Lunes 26 de Julio de 2021

A diario hago uso del transporte público de Rosario. Hubo una época en que se sabía cuándo llegaba el colectivo. Hoy es una utopía mezclada con azar y algo de buena suerte acceder a un servicio que pasó de aceptable a desastroso y calamitoso. Échenle la culpa a la pandemia, pero todos sabemos que la culpa es de quienes deben prestar este servicio, de quienes deben controlar que así se haga y de las autoridades (inexistentes). Como dije, a diario debo padecer la incertidumbre de saber si el chofer de la línea 131/132 va a hacer su recorrido o va a tomar vaya a saber qué rumbo, pues más de una vez quedé como Penélope, esperando. Consultar al 147 es la nada misma, más que redactar el reclamo no hacen. El Ente de la Movilidad y la Secretaría de Transporte vaya a saber en qué intrincadas tareas andan, porque controlar el desastroso servicio público de transporte, seguro que no lo hacen. Porque esto sucede a diario, coches llenos a reventar (olvidemos del distanciamiento y el bla, bla, bla), frecuencias que no se cumplen o que se cumplen de acuerdo al criterio del chofer, porque de otra manera no se puede explicar que, por ejemplo, el servicio 131/132 de las 22:42 por Ovidio Lagos hacia el centro, a veces pasa y a veces, no. Estaría bueno que quienes deban controlar bajen al llano y usen el servicio público de transporte, para comprobar que lo dicho no es una falacia.

Sergio Saúl Sosa

DNI 14.287.926

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