El ex bajista de Soda Stereo, Zeta Bosio, pasó por Punta del Este invitado para tocar como
DJ en un evento de Personal. Totalmente abocado a la música electrónica, a los 50 habla sobre el
rock, de su rol de conductor y de la relación con su novia de 22 años, la modelo Estefanía Iracet.
“El amor derriba cualquier frontera… ¡casi acompaño a mi novia a ver a Luis
Miguel!”, dice en una entrevista con la revista Gente.
Bosio se separó de la que fuera su mujer durante más de veinte años, Silvina Mansilla (artísta
plástica y madre de sus hijos Simón, Juan Bautista y Tobías, fallecido en un accidente hace catorce
años) y formó una nueva pareja con la modelo Estefanía Iracet, de 22 años. Pero los 28 años que los
separan no parecen ser obstáculo en su relación. Estefanía y Zeta se divierten en cada frase, se
ríen de las diferencias y desde hace casi un año planean el día a día juntos.
–¿Del encuentro con Soda, qué quedó? Además de la facturación…
–Jajaja. Quedó una relación mucho más compuesta. Pasamos de prácticamente ni
llamarnos con Gustavo y Charly, a hablarnos, vernos de vez en cuando, nos mandamos mensajes de
texto. Lo que pasa es que estamos cada uno en su propio proyecto.
–¿Nunca se plantearon hacer un disco nuevo?
–No sé si hubiera funcionado; me parece demasiado. Creo que está bien así,
fue muy bueno el reencuentro, muy bueno para la gente, y... no sé. Es bravo volver a salir al
rodeo, volver a competir, jugar en Primera. Lo bueno es que queda la sensación de que Soda es algo
real, que existe, no es más una quimera. Ya nos juntamos y es algo que podría repetirse en
cualquier momento. Era una relación desgastada, como la de un matrimonio. Y los fans son como
nuestros hijos, que nos pedían que nos volviéramos a juntar.
–Ya que hablaste de matrimonio, hablemos de tu relación con Estefanía.
–Estamos acá, se dio esto, ¿no? (la invita a la conversación) Siempre me
preguntan por la diferencia de edad, pero la verdad es que no le damos bola a eso, tenemos un
espíritu muy parecido. Ella es como una niña mujer, y yo un hombre niño.
–¿Y a vos, Estefanía, te pesó que él fuera un ex Soda?
Estefanía: No tomé mucha conciencia, yo ni escuchaba Soda. Después, con el tiempo,
me fui dando cuenta de que es grosso.
Zeta: ¡Me encontré una que no es fan! Y peor: escucha Luis Miguel.
–¡Zeta, contáme el día que te levantaste y en tu casa sonaba Luis Miguel!
–Es peor, sonaba Luis Miguel ¡y ella cantaba todas las letras! Te digo,
estuve a punto de acompañarla a verlo… ¡disfrazado! Ahí me doy cuenta de que el amor puede
derribar cualquier frontera. Yo la adoro.
–¿Cómo es la relación con tus hijos? Simón tiene 19 años, tres menos que Estefi.
–Bien; estuvimos comiendo con ellos recién, y con Silvina, que nos llevamos
bárbaro. Ahora, a mediados de enero, nos vamos con los chicos a pasar unos días a una casita en
Cariló.
–Ah comen todos juntos, con tu novia y tu ex esposa ¡Muy moderno!
–La idea es sumar, y no dividir. Uno se pone grande y andar peleándose con
gente con quien hiciste un proyecto re lindo, tuviste años tan buenos… Se pueden compartir un
montón de cosas desde el afecto. La idea es agrandar la familia, no achicarla. Es como un
crecimiento, un estado superior. Está bueno para los chicos también. Algunos me dicen que no es
normal. Y bueno, en definitiva, no somos gente normal. Estaba dentro de lo que se esperaba,
¿no?