Economía

2019: en busca del semestre prometido

Celina Calore, Cristian Nieto, Federico Fiscella, Paula Rodríguez y Fermín Oyarzábal plantean un escenario económico complejo para próximo año.

Domingo 16 de Diciembre de 2018

La restricción externa, la inflación, la caída del consumo y la producción sumados al corsé que le pone a economía argentina el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, trazan un escenario poco alentador para la actividad económica en 2019. El panorama podría complicarse por la incertidumbre electoral. En esos términos transcurrió Así lo señalaron los economistas Cristian Nieto y Celina Calore (Centro de Estudios Scalabrini Ortiz), Federico Fiscella (analista financiero) y Fermín Oyarzábal y Paula Rodríguez (asesores económicos del bloque del FpV en el Concejo), plantearon su preocupación sobre la situación económica, especialmente en el primer trimestre del año que se viene. Todos alertaron sobre la fuerte contracción que representa para el país la ausencia de dólares y las pocas señales de inversión. Pero además, más allá de cuestionar las proyecciones presupuestarias sobre tipo de cambio e inflación son poco cumplibles, advirtieron sobre el endeudamiento externo, la fuga de capitales y la crisis en el entramado productivo y laboral derivada de las políticas del gobierno nacional.

"Aquí lo que se está jugando es la situación de los primeros tres o cuatro meses del año", dijo Fiscella, para quien es clave " mirar con atención el sector externo y la falta de dólares". Desde su punto de vista, las divisas "sólo van a aparecer de parte del prestamista de última instancia que es el FMI".

Para Fiscella, el cuadro de restricción externa "se va a terminar agravando más de lo que está ahora". Y consideró que la situación se puede complicar aún más en el primer trimestre e incluso hasta mayo si se agudiza el déficit externo a raíz de que el sector agropecuario no liquide la cosecha _"que por otra parte no será como se esperaba", dijo_ porque no les cierra un valor del dólar a 40 pesos.

Eso se podría complejizar aún más si en términos políticos "aparecen encuestas que le dan mal a Macri y bien a otro candidato", reflexionó. "Con esa cuenta sobre la mesa, los dueños del capital van a tener que tomar una decisión, que estará entre quedarse a apostar en pesos o salir del sistema, lo que podría retraer la inversión o generar el cierre de su empresa, es decir, el encadenamiento de todas esas decisiones negativas es infinito", agregó.

Para Oyarzábal, el riesgo es que "el equilibrio financiero está tan pendiendo de un hilo y hoy la variable que ajusta puede ser una encuesta, una tendencia, y la resistencia política o social al ajuste". En definitiva, consideró que "la economía venía funcionando con un déficit de dólares tan grande que requiere de un ajuste mayúsculo para terminar de cerrar su brecha externa, no cualquiera, sino acorde al déficit de cuenta capital y financiera que tenés".

Entonces, se necesitan los dólares para pagar la deuda nueva que el gobierno tomó "pero también para financiar en parte la fuga de capitales, que está atada justamente a las encuestas que le pueden dar bien o mal al gobierno de Macri", dijo para dar cuenta de la extrema volatilidad sobre la que se asientan los pronósticos.


La tentación del año impar

Para Celina Calore, la gran apuesta del gobierno será "hacer lo que hicieron en 2017", es decir "anclar los precios al tipo de cambio", y "navegar" con "un dólar planchado a 40 y una inflación al 34% _tal como lo prevé el presupuesto 2019_, y sin sobresaltos".

Pero consideró que es una apuesta de resultado incierto porque "va a depender de la situación externa y del déficit comercial y cambiario en general", agregó la economista de Ceso.

Sin embargo planteó que "si logran estabilizar el dólar puede ser que haya una breve recomposición de los ingresos, que son el motor de la economía, y luego habrá que ver si esto se vuelca en el consumo".

Aún así fue cauta. "Considerando una posible reactivación del consumo a partir de 2019, no creo que sea como 2017, porque también tenemos el hecho de estar atados de manos por el FMI, que frenará la posibilidad de darle aire a la obra pública u otorgar alicientes como bonos, o poner dinero en el bolsillo", agregó.

Por eso, a su juicio, la apuesta del gobierno será "mantener el tipo de cambio".

