El Mundo
Sábado 09 de Septiembre de 2017

El Papa pidió verdad y justicia para las víctimas del conflicto armado que azotó a Colombia

Visiblemente emocionado, el pontífice escuchó testimonios desgarradores sobre la guerra. Horas antes, beatificó a dos religiosos.

El Papa Francisco exigió ayer "verdad" y "justicia" para los millones de víctimas del largo y sangriento conflicto colombiano. "Resulta indispensable también asumir la verdad (...). La verdad es una compañera inseparable de la justicia y de la misericordia. Juntas son esenciales para construir la paz", dijo el pontífice en un emotivo acto que reunió a víctimas y verdugos arrepentidos en la ciudad de Villavicencio (centro). Francisco se enfocó en los cerca de 7,5 millones de muertos, heridos y desplazados que deja por ahora este conflicto que involucra a guerrillas, paramilitares, agentes del Estado y narcotraficantes. El pontífice argentino, que apoyó el acuerdo de paz con la guerrilla marxista y hace lo propio con los diálogos con el ELN, el único grupo rebelde activo, encabezó en un parque un multitudinario y colorido acto, inédito en las tres visitas papales que recibió Colombia. Sobre un gran escenario, sentado y visiblemente emocionado, Francisco escuchó testimonios desgarradores bajo la figura del Cristo de Bojayá, mutilado durante la masacre de 79 civiles que se resguardaban en un templo de combates entre la guerrilla Farc y los paramilitares. Entre las víctimas que hablaron estaba Pastora Mira García, que perdió a su marido y a sus dos hijos en diferentes hechos de violencia. "Ahora coloco este dolor y el sufrimiento de las miles de víctimas de Colombia a los pies de Jesús Crucificado, para que sea transformado en bendición y capacidad de perdón para romper el ciclo de violencia de las últimas cinco décadas en Colombia", dijo la mujer. El Papa también escuchó con atención los testimonios de Juan Carlos Murcia, que en sus 12 años en las Farc perdió la mano izquierda manipulando explosivos, y el de Deisy Sánchez, reclutada por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que fue el principal grupo paramilitar y se desmovilizó en 2006.

   Al final de sus testimonios, el pontífice se puso de pie para abrazarlos y besarlos en medio de los aplausos de cerca de 6.000 personas, todas vestidas de blanco, que asistieron al Gran Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional, celebrado en un parque de Villavicencio. Francisco aseguró que quiso estar cerca de las víctimas, "mirarlos a los ojos, para escucharlos y abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe". "Y si me lo permiten, desearía también abrazarlos y llorar con ustedes, quisiera que recemos juntos", agregó.

   La cuestión de la verdad y de la justicia es una de las más espinosas del posconflicto. El acuerdo con las Farc prevé que los responsables de delitos atroces, incluidos agentes del Estado, eviten la cárcel si confiesan sus crímenes, reparan a las víctimas y prometan nunca más ejercer la violencia. El pacto es rechazado por amplios sectores encabezados por la influyente derecha por considerarlo indulgente con la rebelión comunista. Francisco advirtió que "es un reto confiar en que se pueda dar un paso adelante por parte de aquellos que infligieron sufrimiento a comunidades y a un país entero", pero pidió tener fe en Cristo para llegar a la reconciliación.

   Durante su tercer día de visita a Colombia, el Papa beatificó ayer al obispo Jesús Emilio Jaramillo y al sacerdote Pedro María Ramírez. La beatificación se llevó a cabo en el marco de una misa campal encabezada por Francisco ante cerca de 600.000 feligreses en el Parque Catama de la capital del departamento de Meta (centro), a unos 80 kilómetros al sureste de Bogotá.

   Jaramillo era obispo de Arauca cuando fue secuestrado y asesinado el 2 de octubre de 1989 por guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Ese grupo armado, que desde febrero protagoniza con el gobierno colombiano un proceso de paz en Ecuador, dijo en ese entonces que mató al obispo porque lo consideraba "cercano" a las fuerzas militares. Sin embargo, el jefe del equipo negociador del ELN ante el gobierno, Israel Ramírez, más conocido con el alias de "Pablo Beltrán", dijo hace poco que su grupo admite que cometió un error al asesinar al obispo y que estaba dispuesto a pedir perdón por ello al Papa. A su vez, el sacerdote Ramírez era el párroco del municipio de Armero cuando fue asesinado a machetazos por una turba el 10 de abril de 1948.

   Francisco expresó que tras haber escuchado los argumentos de las Diócesis de Arauca y de Garzón, así como de la Congregación de la Causa de los Santos, declara que "los siervos de Dios Jaramillo y Ramírez de ahora en adelante serán llamados beatos" y que sus respectivas fechas de fiesta serán el 3 y el 24 de octubre. Durante la homilía, Francisco insistió en que los colombianos deben abrir la puerta de la reconciliación.

   El Papa Francisco viajará hoy a la ciudad de Medellín en su penúltima escala de una visita apostólica que finalizará mañana en Cartagena de Indias.

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