Hay personas en el ambiente del fútbol que vale la pena escuchar, que hablan con argumentos sólidos, que asumen errores, que no les interesa endulzarle los oídos a los hinchas, que reconocen falencias y debilidades, que dejan fluir ideas sin autocensurarse y que son frontales y auténticos. Uno de ellos es justamente Mauricio Larriera, que está afrontando el segundo capítulo como DT leproso en este año 2024. Tras la gran victoria del viernes por 2 a 0 ante Platense, el DT uruguayo abordó con lujo de detalles cuestiones tácticas y estratégicas que otros técnicos suelen ocultar y, además, hizo hincapié en la importancia que las relaciones humanas tienen dentro de su plantel, mencionado casos puntuales con nombre y apellido, y asumiendo que muchas veces su rol excede a la pelota y roza la psicología deportiva para apuntalar a los jugadores.
En este sentido el DT aceptó que optó por cambiar el esquema táctico para mejorar el funcionamiento colectivo y que al menos de arranque ante el Calamar prefirió jugar sin extremos, lo que era una marca registrada de su primera etapa.
“Estábamos acostumbrados al 4-3-3 o al 4-1-4-1, que lo hicimos muchas veces, pero después nos fuimos desdibujando y la responsabilidad es total y exclusivamente mía. Y terminamos dando una imagen penosa para lo que habíamos hecho. Ahora intentamos cambiar con otro sistema, pero también sabíamos que si entraban los extremos afilados podíamos defender mejor y no renunciar a seguir atacando”, explicó Larriera sobre la mutación táctica. El nuevo esquema fue un 4-3-1-2 y por momentos 4-1-3-2 ante el Calamar. Claro que los jugadores se mueven permanentemente y la pureza de las posiciones no es una fija a lo largo del partido.
“Cuando las cosas no salen tenemos que buscar soluciones. La idea era llegar con más gente, generar más circuito y recuperar patrones de juego, esta vez sin extremos, aunque al final sí los usamos. Los cambios los hacemos para mejorar el juego y para ganar”, explicó.
Y hasta blanqueó el actual plan de juego leproso: “No quiero desnudar mucho las intenciones, los volantes interiores en este caso Balzi y Cacciabue tienen que llegar al área rival, porque no están los extremos. Tenemos dos delanteros, Ramírez y Panchito González, y el volante del lado opuesto tiene que llegar. Además puede llegar un lateral a la vez”.
Con total naturalidad y de manera didáctica, Larriera, que no abre la puerta en los entrenamientos, al menos sí explicó en detalle sus ideas.
En tanto, sobre la inclusión de Panchito González como segunda punta, expresó que “cuando es apretado por la raya no saca lo mejor de sí y en este caso jugó alrededor del Colo Ramírez. Creo que puede ser un buen sitio para él como segundo delantero”.
En otro orden, en cuanto a la importancia motivacional de jugar en el Coloso, Larriera también fue claro y autocrítico. “La cancha de Newell’s tiene que ser una fortaleza. Ante Platense era imprescindible ganar y no digo ganar de cualquier manera porque buscamos los caminos, pero hay que acostumbrase a ganar y darle alegría a la gente que está siempre. Vemos la cancha llena todos los partidos y se me transformó en un dolor, en una frustración, en una amargura el no ganar acá de local el torneo pasado partidos que merecimos ganarlos y no quiero nombrarlos porque me dejaron bastante enojado conmigo mismo y con las circunstancias”, apuntó.
Además el DT se refirió puntualmente a algunos juveniles que ante Platense levantaron su nivel, pero ante todas las cosas tuvieron una óptima recuperación psicológica.
Uno de ellos fue Brian Aguirre, la figura ante Platense. Sobre él, el DT expresó que “suele ocurrir que cuando un futbolista no es transferido en su momento puede tener un bajón, pero él tiene unas condiciones fantásticas y tuvimos algunas charlas íntimas a nivel humano. Estando bien anímicamente es un jugador desequilibrante”. Y también valoró a Jerónimo Cacciabue: “Nos da muchas cosas al ser volante mixto, es un ser humano excepcional y que lleva impregnado los colores del club en el corazón”.
Sin dudas, uno de los temas más delicados, pero que Larriera no tiró la pelota afuera, fue cuando explicó la sanción a Ramiro Macagno, donde dejó claro para todo el plantel que “nadie está por encima de este club”. Y aclaró: “Primero fue una decisión técnica que la había tomado para que ataje Hoyos antes de que ocurriera un episodio con el cuerpo técnico. Después si hubo una cuestión disciplinaria. El resto se lava la ropa sucia en casa”.
Con esta claridad conceptual trascurre la “segunda vuelta” del ciclo Larriera, un DT frontal que además de ganar le interesa el camino y el ánimo de sus jugadores.