Considero que sin mis abuelos María Emilia Viarengo y Juan Vitantonio no hubiera logrado ser la persona que soy, sin ellos no hubiera conocido la fortaleza y la tenacidad de cumplir los sueños.

Ripalimosani, cuna de muchos inmigrantes italianos que se afincaron en Rosario.
Considero que sin mis abuelos María Emilia Viarengo y Juan Vitantonio no hubiera logrado ser la persona que soy, sin ellos no hubiera conocido la fortaleza y la tenacidad de cumplir los sueños.
En la ciudad de Rosario se dedicaban a las panaderías, como muchos descendientes de inmigrantes italianos de Ripalimosani.
En la cuadra, entre el horno, palas, canastos y también el mostrador, surgió el sueño de viajar desde Rosario hacia Nueva York. La Estanciera IKA será la protagonista, la compañera y el hogar de la travesía, que partió desde Rosario en diciembre de 1960.
La tripulación estaba compuesta por mis abuelos y por los tíos Tony y Nilda, quienes compartían esta hazaña junto a ellos, encontrándose hermanados por un lazo sanguíneo y afectivo que me gratifica y me enaltece.
Añoro ahondar en las personas de mis abuelos, María y Juan, dos seres iluminados, trabajadores, amorosos, profundos, emprendedores, generosos en demasía y en especial fuertes.
Todos los días de mi vida los recuerdo, los recordaré, los respeto, son mi faro de luz, y en especial son el ejemplo máximo de honradez. He escuchado sobre ellos a lo largo de toda mi vida, los sentí cerca porque sus parientes, amigos, vecinos, y trabajadores de la cuadra me lo hacían saber en forma permanente.
El agradecimiento que muchas de estas personas me transmitían al hablar de mis abuelos era y es permanente. Me contaban de la generosidad, de la empatía y del respeto que María y Juan tenían hacia todas las personas. Y destaco el respeto y la honradez y como ellos sostenían: “El apoyar la cabeza en la almohada y dormir tranquilos”. Gracias abuelitos por tanto. Los amo.
María Fernanda Vitantonio