Si lo logran "tal vez se pueda hablar de una breve recomposición de los ingresos", aunque en ese caso habrá que "tener cuidado por los efectos que una apreciación puede tener en la importación y un nuevo aumento del déficit comercial".


Ingresos planchados

Nieto, otro de los economistas de Ceso, trazó un escenario poco alentador poniendo el foco en plano interno y en el deterioro en el nivel de ingresos de la población y la caída de la producción.

"Tenemos relevado que más o menos la pérdida del poder adquisitivo, es decir la cantidad de bienes y servicios que pueden comprar hoy los trabajadores, es casi un tercio menos que en 2015 este año", puntualizó.

De ese modo, "no avizoramos que el año que viene vaya a mejorar, porque el salario va a seguir perdiendo frente a la inflación", agregó.

Su planteo es que "cuando tenés casi el 70% del PBI es consumo, a las familias que se están ajustando y al Estado que se está achicando, la perspectiva no puede ser otra".

Por otra parte, coincidió con Calore en que a diferencia de otros años electorales donde el aumento del gasto público derrama en los ingresos de la sociedad, "hoy el país está condicionado por el acuerdo con el FMI".

Según consideró Nieto, el "estrangulamiento monetario, con pocos pesos circulando y tasas de interés del 70%, le ponen al sector productivo costos financieros muy altos, lo que generará que en 2019 tampoco tengan capacidad para reactivar la producción y mucho menos generar más empleo".

"No veo que 2019 sea típico año electoral con buenas condiciones económicas. Al contrario, creo que esto es un castillo de naipes que frente al primer estornudo se cae", enfatizó Nieto.


Deuda sin fondo

Los economistas consideraron además que los compromisos externos también son un talón de Aquiles para la economía argentina, especialmente los vinculados con el pago de intereses de la deuda. Y aunque el gobierno nacional se garantizó un desembolso anticipado del FMI para pasar un 2019 más holgado, los especialistas consultados por La Capital advirtieron sobre el nivel de fuga que no se detiene y que queda expresado en la progresiva sangría de las reservas del Banco Central (BCRA).

Pero además, Paula Rodríguez también cuestionó el destino de ese endeudamiento. "Las proyecciones para el año que viene son bastante complicadas, sobre todo por el endeudamiento externo ya que vamos a llegar este fin de año con un nivel de ratio deuda PBI del 93%", dijo y consideró clave preguntarse: "¿Para qué se toma esa deuda? ¿Es para invertir en el proceso productivo y mejorar la situación de la clase trabajadora o es para fugar y pagar intereses?".

Por eso, Rodríguez señaló a la política como una herramienta de transformación en la medida que pueda "poner una resistencia al ajuste que hoy enfrentan la clase media, baja y trabajadora", dijo.

"El ajuste tiene el límite de la resistencia que le ponga el ajustado", subrayó y valoró los espacios de confluencia de organizaciones sociales y sindicales como la CGT y la CTA para poner un freno al deterioro del ingreso.

"El desafío es ver cómo juntamos las miradas, las propuestas de cara al 2019 y nos organizamos no solo desde lo sindical y político, sino también desde el campo del conocimiento los economistas con propuestas superadoras", agregó.


La promesa eterna

Aunque el gobierno volvió a la carga con la promesa de una reactivación en el segundo trimestre de 2019, los economistas descreen de ese pronóstico. "Si uno observa el escenario y toma en cuenta declaraciones del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga o cuando vino la misión del FMI, todos mencionaban la parte optimista de 2019 y decían que «lo bueno va a venir a partir del segundo trimestre o del segundo semestre del año próximo». Pero si se da vuelta esa aseveración lo que están queriendo decir es que se el año se está jugando en estos primeros tres meses", aseguró Fiscella para quien con ese cálculo "los dueños del dinero van a decidir no invertir".

El único cambio que podría modificar este escenario, es a su juicio, "que se diera lo que dice la teoría que el gobierno defiende y es que aparezca un inversor, ya que ahora el salario en dólares está a la mitad", agregó el especialista en temas bursátiles y financieros.

"Yo pertenezco a otra escuela de pensamiento que cree que lo que va a pensar es que el inversor va a mirar el mercado, va a observar si en el país se vende algo o no, y en función de eso, no espero nada positivo", aseveró.

