El último filing de Moolec ante la SEC deja al descubierto un movimiento clave dentro del entramado Bioceres: el esquema inversor vinculado a Juan Sartori ya tenía el control del grupo a través de distintos vehículos y ahora decidió avanzar y aumentar su participación directa en el holding.
El 1 de abril de 2026, Agriculture Investment Group Corp (AIGC) pasó a controlar el 65,1% de Moolec tras la conversión de acciones preferidas en ordinarias. En el mercado, AIGC es identificado como uno de los principales vehículos del armado vinculado a Sartori.
Pero el punto no es solo el porcentaje, es el timing. Antes de este movimiento, Sartori ya tenía el control del entramado Bioceres a través de distintos vehículos. Lo que hace ahora es profundizar ese control, aumentando su participación y concentrando aún más poder en el holding que queda arriba.
Y lo hace después de la crisis. El aumento de participación se da cuando Bioceres S.A. y Bioceres LLC ya estaban en default y avanzaban hacia la quiebra. Es decir: el mismo grupo que ya tenía el control en el que, una vez caída la estructura operativa, decide reforzar su posición en el holding.
Según documentación presentada por la propia Moolec a fines de diciembre de 2025, la pérdida de control sobre esas sociedades derivó en una ganancia contable extraordinaria cercana a los USD 95 millones para la estructura controlada por Sartori.
En otras palabras: el proceso que llevó a Bioceres a la crisis no solo no implicó una pérdida para el controlante, sino que coincidió con un resultado positivo en el holding.
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Formalmente, el efecto se explica por la desconsolidación contable de activos. Pero en el mercado la lectura es otra: no se trata solo de un resultado técnico, sino de quién se beneficia y en qué momento.
La secuencia completa —default, pérdida de control, reconfiguración accionaria y ganancia para el nuevo controlador— empieza a alimentar sospechas sobre cómo se reordenó el grupo y quién capitalizó ese proceso.
En ese contexto, la toma del 65% de Moolec por parte de AIGC no aparece como un hecho aislado, sino como una decisión oportunista dentro de ese proceso: reforzar el control cuando el valor ya se reordenó y la estructura quedó depurada tras la crisis.
El resultado es una estructura más concentrada: mientras las compañías operativas atraviesan su peor momento, el holding que queda arriba no solo se mantiene, sino que profundiza su control.
Con Moolec en manos de AIGC y otros vehículos vinculados a Sartori con participación en el grupo, el nuevo mapa de poder queda definido.
Y deja una pregunta abierta: si la crisis de Bioceres fue solo el contexto, o si terminó siendo también la condición que le permitió al empresario uruguayo consolidar y aumentar su participación en el holding.