Los movimientos populares apoyan al actual gobierno incluso desde la campaña electoral, y hoy ese apoyo les demanda, ante todo, paciencia ante su paquete de reclamos y propuestas para combatir el hambre, generar empleo y fomentar la economía popular. En este sentido, una de las políticas más concretas que se viene dando es la de transformar planes sociales en trabajo. Mientras tanto, cada organización continúa funcionando tal como lo viene haciendo en estos últimos años, en medio de una inflación que no cede y una indigencia que llevó a más que triplicar la cantidad de comensales en sus merenderos y comedores en los últimos cuatro años.
“Estamos trabajando con el gobierno para transformar los distintos planes sociales, incluso el mismo salario social complementario y alguno más, en políticas concretas de trabajo. La idea es que los compañeros comiencen dentro de cinco grandes grupos que van a tener mucha mano de obra: construcción, alimentación, textil, recolección y medio ambiente y cuidado de personas”, comentó José Berra, referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y del Movimiento Evita en Rosario.
El gobierno nacional tomó este proyecto elaborado por las organizaciones sociales y la semana pasada lanzó la primera etapa en nueve provincias, que consiste en el acondicionamiento de escuelas públicas de todo el país, con mano de obra de beneficiarios del salario social complementario. La iniciativa “es en pequeña escala el programa que tratamos de impulsar a nivel nacional a través de la Secretaría de Economía Social”, acotó Berra.
En Rosario el acuerdo ya está en marcha y permitirá incorporar a cientos beneficiarios de ese programa para acondicionar los Centros de Convivencia Barrial, mientras que a nivel provincial serán unas 1.400 personas que se ocuparán de pintar escuelas públicas.
“Lo que uno más quiere es que el trabajo aparezca tanto privado como del Estado, donde sea, que salga. Que los sueldos lleguen a la casa y que los pibes tengan para comer, eso es lo principal. Que el país se vuelva a movilizar y que haya mucho laburo, como aquellas épocas en que los albañiles no conseguían ayudante porque los pibes estaban trabajando en otra cosa, se compraban la moto, los que trabajábamos cambiábamos el auto”, resumió Juan Carlos Odi, coordinador provincial de Barrios de Pie.
Soberanía alimentaria
Desde la CTEP, “continuamos trabajando con las herramientas que siempre hemos tenido como merenderos y comedores populares en los barrios, que mantienen la cantidad de gente que no se incrementó porque no tenemos recursos. Este año habrá que sentarse a discutir el incremento para las partidas, que sigue igual”, señaló Berra.
La CTEP también continúa con las ferias libres de inflación como la del parque Yrigoyen y el mercado popular que funciona en La Toma. “También tenemos la idea de apertura de un nuevo mercado en alguna barriada con estas mismas características”, señaló el dirigente de CTEP, y comentó que se desde la organización se está gestionando la posibilidad de que la tarjeta alimentaria pueda utilizarse en estos espacios, teniendo en cuenta que “los beneficiarios no van a las grandes cadenas de supermercados sino al almacén del barrio. Por eso es muy importante poder fortalecer esas pequeñas economías”.
El FTV retomó su programa Cerdo para Todos y lanza bolsones de Verduras para Todos, armados con mercadería del cordón verde de Rosario, mientras gestiona frutas con productores de Santa Fe y Mendoza para vender a precios convenientes. “Retomamos las relaciones con los productores porque ahora hay sin lugar a dudas mucha expectativas de que la economía popular esté en un primer lugar y nos pone muy contentos que el gobierno así lo entienda”, dijo Rodríguez.
“Hay muchos productores, pequeñas y medianas empresas, que hacen productos extrarodinarios y que ayudarían a bajar los costos y a tener una buena alimentación. Tenemos que encarar entre todos la economía popular, armar una red que permite comprar barato, vender el producto, gana el consumidor. Sería fantástico”, valoró el dirigente de la federación, y anunció que desde la organización se reactivarán las gestiones para un mercado central en Rosario.
El dirigente del FTV destacó en otro orden la importancia de que “salga a nivel nacional la ley de góndolas, la cual que requiere un fuerte apoyo de la municipalidad y la provincia, porque va a facilitar que todos los productos de la economía popular estén en todos los supermercados”.
También el partido Ciudad Futura continúa sosteniendo los comedores y copas de leche autogestivas que son más de 20 en la zona oeste y sudoeste de la ciudad y que tienen la particularidad de que fueron procesos organizativos de los propios vecinos y vecinas de los barrios, sin ningún tipo de apoyo ni financiamiento del Estado. “Desde Ciudad Futura hacemos vínculos con algunas empresas y cooperativas para que puedan hacer algún donativo, como el caso de Cotar que viene haciendo un aporte muy importante sobre todo para las copas de leche”, comentó la concejala Caren Tepp.
La organización política también se ocupa de gestionar el acceso al agua potable en tres barrios y trabaja en la ampliación de la llegada de la Misión Anti Inflación, que desde hace cinco años acerca a productores y consumidores, sin intermediarios. “Ya tenemos una experiencia en barrio Villa Moreno donde hay una canasta de alrededor de 115 productos que vienen directamente de cooperativas, productores y microemprendedores. La idea es que se junten unas veinte familias, elijan, hagan el pedido por whatsapp y definan un punto de entrega. Así, tienen un ahorro de entre 25 a 30% respecto de los supermercado, conociendo el destino de esos productos y fortaleciendo a los productores”, explicó la edila. En este caso también se está gestionando la posibilidad de pago con la tarjeta alimentaria.
Sobreviviendo
Fundamentalmente con aportes nacionales, aunque también provinciales y municipales, Barrios de Pie mantiene en Rosario unos 60 merenderos y 15 comedores y la CCC sostiene la asistencia mediante la entrega de alimentos y viandas. “Hemos crecido mucho en los últimos años y la mayoría de los compañeros que integran la CCC no tienen nada, entonces recibir al menos un aporte alimentario es muy significativo y la gente lo valora”, dijo Delmonte.
El titular de la CCC comentó que continúa también el trabajo en espacios públicos de las dos cooperativas de 150 personas cada una de la CCC, mediante contratos con la municipalidad, aunque éstos “se han ido quedando en el tiempo y el ingreso es mínimo. Puede que las cooperativas sirvan para poder acceder a los proyectos productivos nacionales”, auguró el dirigente.
“Ayudamos a los que más podemos. Somos partícipes de este Estado, de este gobierno, hemos trabajando para que gane la fórmula Fernández-Fernández. La esperanza de nosotros es grande. Es muy importante que este gobierno haga bien las cosas. Vamos a darle un tiempo, que se acomoden y que empiece a aparecer el empleo. Y si no, volveremos a la calle, que es lo que mejor sabemos hacer, pero estamos cansados de eso. Los políticos son los que tienen la llave”, concluyó Odi.