El documental "Circus of Books" es la historia de un negocio dedicado a la pornografía que transformó a la vida de una familia y una comunidad. Los protagonistas son Karen y Barry Mason y sus tres hijos y un emprendimiento familiar que surgió como una necesidad económica y que mutó en un referente y refugio de la comunidad LGTB de Los Angeles durante treinta años, hasta la llegada de internet. Esa saga familiar la relata Karen Mason, la hija de matrimonio, en este trabajo que se puede ver por Netflix.
No era la carrera más obvia para Karen y Barry Mason. Y tampoco una de las que pudieran hablar abiertamente entre vecinos, familiares y amigos, a pesar de que su local fuera el más conocido en Los Angeles y de que llegaron a ser productores y distribuidores de material para adultos por todo Estados Unidos.
Karen había sido una periodista de reconocidos diarios en Chicago y Cincinnati. Barry había trabajado como ingeniero de efectos especiales para películas como "Star Trek" y "2001: Odisea en el espacio" y fue el ingenioso inventor de un dispositivo para las máquinas de diálisis, pero la compañía que compró su invención le pidió unas pólizas de seguro que no podía asumir. Se conocieron en una noche para judíos solteros y sus tres hijos respetaban el Sabbat, se congregaban para rezar y se esforzaban en sus estudios en la escuela.
En medio de las urgencias económicas, Karen leyó un aviso en el diario Los Angeles Times buscando alguien que distribuyera la revista pornográfica "Hustler" y otras mercaderías producidas por el magnate del porno Larry Flynt y de ese modo los Mason entraron en la industria del porno. En las primeras semanas, y con poco esfuerzo, Karen y Barry recibieron 5 mil pedidos que distribuían en automóvil por todo Los Angeles.
"Hustler" era una revista de porno heterosexual, pero Flynt también incursionó en el negocio del porno gay, comprando publicaciones que tenían poco éxito y que se incorporaron a la cartera de productos gestionados por los Mason.
Años después, cuando el dueño de Book Circus, el local de productos homosexuales más famoso en Los Angeles, comenzó a tener problemas financieros, los Mason se hicieron cargo del negocio. Era 1982 y la tienda, que Barry y Karen renombraron como Circus of Books (El circo de los libros), era más que un establecimiento de porno. Era también un refugio y un lugar de encuentro para la comunidad gay de la ciudad californiana.
Secreto de familia
Los Mason no querían que sus hijos supieran cuál era su trabajo. "No queríamos que supieran qué hacíamos. No hablábamos del negocio familiar. A la gente sólo le decíamos que teníamos una librería", dice Karen. Pero a Rachel le revelaron el secreto unos amigos de la familia a los 14 años y quedó en shock. Su padre, Barry, era relajado y abierto, pero su madre era muy religiosa y asistía con regularidad a la sinagoga. Rachel los consideraba como gente común de negocios, una simple familia que tenía una tienda. "Pensar que mis padres hicieran algo contracultural era lo opuesto a la imagen que yo tenía de ellos", dice Rachel, que en el documental también deja constancia sobre cuánto le costó a su madre aceptar que ella y uno de sus hermanos era homosexual.
"Necesitaba comprender qué era ser madre de una persona homosexual", explica Karen. "Me uní a la organización de Padres y Amigos de Lesbianas y Gays (PFLAG, por sus siglas en inglés). Necesitaba comprenderlo y aceptar que las expectativas de los padres sobre sus hijos reflejan más sobre los padres que sobre ellos. Me di cuenta de que tenía algunas ideas sobre los homosexuales que necesitaba cambiar". Con el tiempo Larry y Karen acabaron convirtiéndose en embajadores de PFLAG para ayudar a otros a entender la sexualidad y la variedad de géneros de sus hijos y encabezaron los desfiles de la organización en Los Angeles.
Bajo la gestión de Karen y Barry, Circus of Book fue un éxito. También comenzaron a producir videos de porno homosexual, con la estrella de los 80, Jeff Stryker. Pero cuando el entonces presidente estadounidense, Ronald Reagan, se refirió a la pornografía como una "forma de contaminación", comenzó una presión sobre el sector. El golpe de gracia llegó cuando agentes encubiertos hicieron un pedido, la policía hizo un allanamiento y Barry casi termina en prisión. El abogado de los Mason argumentó que la pareja estaba protegida por la Primera Enmienda, que garantiza la libertad de expresión, y enfatizó en los graves efectos que la rígida pena podría tener en la familia.
Durante la era del sida, Karen y Barry eran jefes modélicos. Barry visitaba a los empleados que se enfermaban o a los que llevaban a los hospitales. En ese entonces, se suponía que los empleados con sida no podían ir a trabajar: si lo hacían, perdían su seguro médico. Pero Karen les permitía acudir en los días que se sentían con fuerzas.
Declive y solidaridad
Cuando internet se expandió en el cambio de siglo y los contenidos pornográficos se hicieron más accesibles, Circus of Books inició su declive. Cuando los dos locales cerraron "las reacciones de la gente fueron increíbles. Las personas caminaban y se ponían a llorar frente a la puerta", cuenta Rachel. Muchos clientes antiguos y ex empleados lamentaron la pérdida de lo que una vez fue su único lugar seguro y una parte de la historia homosexual de Los Angeles.
Karen, sin embargo, ayudó a sus empleados hasta el final. "Los sostuve hasta que los vi trabajando en programas de educación, o con un empleo a tiempo parcial", dice. "Era el momento de cerrar el negocio", afirmó, y para asegurarse que esa parte de la historia no quedase en el olvido donó parte del material de la tienda a los Archivos Nacionales de Gays y Lesbianas de la Universidad del Sur de California.