Desde finales de abril, circula un rumor en el universo de las series, como un secreto a voces: hay que ver “Widow’s Bay”. Al ser una producción de AppleTv, una plataforma no tan popular, pasó bastante desapercibida para el público masivo pero es cada vez más comentada como una de las novedades del año.
La verdad, la serie tiene todo para alcanzar ese estatus. Por empezar, está protagonizada por Matthew Rhys, una estrella de la pantalla chica tras su protagónico en “The Americans”.
La creadora es Katie Dippold, que fue parte del equipo de guionistas de “Parks and Recreation” y la remake de “Los Cazafantasmas” con elenco de mujeres.
¿De qué se trata la serie "Widow's Bay"?
La sinopsis es simple e infalible. El intendente de una isla de Nueva Inglaterra (interpretado por Rhys) quiere convertirla en un destino turístico, pero los habitantes están seguros de que la isla está maldita así que intentan sabotearlo. Pueblo chico, infierno grande: una premisa reconocible que siempre es terreno fértil para grandes historias, desde "Twin Peak" a "Schitt's Creek".
Para el protagonista, Widow's Bay es la localidad pintoresca con el segundo faro más viejo de los Estados Unidos y el mejor plato de langosta. Para los demás residentes, es el lugar donde hubo episodios de caza de brujas en el siglo XVII, donde una ballena devoró a un cura, y donde una tormenta mortal derivó en un festín caníbal. Estos eventos dieron lugar a una leyenda: nadie que nace en la isla puede salir de la isla. Quien lo intente, morirá instantáneamente.
“Widow’s Bay” tiene el enorme mérito de ser entretenida y realmente graciosa, mientras construye referencias a grandes clásicos del terror como “Tiburón”, “La niebla”, y “El resplandor”, entre otras. En ese sentido, es muy destacable que sean parte del equipo de dirección realizadores como Hiro Murai (“Atlanta”), Ti West (la trilogía de “X”, “Pearl”, “MaXXXine”), Sam Donovan (“Severance”) y Andrew DeYoung (“Our Flag Means Death” y “The Chair Company), que vienen del terror, el thriller y la comedia.
También desde esos registros visuales, la serie construye un tono y un ritmo característico y encantador a lo largo de ocho episodios sin desperdicio.