Escenario
Jueves 23 de Marzo de 2017

El teatro rosarino como fuerza movilizadora de la memoria sobre la última dictadura

A 41 años del último golpe militar, el Museo de la Memoria presenta su primera obra teatral, la reversión de un clásico de Sófocles.

En torno a cada 24 de marzo, la sociedad argentina vuelve a ponerse frente a un empañado espejo manchado y rajado por el paso del tiempo, en el que puede proyectarse con profundidad la trillada grieta de 200 años, que a esta altura ya es zanja. Pero la fecha, marcada por el comienzo de la tragedia iniciada hace 41 otoños atrás, nos envuelve necesariamente en un intestino debate en el que se juegan las diferentes razones, criterios de verdad, inscripciones ideológicas, marcas de clase y pertenencias sociales. Todo variado y polimorfo, siempre ajustado por cuerdas tensas que suenan en claves diferentes. El arte no es ajeno a todo esto. Desde siempre, el teatro refleja y representa la realidad de cada época, logrando metabolizar los momentos más críticos y sensibles del desarrollo trágico de nuestra historia.

Luego de varios años de horror y profunda censura, el movimiento de Teatro Abierto en Buenos Aires puso en escena diferentes retratos de época que le dieron voz a tanto tiempo de silencio acumulado. Como una olla a presión, la experiencia se replicó en Rosario en el final del gobierno militar vivido entre 1976 y 1983, permitiendo el destape de notables dramaturgos, actores y directores emergentes.

Al mismo tiempo nacía Discepolín, un grupo de teatro creado por Chiqui González e integrado por Myriam Cubelos, los hermanos Cacho y Miguel Palma, Rody Bertol, entre otros creadores, que intentaron reflejar aquellos años con obras como "Nosotros los de entonces", "¿Cómo te explico?", "Alicia en este país" y "Proceso en un aula", aportando a la construcción de una memoria colectiva desde todos esos mundos que propone el teatro.

Hoy, en las vísperas de cumplirse el 41er. aniversario del último golpe militar, el Museo de la Memoria presentará su primera producción teatral, a modo de intervención. Se trata de "Antígona en tres actos", una reversión del clásico de Sófocles, conjugado con las adaptaciones de Leopoldo Marechal y Griselda Gambaro, que contará con el trabajo actoral de Vilma Echeverría, Laura Coppello y Romina Bozzini y la dirección de Alejandra Gómez, acompañadas por el Quinteto de Cuerdas de la Municipalidad de Rosario. Nada más potente que ese texto de veinticinco siglos para seguir revisando en Occidente el tratamiento de la muerte y el destino de los cuerpos.

En este sentido, la performance podría inscribirse dentro de una corriente que articula teatro con pasado reciente, que se inicia en el 2000 con el surgimiento de Teatro X la identidad en Buenos Aires, en el que la problemática de la apropiación de bebés y sustracción de identidad empieza a ocupar el lugar central en los micromonólogos y en las piezas breves que formaron parte de este movimiento impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo.

Teatro x la Identidad se inició en Rosario en 2006. Romina Bozzini, actriz e integrante de Abuelas de Plaza de Mayo (Filial Rosario) afirma que "TxI es fundamental como herramienta de difusión, que se articula con campañas publicitarias, Música x la Identidad, y otras estrategias que tienen que ver con ampliar el alcance y la llegada para seguir recuperando la identidad de los nietos apropiados".

Por su parte, Claudia Piccinini, una de las coordinadoras pedagógicas y referente de las producciones artísticas del Museo de la Memoria cuenta que "TxI fue vital para visibilizar el trabajo de Abuelas y ampliar su llegada, principalmente en escuelas y colegios. Cada año lanzamos una convocatoria a los grupos de la ciudad para que propongan una nueva obra que le siga dando vueltas de tuerca al asunto. Los grupos profundizan su trabajo desde lo poético, lo tragicómico y así fue apareciendo el recurso del humor en relación a la temática, algo impensado hace 20 años atrás".

En sus primeras ediciones, TxI Rosario también concursó la dramaturgia, pero actualmente las convocatorias están destinadas solamente a la producción de obras, que se estrenan cada octubre, cuando el ciclo se realiza en salas de la ciudad, con espectáculos invitados de otros puntos del país. Así, podemos repasar obras que pasaban de lo dramático como "El difuntito", de Leonel Giacometto, a lo absurdo como "El hombre perro", de Edgardo Ferrero. Luego llegaron "La huella de los pájaros", una obra muy poética del grupo que dirigía Severo Callaci, y "Aire puro", con Lautaro Lamas, donde la propuesta ingresó con fuerza en las escuelas.

Piccinini repasa que "en 2012 empezaron a florecer las poéticas relacionadas con el humor. Con "Antígona en sintonía", dirigida por Adrián Giampani, se hizo un trabajo enorme porque la obra estaba en clave de comedia y significó todo un desafío, había que desacralizar el tema".

Payasos

Un año más tarde se conformaron los Payasos x la Identidad y su versión de "Cenizas quedan siempre", de Héctor Presa. La obra se presentó con éxito en reiteradas oportunidades y mañana a las 21 volverá al escenario de La Comedia, en Mitre y Ricardone.

El surgimiento de obras que resignifiquen el pasado reciente desde la mirada de hijos y nietos o la misma experiencia de TxI Rosario no sólo puede explicarse por su correlato en Buenos Aires y otros puntos del país como Córdoba, Paraná, La Plata o Tucumán. Hubo un contexto favorable iniciado con los Juicios por delitos de lesa humanidad, donde fueron condenados centenares de represores que actuaron en la última dictadura, y que las gestiones presidenciales entre 2003 y 2015 ayudaron a profundizar.

En esos años, también se posibilitó la creación de espacios de memoria. Sitios, monumentos y museos empezaron a formar parte del patrimonio cultural de los argentinos, siendo el Museo de la Memoria uno de los pioneros.

Pero, durante los 20 años que separan las experiencias de Teatro Abierto y Teatro x la Identidad, la memoria reciente en el teatro estuvo presente en las puestas de Walter Operto, en el teatro político de Norberto Campos, en las versiones de "Litófagas", escrita por Oscar Medina, en las adaptaciones locales de obras de Eduardo "Tato" Pavlovsky y en algunas propuestas del grupo La Comedia de Hacer Arte. Incluso el horror de la guerra con Inglaterra tuvo dos expresiones fundamentales como "Malvinas, canto al sentimiento de un pueblo", del grupo Arteón que dirige Nestor Zapata, y la reciente "Carne de juguete", escrita y dirigida por Gustavo Guirado.

Entonces el teatro que se produce en Rosario viene sosteniendo un fuerte compromiso con su tiempo, y particularmente con este momento histórico. Logró cruzar la barrera de lo ficcional para involucrarse en la búsqueda de nietos contribuyendo a su difusión. Romina Bozzini remarca que "se acercó gente a Abuelas por haber visto algunas obras. Incluso muchos de esos nietos hoy son padres, así que la búsqueda se está ampliando a través de los bisnietos, que se acercan a la temática a través de la articulación que hacemos con las escuelas, y que trasladan la inquietud a sus propios padres".

A horas de cumplirse otro aniversario del último golpe, se vuelven a inflamar las heridas. Pero sabemos que buena parte de la sociedad trabajará para recordar siempre, que tiene ejemplos de lucha y trabajo para que el arte logre sumar con una fuerza única y movilizadora. Porque el teatro es memoria, es huella, construye identidad en forma casi permanente.

Ulises Moset

Especial / La Capital


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