Días atrás tomamos conocimiento por medio de una entrevista al nuevo jefe comunal de la vecina localidad de Pueblo Esther de las denuncias que efectuaba sobre las irregularidades en la asignación de los fondos de las arcas comunales por la anterior administración. Llamaba la atención (por ponerlo de algún modo) dentro de los ítems denunciados los gastos asignados a una orquesta comunal y las mejoras en el cementerio. Se invertían importantes dineros en relación con el presupuesto que maneja la comuna, pero parece ser que la orquesta no suena y el cementerio está "muerto". Ni siquiera existen. Luego, una pauta publicitaria del gobierno nacional (pregona que "todos somos argentinos" y "estas son las obras que hicimos, no lo que prometemos hacer") trajo a mi memoria otras tantas pergeñadas por la anterior administración provincial en tiempos electorales, donde se mostraban innumerables obras concretadas y en ejecución. "Escuelas y caminos a lo largo y ancho de la provincia y sin aumentar ningún impuesto", rezaban. Claro está, uno no va a recorrer el país para ver si los hospitales y escuelas en el norte realmente funcionan o los comedores y planes de vivienda en la provincia se llevan a cabo, como se suele decir en la jerga futbolera, "para que lo vean por TV". Sí puedo ver a diario chicos muriendo de hambre, o por la droga, en la calle, a la vuelta de mi casa, sin que uno pueda hacer casi nada por ellos, que son el "futuro" de nuestro querido país. Algunas cosas no me cierran, como la distribución del ingreso, la coparticipación, los nuevos puestos de trabajo, los índices, la "orquesta" que no suena y el "cementerio" que no fue.






























