Lucas Roma, Edgardo Mancinelli, Agus Faiola, Sustant, Diego Joaquín y Mateo Faiola, quienes serán parte de una nueva edición del Pata Pata.
El Pata Pata es una de las fiestas emblemáticas de la ciudad. Después de su primera edición en enero de 1988, a la vera del Paraná, convocó a miles de rosarinos y rosarinas a lo largo de los años. Se convirtió en un clásico local, un generador infinito de anécdotas, una celebración popular a la que siempre se quiere volver. Pero el Pata Pata no es sólo nostalgia, es una historia que se sigue escribiendo: el viernes 13 de marzo, desde las 19, habrá una nueva edición en Mapu (avenida Eudoro Carrasco 3610).
El evento promete siete horas de música ininterrumpida junto al río, con siete DJs en la grilla. Como no podría ser de otra manera, estará presente Edgardo Mancinelli, uno de los creadores del Pata Pata y la figura omnipresente de todas las iteraciones que la fiesta tuvo a través del tiempo. Pero también se subirán a la cabina otras generaciones, representadas por Lucas Roma, Tita Smith, Sustant, Agus y Mateo Faiola, y Manu Mancinelli.
Este Pata Pata tendrá un condimento muy especial: será el primero desde el fallecimiento de Droopy Faiola en octubre de 2024. En marzo de ese mismo año, tuvo lugar la última edición del evento hasta ahora. En combinación con la fiesta Space, el sello distintivo de Faiola, reunió a una multitud de diversas edades.
“Fue una noche maravillosa. Al año hablamos por teléfono y quedamos en juntarnos para hacer otro al año siguiente. Pero no llegamos. Y ese año no quise hacerlo. Me llamaron de distintos lados pero dije que no porque yo había hablado una semana antes con Droopy para hacerlo. Al tiempo, le dije a Agus: ‘si ustedes me acompañan, hacemos lo que queríamos hacer con tu viejo’”, cuenta Mancinelli en diálogo conLa Capital, en una charla con la mayoría de los participantes.
La presencia de dos de los hijos de Droopy en el line up, y de uno de los hijos de Edgardo, busca continuar ese legado compartido. El de una amistad forjada por años codo a codo en las cabinas y en la noche rosarina. “Siempre fuimos las dos familias”, apunta Agus y abre la anécdota: en ese último Pata Pata, todos los hijos trabajaron en algún rol. Esta vez, les toca ser parte desde otro lugar. “Todos los eventos son un desafío”, dice Mateo, sobre la responsabilidad de pararse a las bandejas con ese apellido.
Pero este grupo en particular, junto con Tita, Lucas y Sustant, va más allá de esa historia. Detrás de esta yunta intergeneracional, en apariencia improbable pero sin dudas especial, está Diego Joaquín, uno de los dueños de Music Shop. En abril de 2025, la disquería cumplió 35 años y lo celebró con un evento gratuito en la calle, en el cual pusieron música diversas personalidades de la cultura rosarina. Ahí se cruzaron estos nombres por primera vez.
Poco después, Diego se encargó de "unir las puntas de un mismo lazo": empezó a producir una serie de eventos en espacios públicos como el Mercado Zarpado o el Mercado del Patio, con una consigna simple: un grupo de DJs musicalizando sólo a través de CDs y vinilos. En esos espacios, se fue forjando esta grupalidad que hoy se comporta como un grupo de amigos de larga data. Se hacen chistes, se chicanean, arman ideas entre todos, se emocionan juntos.
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Agus y Mateo Faiola, Diego Joaquín, Lucas Roma, Edgardo Mancielli y Sustant, parte de la nueva edición del Pata Pata.
Los une algo fundamental para la identidad del Pata Pata. “Nos gusta apostar a la música popular, a divertir a la gente. Yo no quiero poner música rara que a lo mejor escucho en mi casa. En una fiesta me quiero divertir yo y divertir a la gente, quiero poner temazos, hits”, detalla Sustant.
La fecha se presenta como una “gran fiesta pop”, pero la idea de pop que tienen los participantes no está ceñida a lo que sonoramente puede vincularse con el género, sino a la noción de lo popular. No es una fiesta retro, es una apuesta a la atemporalidad de la música popular. “Creo que para la música el tiempo no existe. Lo que importa es si hoy te hace sentir algo, no en qué año fue hecha. De hecho, mucha gente hoy escucha discos de una época que no vivió, canciones que salieron antes de que ellos nacieran”, apunta Diego.
Por este motivo, el Pata Pata convoca a un público completamente intergeneracional. Hace largo tiempo que ya no sólo seduce a quienes fueron parte de las ediciones emblemáticas, sino a toda la comunidad.
“Año tras año, el que no fue nunca, quiere ir. Y parece increíble, pero una vez que van, se enamoran. Algunos van en ojotas, otros van en zapatillas pero las dejan en el guardarropas y están descalzos en la playa bailando. Es una fiesta. Terminan todos interactuando con todos, bailando la misma música, cantando las mismas canciones”, dice Mancinelli. “No hay épocas cerradas. Yo lo escucho a Lucas poner Michael Jackson y después Miranda, y la gente está allá arriba. La gente se emociona y no piensa si lo que está escuchando es nuevo o viejo, si es nacional o internacional. Es música”, agrega.
Esta mezcla de públicos se viene gestando hace tiempo, desde aquel Pata Pata Space de 2024 hasta cada uno de los eventos que fue compartiendo el grupo en el último año. Una grata rareza en la escena cultural rosarina actual, cada vez más fragmentada.
“Cada vez que se hacía una fiesta, veías gente nueva. Porque tenés a los fieles de siempre pero también gente nueva de treinta, cuarenta años. Es una experiencia hermosa porque se juntaba gente de Space, gente que conocía a Edgardo, gente que seguía a Lucas o a Sustant, y se daban cuenta ahí que les gustaba toda la música que se pasaba. Unas mezclas de gente que quizás no se hubieran cruzado en otro lado. Gente de 25 años para arriba, sin techo. Se me pone la piel de gallina”, comparte Agus.
Una historia y un legado
Tanto abajo como arriba de la cabina, todos quieren ser parte de la historia, del legado, de la fiesta. “El Pata Pata nació de una idea de hacer algo en verano al aire libre, cerca del río, no estar encerrados. Y se transformó en un clásico de la ciudad. Y para mí se transformó en el lugar por el cual todo el mundo me identifica. Nadie me identifica con Ibiza ni con Satchmo ni con ningún boliche en los que trabajé. Mancinelli es Pata Pata”, dice Edgardo.
“Siempre fue un evento emblemático de la ciudad, como Space. A mí me tocó más curtir Space porque lo conocí a Droopy y laburé con él bastante tiempo. Es muy loco conocer el Pata Pata por mis viejos y por gente de otras generaciones que fueron al Pata Pata y siguieron yendo todos estos años. De repente poder ser parte del line up de uno es como llegar a un lugar muy especial para cualquier Dj”, suma por su parte Lucas.
“Al rosarino le pasa que es muy nostálgica y muy de la pertenencia. Y para muchos, la pertenencia es Pata Pata, es Space, y quiere sostenerlo porque es algo rosarino, es identitario. Esa identidad cultural que tiene la ciudad es única y hay que sostenerla”, cierra Agus.
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