Por eso, el pronóstico de Fiscella es de una caída de la actividad de por lo menos 2,5% a 3% en 2019. "El único amortiguador que tiene la economía en ese aspecto es el tipo de cambio", agregó.

Y aseguró que aunque el tipo de cambio por ahora está contenido "el inversor que está afuera mira con atención el alto nivel de riesgo país que tiene la Argentina y se pregunta dónde está la estabilidad prometida", señaló Fiscella.


Dólar y ajuste

Estos datos también los consideró Nieto a la hora de trazar un pronóstico. "La economía argentina se maneja mucho por expectativas, y si el dólar sube dos pesos todos salen a comprar y genera una nueva disparada", dijo. Eso puede ser aún más preocupante teniendo en cuenta "la inercia inflacionaria provocada por la suba de los combustibles, el aumento de las tarifas y del transporte público", agregó.

"Como en nuestra cultura todo está dolarizado todos tratan de mantener la rentabilidad a través del dólar", advirtió Nieto y recordó que el gobierno de Cambiemos devaluó para mejorarle la rentabilidad al sector empresario, "pero la inflación llegará este año al 50% y, por ejemplo, el campo, que aporta divisas y al que supuestamente buscaba beneficiar, también enfrenta la suba de los precios y ya empiezan a hablar de atraso cambiario", agregó.

"El círculo rojo, es decir los grandes empresarios como Costantini, Grobocopatel, ya dijeron que no les está yendo bien. Los que podrían ser los más beneficiados, también son castigados", planteó Nieto y aseguró que el sistema financiero, hoy uno de los grandes ganadores del modelo, "no es suficiente anclaje para sostener al gobierno y hacerle ganar una elección".

Pero además, aunque aún hay un alto grado de dispersión en la oposición frente al año electoral que se avecina, los economistas advirtieron sobre los límites del ajuste. "Para lograr un equilibrio como el que plantean se debe hacer un ajuste mayúsculo de las cuentas públicas similar a 6 puntos del PBI, y no debe haber resistencia social a la crisis", dijo Oyarzábal. Es decir que "los sindicatos tendrían que estar dispuestos a resignar ingresos e ir hacia un salario a lo mexicano", dijo con escepticismo.

"De lo contrario, se corre el riesgo de que el precio del dólar sea muy alto e ir hacia un régimen inflacionario distinto al que conocimos", agregó el economista, al considerar que "para el gobierno de Macri la receta del crecimiento es tapar el agujero externo con 30 mil millones de dólares, y crecer fuerte en construcción y servicios". Algo que "tampoco está tan claro que pueda ocurrir en 2019".

De hecho, "nos faltan esos 30 mil millones de dólares y el FMI puso los fondos para tapar la brecha externa, pero ¿vamos a seguir con este régimen de cuenta capital totalmente abierta?", preguntó y advirtió que eso se complejiza "en año electoral donde la fuga es alta y siempre aumenta".


En el territorio

¿Es posible que Rosario se pueda desacoplar de esta realidad nacional? Para Oyarzábal, "si la provincia y la Municipalidad pueden seguir apostando a sostener parte de la obra pública se puede paliar un poco la situación, pero la verdad es que es imposible funcionar como una isla dentro de un esquema macroeconómico de la complejidad actual", dijo.

"Una administración como la de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde la mayor parte de la recaudación está atada al sistema financiero, puede compensar las bajas de actividad, pero en Rosario la incidencia de ese ítem es menor y en cambio, la economía está basada en el comercio, los servicios y la industria", agregó el economista.

Sumó a esa consideración la incidencia de la construcción privada en el empleo local. "Esto es clave para sostener los indicadores sociales y ese es el riesgo del año que viene", agregó Oyarzábal.

Similar análisis realizó Rodríguez, quien consideró que la situación en la ciudad "está atada al ciclo nacional" mucho más en un contexto de "un presupuesto con claro ajuste que no envía recursos pero sí traslada responsabilidades" a los territorios.

"Será un gran desafío el sostenimiento de las fuentes de trabajo en 2019, especialmente en comercio e industrias", dijo Rodríguez y recordó que en septiembre la actividad industrial local cayó 11,5%, el por retroceso desde la crisis de 2002.

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