
El trabajo de recopilación de información para abrir el debate que presentó el bloque del FdT consta de un informe de 17 páginas donde se precisa la legislación actual vigente, los proyectos presentados y la comparativa entre ellos, la jornada laboral en el mundo, la posición de la OIT, y las experiencias de reducción horaria que se experimentan en distintos países.
El proyecto con más chances de prosperar dentro del oficialismo es de la dirigente sindical y diputada nacional Claudia Ormachea, que propone reducir la jornada a seis horas y mantener seis días semanales para alcanzar un total de 36 horas. Con propuestas parecidas también elaboraron proyectos que serán unificados tras el debate los diputados Hugo Yasky, Eduardo Valdés, Mónica Litza y Sergio Palazzo, titular de la Asociación Bancaria de origen político en el radicalismo.
En la reunión de comisión, que se extendió por unas cuatro horas, Yasky resumió: “En la actualidad se trabaja más, se gana menos, crece la pobreza y la riqueza se concentra cada vez más en menos manos. Pretendemos que el hombre y la mujer trabajadora vivan mejor”. Y agregó: “Cuando comenzó a regir el régimen de las 48 horas, en el siglo pasado, la mujer no trabajaba y se encargaba de las tareas de cuidado de los niños y adolescentes, que hoy en muchos casos viven muchas horas solos con las consecuencias desastrosas que podemos observar”.
La hipótesis compartida por los impulsores de los proyectos es que una reducción en la extensión de la jornada podría producir una mayor productividad, reducir los accidentes laborales y mejorar la calidad en la comunidad laboral, incluso a favor de la renta empresaria.
Desde la oposición, el diputado Martín Tetaz (Evolución Radical) dijo ser ”un fan de la reducción de la jornada laboral”, y explicó que “los datos de Argentina son de mediados del 50, y hay una tendencia constantemente a reducir”.
Sin embargo, propuso que “se ensayen y exploren instrumentos para la reducción de la jornada laboral porque no podemos sostener la productividad con la reducción de la jornada”.
“Generemos una normativa con incentivos”, señaló.
Para Tetaz, “hay sectores en que no tiene sentido. Por ejemplo, en tareas de cuidados y una serie de empleos donde la norma no puede ser de carácter general”. Y añadió: “Los incentivos son el camino correcto y el Estado debe llevar ese experimento que son de participación voluntaria”.
Participaron de la sesión informativa expositores extranjeros (por Zoom) como el caso de la secretaria Internacional, Cooperación y Migraciones de Comisiones Obreras de España, Cristina Faciaben y el vicepresidente del departamento de Política Social de la Unión Industrial Argentina (UIA), Julio Cordero, que se manifestó en contra de la iniciativa y preguntó a los legisladores: “Yo limito la jornada para que se trabaje menos, ¿para qué? ¿Está mal trabajar, estamos en contra del trabajo? ¿Para qué, para ir afuera a hacer qué? Por supuesto, la vida familiar es absolutamente importante, pero esto ya se debatió internacionalmente. El límite dispuesto por la OIT es de 8 horas diarias o 48 horas semanales”.