Policiales
Domingo 03 de Julio de 2016

La viuda de Jonatan Herrera reclama una reparación por el homicidio

Sabrina Geissler tiene 22 años y hace 18 meses su vida cambió para siempre. Fue pasado el mediodía del soleado domingo 4 de enero de 2015.

Sabrina Geissler tiene 22 años y hace 18 meses su vida cambió para siempre. Fue pasado el mediodía del soleado domingo 4 de enero de 2015. Ella se aprestaba a almorzar en la casa de sus suegros y tenía en upa al pequeño Ciro, su hijo de dos meses. Su pareja, Jonatan Herrera, lavaba su Volkswagen Gol en la puerta de la vivienda familiar. Entonces pasó lo peor, lo impensado. Una dotación del Comando Radioeléctrico y cuatro agentes de la Policía de Acción Táctica (PAT) participaron del arresto de un ladrón que minutos antes había asaltado una juguetería y al que descargaron una lluvia de tiros tras perseguirlo. Fue a metros de donde estaba Jonatan, que fue alcanzado por dos disparos que le quitaron la vida. Entonces se abrieron dos expedientes. Uno judicial por el cual tres policías de la PAT irán a juicio oral, otro hombre de esa fuerza arregló un juicio abreviado y fue condenado a 3 años de prisión por encubrimiento, y esta semana fue apresada una agente del Comando acusada de haber matado al joven. El otro expediente es administrativo y tiende a que Sabrina reciba una reparación por parte del Estado que, a través de su brazo armado, le quitó a su pareja y dejó sin padre a un bebé.

   En ese marco, con el patrocinio de los abogados Paul Krupnik y Gustavo Feldman, la joven presentó un recurso administrativo ante la Fiscalía de Estado provincial "para que repare lo que hicieron los policías, que son sus empleados y a los que le dan las armas para proteger a la gente y no para matarla", según contó a La Capital.

Angustia. "De alguna manera la provincia tiene que responder por lo que hizo. Yo todavía no entiendo qué pasó y cómo, en un minuto, me cambió la vida. Y ellos, desde el gobierno, en un año y medio ni se arrimaron, ni me dieron una respuesta. A mi pareja la mató la policía que depende de este gobierno y alguien tiene que responder por eso", dijo Sabrina con un dejo de angustia.

   En el marco del triste relato que hace, contó que su hijo "no sólo perdió a su padre sino también a su familia paterna", ya que se produjeron diferencias que parecen irreconciliables en cuanto al camino judicial a seguir para reparar el crimen del muchacho que sólo tenía 23 años y trabajaba como repositor de la empresa Falabella.

   "Es todo muy difícil. Yo hice la escuela secundaria con una hermana y el hermano mellizo de Jonatan, y en el cumpleaños de la hermana lo conocí. Después empezamos a salir y nació Ciro. El hermano mellizo es el padrino del bautismo. Pero después todo se rompió por problemas de adultos y el nene quedó en el medio", cuenta la chica de ojos tristes y profundos que tuvo que salir a trabajar para poder sostener a su hijo.

Una vida coartada. Por su parte, el abogado Paul Krupnik contó que "el trámite administrativo iniciado tiene por finalidad una reparación económica que se conformará por la proyección de vida que tenía Jonatan, por su capacidad laboral, por su composición familiar y el futuro de su hijo. Y eso va por un camino diferente al desenlace del juicio penal en el cual se juzgará la conducta de los policías que participaron del episodio que le costó la vida a la pareja de mi clienta".

   Sobre ese juicio penal, el martes pasado la agente del Comando Gladys G. fue detenida e imputada por el fiscal Adrián Spelta de homicidio calificado por abuso de su función o cargo, lo que tiene una pena en expectativa de prisión perpetua. Para llegar a ella, la evidencia fundamental son dos informes balísticos y una reconstrucción 3D que la pone en la línea de tiro de uno de los proyectiles que rozó la cabeza de Jonatan y le produjo pérdida de masa encefálica. En tanto, los efectivos de la PAT Ramiro Rosales, Luis Sosa y Francisco Rodríguez esperan tras las rejas la realización del juicio oral y público, el primero acusado del mismo delito imputado a la policía del Comando y los otros dos por tentativa de homicidio, mientras que Alejandro Gálvez aceptó una pena de 3 años de cárcel en un juicio abreviado por abuso de armas.

   "El aportaba a la sociedad como trabajador, estábamos construyendo una familia, no era un tipo que no hacía nada, un vago de los que andan por ahí. Alguien tiene que responder por su muerte", exclama Sabrina poniendo un broche a su reclamo esperanzado de que "algún funcionario de la provincia escuche y responda por lo que hizo su policía".


Comentarios