El economista Diego Marcos fue invitado por la Bolsa de Comercio de Rosario a exponer su perspectiva para la economía argentina que viene. Donde quedó claro que nada está claro.

Diego Marcos disertó sobre el futuro de la economía en Rosario.
El economista Diego Marcos fue invitado por la Bolsa de Comercio de Rosario a exponer su perspectiva para la economía argentina que viene. Donde quedó claro que nada está claro.
En una presentación que tuvo que reducirse a 25 minutos, el doctor en Economía sostuvo que "en Argentina no existe ningún plan", ni en el gobierno ni en ninguna plataforma electoral que permita conocer el país que viene. En palabras de Marcos: “No sabemos nada de lo que viene en la Argentina, solo que hay reformas furibundas y dificilísimas que se tiene que encarar”.
Marcos sostuvo que las reformas políticas y económicas en la Argentina se van a realizar ya sea por iniciativa del gobierno o por decisión unilateral del mercado y que se dividen en dos grandes bloques.
Preventivamente, Marcos aclara que todas las reformas se encuentran al alcance del gobierno nacional, pero algunas son más fáciles de encarar que otras. Las más “ fáciles” son aquellas ligadas al quehacer político. Tal vez atravesado por la prédica de la “casta”, el economista recomendó una nueva ley del arrepentido, una nueva ley que verse sobre el financiamiento de los partidos políticos y una reforma judicial.
“Estos cambios son los más fáciles de empezar a realizar, la sociedad no se opondría a ninguna y daría un empujón de credibilidad al gobierno que lo implemente”, sostuvo el orador.
En un segundo lugar, acomodó a aquellas reformas “difíciles” y clásicas de corte similar a las que pide el Fondo Monetario Internacional: una reforma fiscal, para operar sobre los gastos e ingresos del gobierno; una nueva utilización monetaria, que según el economista no contempla una dolarización; y una reforma laboral, sobre la que no explayo comentarios.
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Aún así, el economista explicó que la presión que se ejerce sobre la economía argentina es tan grande que “marchamos hacia un ajuste desordenado” donde el la recomposición gradual de variables podría no tener lugar si el mercado le puede doblar la mano a este o el próximo gobierno y llevar al país a realizar esas reformas por pleno descalabro económico.
El frente externo de la economía argentina parece ser el único tópico que ilusiona al economista. En el actual proceso de descomposición de la globalización encuentra una salida para las tensiones nacionales.
“En los 90 la globalización despega y el offshoring _dislocación productiva de las empresas a cualquier parte del globo permitido por el movimiento de capitales y mercancías sin límites_ transita sus horas más luminosas", dijo. También indicó que "esto termina en 2018, cuando Trump declara la guerra comercial a China, inaugurando una nueva realidad logística global, el onshoring, es decir el regreso de las empresas a sus países de origen o en naciones vecinas", agregó. "Para Estados Unidos su aliado es México, para China lo son Birmania, Pakistán, Indonesia y otros países asiáticos, para Brasil debe ser la Argentina”, sostuvo Marcos.
La profundización de los lazos entre ambos países sudamericanos puede potenciar la inserción global de la Argentina. “Si el país puede aprovechar las oportunidades que brinda la potencia económica del sur, Brasil, se puede tender un puente hacia una fuerte conexión con los Estados Unidos que es el país que más va a crecer en los próximos años” cerró el economista.


