Un partido político (el PRO/ Alianza Cambiemos) y su equipo de gobierno, mezclando relato con realidad, llevaron a una crisis económica que se hubiera podido manejar de manera ordenada en otras circunstancias.

Un partido político (el PRO/ Alianza Cambiemos) y su equipo de gobierno, mezclando relato con realidad, llevaron a una crisis económica que se hubiera podido manejar de manera ordenada en otras circunstancias.
Mientras que en casi todos los ambientes políticos era previsible el triunfo del Frente de Todos en las elecciones Paso, la alianza partidaria de gobierno se empecinó construir un relato que la ponía al borde de la reelección y a las puertas de una avanzada en contra de los derechos de las mayorías.
Reforma laboral, reforma previsional y reforma fiscal regresiva fueron las banderas que sostuvieron hasta la noche de las elecciones. Sólo una persistente ceguera ideológica mantuvo prendida la llama de una victoria electoral que era, a todas luces, completamente improbable. A esta ceguera se sumó una estrategia de demonizar al peronismo desde los medios.
Junto con esta estrategia política, el gobierno intentó una única estrategia económica: mantener el dólar controlado y usar las reservas necesarias provenientes de los préstamos del FMI. Así, esperaba mantener a raya la inflación. Lo único que logró fue evitar que siga subiendo, aunque se mantuvo en niveles altísimos (siempre más de 2% mensual). Esto se pudo ver en los meses anteriores, donde hubo una especie de paz en los vaivenes del valor del dólar y esta inflación muy alta. De todos modos, como hemos mostrado en informes anteriores, esta idea dejó afuera cualquier intento más o menos serio de reactivar la economía: bajaron el consumo, la inversión, los salarios y las importaciones, pero ni siquiera así bajó la inflación. Se apostó a lograr la paz de los cementerios, pero nunca llegó.
El día posterior a las elecciones vimos una corrida de “los mercados” que llevó el dólar por momentos hasta $ 70 (estabilizado más tarde un poco debajo de los $ 60). A la corrida del lunes post Paso siguieron dos conferencias de prensa de Macri que enrarecieron aún más el clima político.
En definitiva, tras un año y medio de corrida, las reservas están en el mismo nivel que al inicio del proceso, aunque en el medio el país sumó un acuerdo y una deuda enorme con el Fondo Monetario Internacional. La pésima administración de la crisis nos deja un dólar más de 25% más caro que antes de las Paso y una inflación que se verá desatada en agosto y septiembre, con valores similares a los de los meses posteriores a la devaluación de 2018 (cerca de 5%
cada mes).
Hay que aclarar, una vez más, que todas las condiciones paras las crisis cambiarias (abril/mayo de 2018, septiembre de 2018, agosto de 20019) se deben a decisiones del gobierno de Mauricio Macri. Principalmente, permitir a los capitales financieros extranjeros irse libremente y reclamar sus dólares y permitir que los exportadores no
liquiden sus divisas generadas y puedan especular. Durante meses se esperaron los dólares de la cosecha récord, pero como no hay obligación de liquidarlos, nunca entraron.
Los resultados de estas decisiones se pueden ver en una continuidad de pésimos indicadores que dan la sensación de que la crisis económica no encuentra fondo. La inflación llega a 18 meses consecutivos por encima del e%, y volverá a subir durante agosto. La actividad económica cae desde hace más de un año en prácticamente todos los sectores económicos, por lo que tampoco hay inversiones. El desempleo sigue aumentando. El consumo básico (supermercados y shoppings) es hoy un 15% menor al de hace un año atrás.
El gobierno, tras la debacle electoral, inició una serie de mínimas intervenciones sobre el impuesto a las ganancias y el IVA. Respecto de la baja del IVA, hubo un aumento previo que esteriliza la baja anunciada, existe gran heterogeneidad en la capacidad de externalización de quienes venden al por menor. En ese sentido, la mejor opción fue la que practicó el gobierno anterior con rebaja directa en la cuenta del consumidor.
A pesar de todo, de hecho, ha empezado la transición hacia un nuevo gobierno que se verá condicionado de arranque por la falta de recursos con que le deja la administración Macri. En particular, un nivel de endeudamiento que llega al 100% del PBI y que contrasta con el 40% que recibió en 2015. Terminan cuatro años de retroceso para las trabajadoras y trabajadores. Llega un momento de reencauzar la historia de la clase nuevamente hacia un sendero de trabajo para todas y todos, inclusión social y una nueva redistribución del ingreso y del poder económico y político.
(Informe de coyuntura agosto 2019. Investigadores: Sergio Arelovich, Lavih Abraham, Diego Kofman, Natalia Pérez Barreda, Marco Kofman / @mateconomia)


