En los mercados a término se realizan operaciones de compra y venta a futuro. Por ejemplo, hoy se puede comprar la cosecha futura del trigo que se está sembrando. Por supuesto, esta compra se realiza a un precio superior al actual. Por ejemplo, el precio al 27 de junio es de $600 la tonelada y se puede comprar a $ 630, entrega 27 de enero. De esta manera el vendedor se asegura la venta y un precio, y el comprador el aprovisionamiento y también el precio. Estos serían los beneficios del sistema. No obstante, debe decirse también que se trata de una "apuesta" a un alza en el precio, sin que medie alguna razón de costos, estacionalidad, etcétera. Por lo tanto, debe considerarse que capitales especulativos van a sumarse a la demanda de trigo y además crearán expectativas inflacionarias. De esta manera los consumidores terminan pagando más caro el pan. En este sentido, el reclamo del campo contra las retenciones móviles y la consecuencia de eliminar los mercados a término se torna por lo menos relativa.






























