Sin dudas una de las mejores cosas que hizo Central en esta derrota frente a Argentinos Juniors fue lograr un mayor volumen de juego, amén de que algunas de las acciones más peligrosas llegaron por medio de pelotas detenidas. Es que eso no invalida la anemia futbolística de tantas otras presentaciones, tanto en el torneo local como en la Copa. Y en medio de esa levantada la aparición de Agustín Módica.
En su décimo partido (el tercero como titular), Módica mostró parte de su currículum. Fue justo el 9 que Russo decidió bancar después de lo que fue la sorpresa de inclusión en el choque ante Atlético Mineiro.
Fatura Broun fue junto a Módica uno de los puntos más altos del equipo, pero en el otro arco el Ruso Rodríguez también hizo lo suyo. Y si eso sucedió fue porque el canalla lo exigió en unas cuantas oportunidades.
Esto habla a las claras de que Central cumplió parte del cometido que se había propuesto: mejorar la cara de partidos anteriores. Y lo hizo a través de algunos jugadores y rendimientos en particular, como el de Módica.
Es que tanto se habló en estas últimas semanas de la falta de un 9 incisivo, que llevó a Russo a probar con Cervera, con Dupuy y a recaer en Módica, que la actuación del 9 es, para los tiempos que corren, digna de destacar. Es más, se dio justo días después del efecto mediático y de sensaciones fuertes que generó lo que seguramente se concretará en los próximos días: la contratación de Enzo Copetti.
El gol de Agustín Módica, mientras se habla de Copetti
En esa primera corrida, a los 5’ del partido tras la gran asistencia de Lovera, Módica encaró mano a mano y fue implacable contra el Ruso Rodríguez. Después de mucho tiempo un 9 que cumplía con su función, sin dejar de mencionar, por supuesto, que a otros actores el equipo los había ayudado poco y nada.
Después, se comprometió siempre con el juego, se exigió mucho desde lo físico y, lo más importante, se mostró expectante y al acecho. Le pudo haber metido un buen moño a su actuación con ese zapatazo que metió desde afuera del área en el complemento, pero la pelota dio en el palo.
Lovera colaboró bastante en ese entramado de jugadas peligrosas, hasta que se cansó y fue reemplazado, y algunos otros se metieron también en ese entramado futbolístico que está claro que no alcanzó, pero que fue una pequeño vaso de agua en medio del desierto.
Hacía rato que Central no exigía ni hacía figura a un arquero rival y esta vez en cierta forma lo logró. Pero claro, no le alcanzó y es poco para generar conformismo, pero hubo al menos un paso adelante. También lo hubo en el terreno opuesto, el que hizo que Broun también fuera uno de los destacados.