Central
Domingo 27 de Noviembre de 2016

El muletto de Central empató de nuevo y no levanta vuelo en el torneo local

Empató 1-1 con Olimpo y ahora sólo piensa en el choque del miércoles por la Copa Argentina.

El Central de realidades distintas. Por un lado un equipo que sueña, aspira y apunta todo a lo que tiene por delante. Por otro al que le cuesta horrores erguir la figura en el torneo local. Entre ambos hay un punto de intersección. Porque los 90 minutos de ayer en el Gigante frente a Olimpo reflejaron dónde están puestas las expectativas, lo que no deja de ser un atenuante en esto de no haber podido con tan endeble rival. Claro, la formación alternativa, con la preservación de las principales figuras para el choque del miércoles en Formosa, explica todo. O, en el mejor de los casos, sirve como parámetro a partir del cual tejer cualquier análisis. Sería un tanto insolente hablar de algo así como un calentamiento previo de lo que vendrá, pero se le pareció bastante. Porque el Chacho podrá sacar conclusiones que le sirvan para Belgrano, pero antes de anoche había una idea clara. Y difícilmente algo haya cambiado.

El propio Coudet había dicho durante la semana que el grupo tenía en "claro" que "el gran objetivo era el partido del miércoles". A confesión de parte, relevo de pruebas. Y no está mal que el DT piense así. Es el discurso que se baja y el sentimiento de todo aquel que entienda que las verdaderas chances, inmejorables, están adelante.

No hubo un pedido contundente de los hinchas, pero también sirvió para entender de qué se trató la cosa viendo un Gigante mucho menos poblado que lo habitual. Pero a los jugadores que estuvieron anoche en cancha, más todos aquellos que acompañaron desde el palco, no hace falta explicarles que hay 90 minutos por cumplir para poner a Central en las postrimerías de una coronación posible.

Todo esto no quita la flaca performance que el equipo está mostrando en el torneo local, un terreno en el que se le está complicando hacer pie. Ayer con el atenuante del caso (similar a lo que ocurrió con Huracán, en la previa a Boca). Otras veces sabiendo que con el máximo esfuerzo y todo el potencial tampoco alcanzó para mostrar una mejor participación en una competencia que hoy mira desde un lugar que pocos imaginaron.

Será un tirón de orejas y un buen ejercicio para entender que todas las aspiraciones que se tejieron en la conformación del equipo no encuentran correlato en los hechos. Pero claro, en esto del reparto de fichas sobre la pana la apuesta evidencia una claridad meridiana. Por eso no existe hoy el más mínimo reproche.

Esa posibilidad de meterse en la 3ª final al hilo de la copa puede más que nada. Es lo que toma de la solapa y arrastra de un lado para el otro a cualquier liviandad futbolística en un torneo en el que Coudet desde hace rato ya no duda dónde y cuándo guardar lo mejor. No es sencillo ponerle palabras con un peso determinado a una parte de la vida de Central cuando las acciones cotizan en otra bolsa.

Anoche, el Central de emergencia hizo lo que pudo, sin poder levantar vuelo. El otro Central, el que tiene la mochila repleta de ilusiones, es el que carga con el único y gran desafío de semestre: la Copa Argentina.

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