Huracán Irma
Domingo 10 de Septiembre de 2017

Miami recibía al temible huracán en medio de un escenario fantasmal

Millones de residentes huyeron pero otros se negaron a evacuar y desafían la tormenta, cuyo vórtice ingresó anoche al Estrecho de Florida

Mientras millones de habitantes de Florida huían al norte para escapar de la furia de Irma, algunos residentes de Miami Beach que se negaron a evacuar paseaban a sus perros y salían a surfear en un escenario fantasmal.

Miami Beach —una turística isla barrera frente a Miami— estuvo desierta ayer, donde ya se levantaba el viento, los negocios playeros estaban tapiados y ya se veían ramas caídas.

En este ambiente aterrador, sólo se veían algunos residentes tomándose selfis y un puñado de personas en la playa lluviosa. Un aventurero aprovechó la agitación del mar —normalmente plano como una piscina— para correr su tabla de surf hasta que desapareció en la bruma.

Unos 6,3 millones de habitantes de Florida recibieron la orden de evacuar. Las autoridades alertaron de posibles tornados y del peligro de marejadas que pueden superar los 4,5 metros sobre el nivel normal del mar en un estado sin elevaciones geográficas.

Anoche el vórtice del huracán ingresó al Estrecho de Florida, donde el agua cálida de 32 grados centígrados (90 grados Fahrenheit) le permitirá intensificarse. La fuerza del meteoro había descendido a la de una tormenta categoría tres, con vientos de 201 kilómetros, pero Dennis Feltgen, meteorólogo y portavoz del Centro Nacional de Huracanes, dijo que ya estaba dando indicios de recuperar su enorme fuerza previa y organizarse mejor.

Y como esta tormenta tiene un diámetro superior a los 563 kilómetros, el área de Miami no queda fuera de su furia simplemente porque el vórtice de Irma esté inclinándose hacia el oeste. Los pronósticos apuntan a que conservará fuerza de huracán cuando ya esté mañana en Georgia.

Un hombre sin hogar estaba sentado en un banco cercano a la playa, ajeno a los vientos y sin miedo a Irma. "Yo conozco este lugar, vivo aquí. Es mi isla. No la voy a dejar. Ya me iré a alguna parte que no se inunde", dijo Phillip, de 39 años.

Cuando se le preguntó dónde pensaba esconderse de la tormenta, señaló el banco donde estaba sentado.

Scott Abraham, un agente de bienes raíces de cerca de 40 años, estaba en una situación distinta. Vive en un quinto piso frente a la playa y piensa quedarse con su esposa y sus dos hijos.

"Mi esposa odia cuando digo esto, porque parece como que no cuidáramos a nuestros hijos", dijo, riendo. Pero tenía fe en que la tormenta seguirá desviándose hacia el oeste y bajando de categoría.

"Si se inunda todo nos vamos a demorar una semana al menos en volver. No quiero eso. Mi único problema es mi perro, no lo podré sacar a pasear", añadió, señalando a un pequeño Cockapoo blanco llamado Milo.

Las ciudades del sur de Florida declararon toque de queda a partir ayer a la tarde, entre ellas las ciudades de Miami y Miami Beach, así como el condado de Broward, donde está Fort Lauderdale.

En los cayos del sur de Florida ya sentían los vientos de Irma, degradado a categoría tres. Pero el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) informó que se espera que se fortalezca otra vez a categoría cuatro cuando su ojo alcance los cayos hoy por la mañana.

"La tormenta está aquí", dijo el gobernador, Rick Scott. "Y la marejada llega después del viento. No piensen que todo se termina cuando el viento pasa".

En todo el estado hay más de 320 refugios con una población total de más de 54.000 individuos, una cifra que aumenta a lo largo del día, informó el gobernador.

La Guardia Nacional de Florida tiene listas cerca de 30.000 tropas, 4.000 camiones, 100 helicópteros y equipos de evacuación por aire para cuando pase la tormenta.

Ya se reportaban algunos cortes de luz en el estado. La Florida Power and Light (la autoridad eléctrica) dijo que calcula que "4,1 millones de usuarios se quedarán sin electricidad a causa de Irma".

Entretanto, el gobernador Scott renovó el sábado un pedido urgente de al menos 1.000 enfermeros voluntarios para atender los refugios para personas con necesidades especiales, como enfermos y ancianos. Las autoridades mantienen estos refugios cerrados a la prensa.

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