Economía

Amenaza china sobre Argentina

Posicionamiento global del gigante asiático y su avance en el país

Domingo 11 de Agosto de 2019

La guerra comercial entre Estados Unidos y China preocupa a todo el mundo, sin embargo, pasa inadvertida en los discursos de los candidatos a presidente de Argentina. Una muestra cabal de que los verdaderos problemas no se tratan.

Los dos gigantes están en una guerra comercial desde abril de 2018 por la aplicación de aranceles y la devaluación del yuan. Si bien las reuniones entre EEUU y China continúan, no parece que lleguen a buen puerto. Todo hace pensar que ambos gobiernos necesitan este enfrentamiento para remarcar su nacionalismo y ganar peso político.

Si a ambos países no les conviene acordar por razones estrictamente políticas, podemos decir que se inaugura un período de alta volatilidad para los mercados. Si China repite la devaluación de abril de 2018, deberíamos estar pensando en un yuan en torno de los 7,50 a 7,70 por dólar, con una devaluación en las monedas emergentes de mayor o menor magnitud, según el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos que muestre cada país.

La guerra comercial entre ambos países, una política más nacionalista y el proteccionismo económico nos guiará a menos comercio internacional, y los países más afectados serán aquellos que su comercio exterior esté más ligado a la exportación de materias primas.

Con menos comercio internacional, caerá el precio de los fletes, se consumirá menos petróleo, y el resto de las materias primas arbitraría a la baja. Esto pone en problemas a países muy dependientes de las materias primas como es el caso de Rusia, México, Brasil y Argentina.

Los inversores a escala mundial, si ven una desaceleración en el comercio invertirán menos en empresas, caerán las bolsas a escala mundial, y buscarán refugio en los bonos de tesorería de los países desarrollados.

El bono de tesorería americano a 10 años rinde 1,73 por ciento anual, el de Alemania a 10 años paga una tasa negativa del 0,56 por ciento anual (cobran para tener el dinero); y el a 10 años de Japón paga una tasa negativa del 0,20 por ciento anual.

Las importaciones de China a EEUU representan el 25 por ciento de las importaciones totales, en el caso de China, los bienes americanos representan apenas el 10 por ciento de sus exportaciones, y pueden fácilmente mutar la compra de soja americana, adquiriendo soja en Brasil y Argentina.

China está desarrollando una estrategia global de posicionamiento en el mundo económico, en América latina su dominación la realiza dándole financiamiento a los Estados, como lo hizo con Venezuela, Ecuador y Argentina, a la que ha prestado al Banco Central cerca de u$s24.000 millones para reforzar sus reservas.

En los primeros 6 meses del año, China representa el 12,2 por ciento de todo el comercio exterior argentino, suma u$s6.812 millones (u$s2.365 millones son exportaciones de Argentina a China y u$s4.447 millones son importaciones de China a Argentina) sobre un total de comercio exterior de u$s55.915 millones. Una devaluación del yuan podría acrecentar las importaciones, y menguar las exportaciones, ya que las materias primas que le exportamos podrían caer de precio.

China está comprando empresas estratégicas argentinas, ya domina buena parte de la que proveen insumos al campo, y tiene una porción del mercado que compra la producción primaria para exportar. Esto lo repite en toda Latinoamérica. En otras regiones como Australia o Nueva Zelanda, en donde se cumplen los contratos, compra tierras y produce exportando a su país. En este contexto China tiene en el mundo una posición dominante sobre los mercados agrícolas, es el principal comprador, domina el mercado de insumos, y lentamente va comprando tierra.

En la actualidad China ha sufrido la epidemia de la fiebre porcina africana, perdiendo una gran cantidad de madres de cerdos, necesita imperiosamente importar carne de todo el mundo. Fue tan eficiente abriendo mercados, que ante este hecho no generó un aumento de la carne a escala mundial.

Durmiendo la siesta

Mientras China es una amenaza para el mercado de materias primas, en Argentina los candidatos a presidente soslayan este tema, y no les prestan atención a los capitales chinos en el país y la dependencia de nuestra economía con el gigante asiático.

China debería ser un capítulo especial de los candidatos a presidentes. Sin embargo, es un tema en el olvido, tanto Mauricio como Cristina le pidieron dinero prestado, dejaron que sus empresas tengan posición dominante en el mercado argentino, y hoy no se presta atención a los vaivenes del yuan a escala mundial. La clase política duerme la siesta en lugar de elaborar una estrategia a mediano y largo plazo. Parece que mientras le presten plata para engrosar las reservas y seguir gastando, todo está bien, pero cada día que pasa estamos más enterrados en la dependencia comercial.

Países como Chile, Perú y Colombia ya elaboran estrategias para enfrentarse al gigante asiático. Le venden cobre al mismo precio, y no ceden ante la estrategia de China. Argentina y Brasil deberían elaborar una estrategia similar para venderle soja, maíz y carne al gigante asiático, pero la necesidad tiene cara de hereje, y ambos se rascan para adentro.

Hay mucho camino por avanzar, y poca estrategia para enfrentar este problema. Una vez más no hay políticas de Estado y la clase política está ausente del problema.

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