Central
Sábado 17 de Septiembre de 2016

Es una pena Chacho

Es una pena que Eduardo Coudet no se banque una simple crítica periodística. Parece que el Chacho se salió de su eje porque alguien escribió, dijo o comentó algo que sus oídos no están acostumbrados a escuchar.

Es una pena que Eduardo Coudet no se banque una simple crítica periodística. Parece que el Chacho se salió de su eje porque alguien escribió, dijo o comentó algo que sus oídos no están acostumbrados a escuchar. Es una verdadera lástima que haya saltado como un resorte por una pequeñez tan insignificante como un comentario que no le gustó. Sobre todo porque en estos momentos tiene cosas más trascendentes de las que ocuparse. Por ejemplo, una de ellas es la de poner en la cancha a un equipo que compita de acuerdo a la inversión que le hizo realizar a la dirigencia canalla. Por eso no se entiende la reacción que tuvo el jueves cuando dio a entender con un complejo de inferioridad alarmante que Central parecía Vietnam y Newell's Disneyworld.

Desde cuando al entrenador canalla lo asiste el derecho de acusar a alguien o algún medio sin mencionarlo. Por qué no dice con lujos y detalles qué fue lo que sus oídos todavía no están preparados a escuchar. O lo que sus ojos aún no tienen la capacidad de leer cuando se escribe algo que lo pone en la posición de hacerse el Che Guevara para el hincha de Central. Evidentemente para Coudet es más fácil meter a todo el mundo en la misma bolsa. Total cuenta con la muy bien ganada complicidad del hincha. Para él, la culpa siempre la tendrá el periodismo.

Pero la prensa no es responsable de que mantener este plantel y cuerpo técnico al club le cueste cerca de 12 millones de dólares al año y él haya ganado uno de los cuatro partidos que disputó en este semestre. Qué tiene de reprochable ese registro pasajero. Primero porque recién se jugaron dos fechas en el torneo y en el insondable mundo del Chacho todo puede ocurrir. Y segundo porque Coudet seguramente ya detectó los errores que cometió y a partir de ahora se verá a un Central más emparentado con la vena competitiva que él mismo le supo inculcar.

Por eso, Chacho, no veas fantasmas donde no los hay. En Central ya te ganaste el cielo sin haber ganado un título como DT. No son muchos los técnicos que entraron en el corazón de la gente como vos. De ahí que el hincha estará eternamente agradecido por lo que le hiciste vivir en los últimos años. También por haberlo hecho disfrutar de un equipo que les mojó la oreja a todos en el fútbol argentino y peleó los torneos hasta las últimas consecuencias.

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