— Desde muy chico en realidad. Mi padre siempre tuvo motos y autos, así que ahí está la clave.
—¿Y la locura por las Vespas?
—Cuando se abrió la importación, aproximadamente en el año 1977, empezamos a comprar no solo Vespas sino además motos japonesas. Y luego fui sumando a medida que iban saliendo o surgiendo la posibilidad de adquirir alguna que cumpla ciertos requisitos, porque si es para coleccionar deben estar diez puntos.
—Se ven muchas exhibidas, pero, ¿cuántas tenés en el galpón?
—En total 38 Vespas. Comenzamos la colección junto a mi padre y luego me fui dedicando directamente hasta tener en la actualidad ese número.
—¿Sos el mayor coleccionistas de Vespas del país?
—Supuestamente, sí (risas). Tengo motos desde el año 1947 hasta la edición que entró en 2010. Es más, tengo algunas sin haber rodado.
vespa6.jpg
En la galería Córdoba siempre hay en exhibición una Vespa.
—¿Las usás o sólo exhibís?
—No, las motos están todas embalsamadas, por así decirlo. Son para exhibición, para que la gente las vea y disfrute mientras pasa por la galería Córdoba o en algún encuentro puntual.
—De hecho en la galería son de hacer exhibiciones.
— Sí, los peatones siempre van a ver motos, autos y ciertas otras cosas como filmadoras, relojes, me gusta coleccionar un poco de todo, así que por acá siempre habrá alguna exposición seguro. Tal es así que incluso hay locales que son exclusivos de exhibición. Luego rotamos lo que sea motos y autos, pero hay elementos que quedan fijos. Pero una vez por mes cambiamos de vehículo. Tenemos variedad como para hacerlo además.
—¿Tenés una pasión por la marca Piaggio Vespa o se fue dando natural la compra de estas motos?
—Se fue dando por mi padre.
—¿Tanto le gustaban las motos?
—Para tener una idea de lo que representaba una moto para él, solo digo que manejó una Vespa hasta sus 82 años. Luego tuvo que dejarla por una enfermedad, pero siempre se movió en una motoneta por todos lados.
—¿Y cómo surgió coleccionar autos de marca japonesa, ya que años atrás eso no era muy habitual?
— Es verdad que no era normal eso, pero como mi familia siempre tuvo autos importados porque los adquiría vía diplomática, que en esa época se podía comprar mediante esa forma, me fueron gustando las marcas japonesas. Tengo varios, incluso debo tener una de las plazas más importantes que hay a nivel coleccionistas, y tengo además que admitir que mi padre quedó maravillado cuando vio uno por primera vez. De hecho, vendió el Torino ZX 0 km que tenía tras haber subido «a un auto espectacular», nos dijo. Era un Mitsubishi Galant. Luego importó una Eclispse. Y después fuimos comprando otros como la Sapporo, Suzuki SC100 Cervo modelo 79, un Daihatsu Charade 79 con 20 mil kilómetros, una (Nissan) Datsun 280 ZX con 44 mil kilómetros, una 180 ZX Silvia con 60 mil kilómetros, una camionetita L 100, una Eclipse, una Honda CRV 98, una Grand Vitara V6, un Accord V6, una Toyota MR2 y un Mazda 121, entre otros porque tengo un 403 y otros autos antiguos de colección como un Cadillac.
—¿Tus abuelos también eran fierreros?
— A uno de mis abuelos le gustaban muchos los autos. De hecho, llevó un Pontier a España para demostrarle a su familia que había triunfado en este país, mientras allá estaban justo pasando por una crisis económica. Mientras que en otra oportunidad cargó en el barco un Ambassador para pasear por toda la península ibérica.
— También tenés algunas motos japonesas de alta cilindrada que son para entendidos.
— Sí, en la galería tengo exhibida una Suzuki GSX R 1100 modelo 1986, que es una de las dos que entraron al país y la compré 0 Km (tiene 2 mil millas), y una Kawasaki ZX11 1100 (Ninja americana). Cuando vimos con mi papá las motos japonesas nos enloquecimos, son hermosas. Tuvimos de varias cilindradas, es decir, 550cc, 750cc, 000cc y 11000cc. Tuvimos varias.
vespa5.jpg
La Magna que era del padre de Ricardo está intacta y en exhibición.
—¿Eran todas Kawasaki y Suzuki?
— No, esas eran solo Suzuki, que es la marca que nos gustaba porque tiene terminaciones más finas que el resto de las japonesas.
—Con tu padre, ¿eran de andar en moto juntos?
— Los fines de semana por ahí agarrábamos una moto cada uno y nos íbamos a dar vueltas por ahí. Esas cosas lindas quedan en el recuerdo de uno más que nada.
—¿Tuviste problemas algunas vez por haber comprado motos o autos en las embajadas, pese a que en aquella época era legal?
— Sí, una vez me cayó la policía a mi casa. Allanaron todo y pidieron la documentación. Les mostré todo y se fueron. Uno podía comprarlas, pero no podías tenerlas a tu nombre, aunque sí te daban una autorización de manejo mediante un escribano público. Era todo legal.
