La implementación de la Moneda Digital Argentina (MDA), anunciada por el ministro de Economía y candidato presidencial de Unión por la Patria, Sergio Massa, apunta a “combatir la informalidad de la economía” argentina, señaló este martes el director del Banco Central (BCRA) Agustín D'Attellis.
La MDA “es una herramienta muy interesante para combatir la informalidad de la economía, que es un gran problema que estamos teniendo en Argentina”, remarcó en declaraciones a AM 990, tras lo cual agregó que el país “necesita un plan de estabilización a partir del año próximo que, con la buena cosecha y el ingreso de divisas, será muy fuerte”.
Así, “con que vos logres meter el sistema informal al formal, eso te ayudaría en recaudación con equilibrio de por medio”, dijo.
Desde Economía plantearon que los objetivos de la MDA es la simplificación financiera y la reducción de impuestos. “La Moneda Digital Argentina (MDA) facilita las operaciones digitales y genera oportunidades, autonomía e independencia a personas y empresas a partir de la simplificación financiera”, indicaron fuentes del Palacio de Hacienda.
La eventual puesta en marcha de este mecanismo de transacción también permitirá “reducir impuestos y comisiones, generando incentivo de uso”, añadieron las fuentes.
¿Qué es una moneda digital y cómo funciona?
Las monedas digitales emitidas por los bancos centrales son la versión electrónica del dinero tradicional. Es decir, la autoridad monetaria en lugar de imprimir billetes de papel o monedas metálicas emite su propio dinero en formato electrónico.
De este modo, son la antítesis de las denominadas criptomonedas, un mercado en el cual participan inversores dispuestos a correr riesgos porque la cotización de las mismas fluctúa todo el tiempo y puede tener caídas estrepitosas como ocurrió con el Bitcoin.
Por otra parte, las cripto no tienen regulación y se mueven en forma libre a través de la tecnología denominada cadena de bloques, o blockchain.
En cambio, las monedas digitales públicas u oficiales, funcionan igual que el dinero tradicional, solo que en un formato electrónico. Es decir, es una versión digital de las que se utilizan a diario en un país.
Este año la Comisión Europea presentó una propuesta para poner en marcha un euro digital y el esquema preveía que la tradicional moneda de un euro tendría un valor exactamente igual al de un euro digital. Sería emitida por el Banco Central Europeo (BCE), con un estatus que la hace tan oficial como su equivalente físico.
La emisión de una moneda digital de banco central (CBDC, según sus siglas en inglés) permitiría reemplazar el billete de papel y al estar emitida por el BCRA es de curso legal, es decir, de aceptación forzosa por el sector público y privado. De ese modo, debe ser aceptada como medio para la compra de bienes y servicios y el pago de impuestos, sin excepción.
Por otra parte, su valor es establecido como actualmente se fija el del peso billete en circulación. Puede ser por el mercado en un sistema de tipo de cambio flotante que puede estar influido o no por las políticas del BCRA, o por la entidad en un sistema de tipo de cambio fijo.
D'Attellis aclaró que “el reemplazo del billete papel es una instancia al final del camino”, ya que “la idea es crear una moneda digital que, en un principio, conviva con la moneda tradicional, la física, y que a medida que vaya pasando el tiempo, vaya utilizándose más masivamente esa moneda digital y al final del camino sí reemplace a la moneda papel”.
La moneda digital “es algo que muchos bancos centrales del mundo, un 80%, están estudiando”, tras lo cual citó como ejemplo a China, Suecia, Brasil, Uruguay, Nigeria y Bahamas.
Consultado sobre la potencial instrumentalización de la MDA, D'Attellis afirmó que se creará “un sistema en el que funcione la moneda digital a través de billeteras virtuales, con operadoras como Mercado Pago, MODO, pero también mediante home banking, transferencias automáticas y 3.0”.
La idea que anunció Massa estaría tomando como referencia un proyecto en el que está trabajando Brasil, su principal socio comercial. El vecino país está probando el Real Digital (Drex), su moneda digital de curso legal, y el principal aspecto a considerar es su interoperabilidad con sistemas locales e internacionales, lo cual podría servirle a la Argentina.
La interoperabilidad con sistemas externos es un punto central. En el caso del Drex permitiría compatibilizar la interconexión con CBDCs de otros Bancos Centrales para lograr una mayor integración financiera y comercial.