El partido que Ituzaingó y Central Córdoba tenía previsto jugar por la sexta fecha de la Primera C estuvo suspendido por una amenaza de bomba.

El partido que Ituzaingó y Central Córdoba tenía previsto jugar por la sexta fecha de la Primera C estuvo suspendido por una amenaza de bomba.
Los jugadores de ambos equipos, dirigentes, árbitros y simpatizantes tuvieron que esperar a que las autoridades tomen una resolución en cercanías del estadio Carlos Scaan de Ituzaingó.
No se descarta que la presencia de Juan Manuel Lugones, secretario ejecutivo de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide), haya motivado la llamada intimidatoria.
Hay una interna en la barra que se viene manifestando en los últimos partidos de local e Ituzaingó viene recibiendo amenazas de este tipo en escuelas y eventos públicos debido a temas políticos.



Por Martín Stoianovich

