Paolo Montero dejó en ridículo a todos aquellos entrenadores que siempre se jactaron de decir que para estar a la altura de un clásico deben tener vena competitiva de Central. El uruguayo no necesitó de esa impronta canalla para saber lo que tiene que hacer un entrenador para ganarle a Newell's. Sólo revisó algunas cuestiones de funcionamiento que se venían repitiendo en las fechas anteriores y las corrigió en el Coloso. Por eso Central no mostró la misma postura colectiva en el clásico que en los partidos del ciclo de Montero. En una charla de hace unos días con este periodista, el vicepresidente segundo Ricardo Carloni ya intuía que el entrenador tenía en la cabeza modificar la estrategia para ganar el clásico. Precisamente si algo no se observó el domingo en el Parque fue un equipo alocado, con Pinola y Leguizamón paraditos en la mitad de la cancha y viéndoles el número de la camiseta a los jugadores de Newell's.