—¿Y los scooter Piaggio de dónde salieron?
— Ese es otro tema, ja. Los tengo exhibidos y están nuevos. Hay tres que son de 50cc y uno es 180cc. Está todo embalsamado y la gente lo disfruta mientras va a un local o simplemente viene a dar una vuelta por el centro o a esta galería puntualmente porque saben que además de lo comercial es una especie de museo variado.
—¿Manejás moto en la actualidad?
— No, porque la velocidad me domina. Opté por bajarme y subirme a un auto... es así. La moto es hermosa, pero quiero vivir. Debo confesar que me gusta la velocidad, pero no podría andar hoy en día. He visto mucha gente perder la vida, así que preferí exhibir lo que tengo, que lo gané con el sudor de mi frente y es fruto de muchos años de laburo de mi viejo también.
vespa4.jpg
Ricardo Cosio tiene además una interesante colección de autos japoneses.
—¿Se te dio desprenderte de alguna moto o auto?
—Vinieron y me preguntan constantemente por eso, pero a todos los digo lo mismo: no se vende nada. Y eso que me han hecho algunas muy buenas ofertas.
—¿Lo hacés por un legado?
— No, desde ese punto de vista podría vender todo. Lo que sucede es que hay una pasión ante todo. Y eso es todo para mí. Es más importante que otra cosa. Me gusta ver el auto o la moto, subirme, verlo o dar una vuelta, y listo. Disfruto de todo eso más que vender.
—¿Te considerás especial?
— Soy exclusivo, diría. Me encanta la exclusividad, y eso es lo que tengo en mi colección. Todo lo que se ve, es único.
—¿Paraste de comprar o bajaste la persiana?
— Ni una cosa, ni la otra. Lo cierto es que si aparece algo, y está muy bueno, lo podría llegar a comprar.
—¿Se gana plata comprando un auto de colección?
— No, no se gana. El coleccionista compra y guarda. Nada más que eso. Pero aquel que compra para vender, debe adquirir un auto o moto barato como para luego ganar algo, porque el coleccionista no va al negocio extra.
—¿A qué se debe que también coleccionás accesorios de motos, temas relacionados a los fierros o otros rubros?
— Porque soy coleccionista por naturaleza. Tengo radios, filmadoras de cine, relojes, autitos, etc.
—¿Qué mirás o mirabas cuando estabas por comprar un auto para sumarlo a la colección, ya que muchos suelen estar dañados y hay que restaurarlos?
— Exacto, ese tema es importante porque cuando uno mira un auto con fines de comprarlo, lo primero que apunta la vista es al interior. Si los tapizados y componentes están buenos, su valor es incalculable porque la pintura se soluciona, lo mismo que alguna pieza del motor. En ese caso, se busca en el exterior incluso y problema solucionado. En cambio, si los asientos están hechos trizas, el valor ya no será igual como tampoco el interés de tener ese vehículo.
vespa2.jpg
En el garage de Cosio hay además algunas reliquias de autos antiguos.
—¿Compraste todo lo que tenés exhibido?
— No, hubo gente que también me regaló muchas porque sabe que no lo voy a vender. Me han dejado máquinas de fotos o diferentes productos que eran de su familia y prefirieron dármelo porque saben que los cuidaré y, cuando ellos pasen por la galería con su familia, lo verán exhibido siempre. Nunca lucraré con estas cosas. Soy muy cuidadoso además de las cosas.
—¿Cómo te definirías?
— Como un coleccionista de muy bajo perfil. Me gusta exponer mis vehículos pero para que la gente además disfrute de una moto o auto mientras está paseando.
—¿Tenés quien siga tus pasos?
— No, porque es muy difícil que sigan además mis pasos, mi ritmo. Tener esto me genera adrenalina constante. Estoy siempre pensando en qué hacer o exponer. Soy un coleccionista por naturaleza.
vespa3.jpg
Cosio colecciona además de Vespa todo tipos de accesorios como relojes y filmadoras, entre otros objetos.
—¿Qué sentís cuando ves que la gente se para a ver motos o autos y luego encara a un local?
— Me gusta y disfruto. Siento que con estas exhibiciones se le dio un vuelco grande a la ciudad. Incluso hasta el propio intendente Javkin me agradeció por todo esto. Pero hay otra cosa, también tengo conservado el Club de Residentes Extranjeros, que es la institución más antigua de Rosario. Le hice un espacio exclusivo en un local donde está todo expuesto con su histórica biografía.
—¿Es verdad que la galería tiene además la primera escalera mecánica de la ciudad?
— Sí, es así. Se trajo en 1956 del mercado de floricultores. Hay que hacerle una rueda especial para que vuelva a funcionar, nada más.
—¿Cómo definís todo esto que tenés?
— Como un sueño que tenía: tener una galería distinta. Deseaba que la gente entrara y se recreara no solo con los locales sino además con exhibiciones. Y encontré en motos y autos que los peatones ingresen, vean y se vayan contentos al ver una moto, ciertos accesorios o autos. Cuando veo eso, que es diario por cierto, me siento mucho mejor.