Educación
Sábado 12 de Noviembre de 2016

La escuela de Las Flores gestada por el cura de los zapatos gastados

La Escuela Nuestra Señora de Itatí cumple 50 años. Docentes de ayer y hoy destacan el legado de Santiago Mac Guire

La biblioteca es pequeña. Libros, una computadora y chicos que entran y salen. Está viva. Novelas, manuales, enciclopedias. Hasta allí nada que, a priori, la distinga de otras. Pero en tres de sus cuatro paredes una figura dice presente: padre Santiago Mac Guire, el sacerdote que fundó la Escuela Nuestra Señora de Itatí, le da nombre a la biblioteca y preceptoría. Es más que un recuerdo. Marca la impronta del proyecto institucional de un establecimiento afincado en el corazón de Las Flores que busca ofrecer oportunidades a los pibes del barrio. La escuela cumple 50 años y los festeja el viernes 18 de noviembre.

"Santiago fue un gran sacerdote, comprometido y nos sigue guiando", dice Beatriz Silva, docente de los primeros tiempos de la escuela y que, tras pasar por varios cargos —entre ellos el de directora— hoy es la representante legal de la institución de Flor de Nácar al 7000. Lo conoció a Mac Guire en el 66, cuando el cura enseñaba catequesis.

Pero la escuela nació en otro barrio. En otro barro. Con la ayuda de un mapa Beatriz intenta trazar una ubicación aproximada del lugar. "La escuela empezó en el Bajo Saladillo, cerca del Club de Pescadores, había que cruzar una canchita y hacer tres cuadras, en plena villa, bien a orillas del Paraná", relata la docente, mientras señala una zona que hoy es Gutiérrez y el río.

Hasta allí se llegó el padre Mac Guire, para estar codo a codo con los más humildes, pescadores y trabajadores del Swift. Instaló la capillita Nuestra Señora de Itatí y al lado levantó su ranchito. Cada necesidad era un derecho, por eso también construyó con los vecinos un centro de salud. Una figura del radioteatro de la época —Norberto Blesio— le donó dos aulas prefabricadas. Así comenzó hace 50 años la escuela: con esos dos salones, a los que les sumaban la capillita y la sacristía, que para dar clases tenían que correr los bancos de la misa. Después se sumó otra aula y un comedor que con una división precaria permitió hacer dos salones más.

La escuela comenzó a funcionar en marzo de 1966. Tiempos atravesados por dictaduras y una fuerte renovación que llegó a la Iglesia de la mano del Concilio Vaticano II. "Ser cristiano es ir optando por lo que optó Jesús: el otro hombre, y entre todos, el de mayor necesidad", escribió Mac Guire en su libro Sabor Amargo.

Los primeros tiempos fueron duros. Arrancaron con nivel inicial y primaria, pero sin un peso para los docentes, porque la escuela no era aún reconocida como tal, lo que llevó a Mac Guire a hacer colectas para pagarles el salario. También estaba Inoe Torres, la primera portera, quien evoca la figura del cura: "Desde que lo vi empecé a seguirlo y no lo abandoné más".

El relato que hacen Beatriz e Inoe es tan vívido que quien lo escucha parece ver al cura en su moto Gilera negra, con la sotana gastada y los zapatos sucios de tanto barro pisado. Durante ocho años Mac Guire pateó las calles del Bajo Saladillo. Las carencias se compensaban con el compromiso. Y si faltaban tizas se escribía con carbón. Ante cada inundación el cura pasaba en canoa a buscar a docentes y chicos por sus casas. Brai fue alumno de los inicios en la Itatí y manejaba la canoa cuando el agua tapaba el Bajo Saladillo. Hoy es portero de la escuela.

"Fue coherente, vivió entre los pobres y estaba con los tercermundistas, por eso fue perseguido", recuerda Beatriz. Mac Guire pasó seis años preso durante la dictadura. Fue secuestrado en abril del 78 y según denunció al recuperar la libertad, paso casi dos semanas detenido en el predio Ceferino Namuncurá que tenían los salesianos en Funes. Después estuvo en el Batallón 121, Coronda, La Plata, Caseros y Rawson.

Pero antes, en agosto de 1971 fue detenido junto a Juan Carlos Arroyo, José María Ferrari y Néstor García. Los cuatro pertenecientes al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Los otros tres sacerdotes fueron liberados al mes, menos Mac Guire, que estuvo tras las rejas un tiempo más. Para entonces ya había dejado los hábitos y estaba casado con una mujer —María Carey— con quien tuvo cuatro hijos.

La mudanza

En 1978 llegó la mudanza de la Itatí hasta Las Flores, por la inminencia del Mundial y la construcción del acceso sur. También por la necesidad de "esconder" detrás de un terraplén a los pobres de Rosario. Las autoridades sugirieron cerrar la escuela, pero los docentes resistieron. Junto con Inoe, Beatriz remarca que el hecho de ser tercermundista, el haber dejado los hábitos y hasta el ser preso de la dictadura confluyeron para que la figura de Mac Guire sea atravesada durante años por un manto de olvido. Santiago murió en 2001.

Hoy la Itatí es referencia obligada en Las Flores. Ubicada frente a la plaza del mismo nombre, busca dar respuestas a la realidad del extremo sur de la ciudad. La institución es una escuela de puertas abiertas que, además del proyecto pedagógico, debe lidiar a diario con las demandas de los vecinos. Desde los que se acercan a pedir trabajo, los que piden un colectivo para llevar a un joven fallecido y su familia hasta el cementerio o cuando piden prestada la virgencita de Itatí —la misma que acompañaba en los 60 a Mac Guire— para que pueda presidir el velorio de un chico del barrio. Gastón Zencic, director de la secundaria, sostiene que "aquel espíritu de una escuela comprometida con lo que está pasando se mantiene". El mismo proyecto creado casi de la nada por un cura de zapatos sucios y gastados de tanto barro pisado.

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Santiago Mac Guire, fundador de la escuela Itatí.
Santiago Mac Guire, fundador de la escuela Itatí.


Una huella solidaria

Laura Daoulatli es docente de música y fue una de las gestoras de la biblioteca Padre Santiago Mac Guire, en el primer piso de la Itatí- "El levantó todo de la nada y con fe demostró que se podía empoderar a la gente y ser solidario".

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Laura, gestora de la Biblioteca.
Laura, gestora de la Biblioteca.


La opción por los pobres

En un rincón de la biblioteca hay dos retratos del cura tercermundista. Lo custodian referentes que también llevaron el compromiso de la opción preferencial por los pobres, como Enrique Angelelli, Carlos Mugica y Pocho Lepratti.

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Mac Guire, rodeado de retratos de Mugica, Angelelli y Pocho Lepratti.
Mac Guire, rodeado de retratos de Mugica, Angelelli y Pocho Lepratti.


Ante el dolor de los demás

En julio de 2015 la JP Evita nombró Mac Guire a la unidad básica del Saladillo y Mangrullo por sugerencia de Alejandra Geuna, una docente de la zona: "Demostró rasgos muy fuertes de humanismo, le dolía la pobreza del otro y luchó por eso".

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La Unidad Básica está en Villa Fausta 5117.
La Unidad Básica está en Villa Fausta 5117.


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