Fran For Real. A vos y a mí ese nombre, si se puede llamar nombre, no nos dice nada. Pero entre los pibes era famoso, cien mil, doscientas mil visitas en Youtube, creo que en Youtube, ya ni sé qué miran. Tampoco sé si era rapero, trapero, hip hopero, qué se yo, no los distingo. La cosa es que apareció desangrándose en el Hospital de Niños. Unas cuantas cuchilladas en el estómago, cuchillo a sierrita. No era un niño claro, pero no dejaba de ser un pibe, se murió ahí nomás en la guardia.
No hubo que investigar mucho para saber cómo venía la cosa. Según los amigos, esa noche había estado en El galpón, un pub en Entre Ríos y Virasoro. Ahí cerquita, en Villa La Lata, vive Punch O, otro trapero con fama de picante. Dicen que una vez sacudió a uno porque la miró mal a su novia. Qué se yo, a estos les gusta hacerse la fama. Y ahí fue Fran For Real a buscarlo para una batalla de gallos. No sé si las conocés, son como las payadas de antes nada más que ahora rapean. Todo arrancó mal de entrada. Un amigote de Punch O fue el que desembuchó. Uno que se hace llamar Don Trapón. Un flaco de bigotitos, con algo de chistoso. Contó que Fran llegó al pub bailando a los saltos, lo empujó, capaz que sin querer, pero le tiró la birra al suelo. Don Trapón lo quiso trompear pero Fran, sin darle bola, empezó a gritar: ¡Paaaanchooo! El otro se le fue al humo. Es Punch O, ¿con la u, entendés? Se dice Panch, pero es con la u, bah… Algo así le aclaró el otro, que no era un pancho, que era Punch O…
Y el Fran For Real le dice Mirá que bien, los dos nos llamamos Francisco y hacemos hip hop. Me parece que uno de los dos está sobrando. De ahí en más fue un bardeo atrás del otro, en la batalla se dieron fiero. Yo no tengo memoria para estas cosas, me acuerdo alguna cosa suelta que me contó Don Trapón.
Punch O le gritaba a Fran For Real que era un cheto de Barrio Norte ¿Cómo era la rima? Putito de Alberdi, no tenés aguante… No, no me puedo acordar. Lo que sí… el otro le contestó Soy de Alberdi, pero te lo grito/No soy un cheto puto/Jugué en el Torito. Ahí, donde jugaba Di María antes de ser Di María.
La cosa se puso cada vez más pesada y Punch O tenía la costumbre de rapear escupiendo para todos lados. Bueno, Fran For Real no se lo bancó, y al primer gallo que le puso se le fue al humo. Hasta ese momento nadie se le había plantado a Punch O. Era el orgullo de Villa La Lata. Y esa primera vez… Punch O salió cagando. Fue la vergüenza de la noche, corrido por un cheto de Alberdi. Luján, la novia, estaba tan indignada que se fue nomás con Fran For Real, se fueron por ahí, a una plaza cerquita. Lo que siguió fue un despelote.
En la declaración Don Trapón dijo que había salido del pub a fumar a la esquina porque adentro no se podía. Y en eso cae Fran For Real, que parecía medio en pedo, porque iba colgado de Luján. No estaba en pedo, lo habían acuchillado en varias partes. Alguien quiso llamar a Emergencias, los del pub dijeron que ahí no entraba porque no querían quilombo, los amigos al final dijeron de llevarlo al Hospital Italiano, que estaba ahí nomás. Se confundieron y terminaron en el de Niños.
La único testigo presencial era Luján. Contó que habían rumbeado hasta la Plaza del Oro, ahí donde está la Cossettini. Cuando estaban meta mano se les apareció un encapuchado en plena oscuridad, gritándole a Fran que quería pelear. Pero no le dio tiempo, lo ensartó tres o cuatro veces y rajó. Todo apuntaba a Punch O, tenía una reputación que defender, pero varios vecinos lo ubicaban a la hora del asesinato en la casa de los viejos, algunos incluso dicen que lloraba en la puerta de su casa, que después la mamá le gritaba ¡Deja de andar haciéndote el loco… un día te vas a hacer matar al pedo!
Luján también excusaba a Punch O sin darse cuenta de que así se convertía en la principal sospechosa. Los amigos de Fran quisieron descargar su rabia con ella, le gritaron que lo había engañado, que lo había llevado al descampado para vengarse de la humillación de su novio, cosas así. Fue el mismo Don Trapón el que salió a defenderla, pero la embarró. Les decía que no podía ser ella, básicamente porque era una mina, porque era flaquita, media delicada… y la otra se envalentonó, es más, se la agarró con él por defenderla de esa manera. Empezó a gritarle que estábamos en el 2021, que una mujer podía hacer lo que quería, que no podía ser tan pelotudo de pensar así. Le faltó poquito para convencer a todos de que si quería podía ser una asesina a sangre fría. Pero no había un solo móvil, nada de qué agarrarse.
Fue un detalle, un descuido, lo que puso las cosas en su lugar. A mí la curiosidad me puede, los nombres que se ponen los pibes. Entendía lo de Punch O, lo de Fran For Real. Eran Franciscos. Y Don Trapón, tenía bigotitos, era flaquito, supuse que además hacía trap. ¿Por eso lo de Don Trapón, no?, le pregunto. Jaja, no, capo, me contesta entre risas, te confundiste, no es Don Trapón, es Don Tramón. Don Tramón, Don Tramón, ¿Y por qué el apodo? Don Tramón empezó a mirar para los costados. No sé… me lo puso un amigo hace mucho… ya ni me acuerdo. No tuve que averiguar mucho para saber que le decían Tramón por Tramontina. Cuchillo a sierrita. Cuando lo agarraron llegué a preguntarle: ¿Fue por tu amigo? Pero Don Tramón negó cabizbajo. ¿Fue por la mina entonces? Y volvió a negar. Levantó la cabeza con una media sonrisa. Fue por el barrio.