México va para que la tercera sea la vencida, Sudáfrica para pasar alguna vez la primera fase, Corea del Sur para asentarse como potencia asiática y República Checa por ahora por un regreso con dignidad, mientras sueña con rememorar sus años dorados. Todo eso en un Grupo A del Mundial donde a priori no hay ningún candidato real al título.
Una de las selecciones anfitrionas sabe que cuándo más lejos llegó fue cuando organizó una Copa del Mundo. De hecho, se transformará en el primer país en ser sede mundialista tres veces, con apenas dos clasificaciones hasta los cuartos de final, justamente en México 70 y México 86. Y su actualidad no invita a soñar. Tiene de símbolo a Guillermo Ochoa, que como Messi y Ronaldo disputará su 6º Mundial, y como esperanza a un chico de 17 años, Gilberto Mora, la joya de Tijuana de 17 años.
Y que pasa con Sudáfrica y el resto
Sudáfrica es el primer país africano en albergar una Copa del Mundo, va por su cuarto Mundial donde jamás pasó la fase de grupos. Y ahora clasificó sufriendo.
El belga Hugo Broos trató de renovar el plantel con juventud de jugadores de la Premier Soccer League de EEUU. Aunque Lyle Foster, delantero del Burnley de la Premier League, es la figura con 25 años.
Corea del Sur ya es de cuidado, después de aquel regreso de las patadas a Diego Maradona en el 86. Antes participó en 1954. Desde ahí estuvo siempre y su mejor faena fue en su país, cuando llegó a semis. En Qatar llegó a 8º y al Mundial de forma invicta en su eliminatoria.
El delantero Son Heung-Min es la gran figura asiática con 33 años y juega en EEUU, en Los Angeles FC, después de una gran trayectoria en el Tottenham.
Y hacía rato que República Checa no llegaba a un Mundial y son muy lejanas las veces en que se lució como Checoslovaquia, subcampeón en 1934 y 1962. Hace 20 años no participa. El equipo de Miroslav Koubek tiene a Patrick Schick como gran figura, del Bayer Leverkusen, aunque confía en la figura emergente del volante Hugo Sochorek, de solo 17 años, del Sparta Praga.