En medio de un clima de violencia y pánico ante posibles epidemias, el cineasta y músico Gustavo Brinholi presenta en Rosario su primera producción: “Human Life. La vida siempre vale la pena”.

Historia de vida. El filme se verá hoy, en el colegio Virgen del Rosario.
En medio de un clima de violencia y pánico ante posibles epidemias, el cineasta y músico Gustavo Brinholi presenta en Rosario su primera producción: “Human Life. La vida siempre vale la pena”.
La cita es hoy , a las 19, en el auditorio del colegio Virgen del Rosario (Salta 2763), en donde se exhibirá este documental que despliega con exquisito detalle, y sin golpes bajos, las historias de siete personas que pudieron superar la adversidad.
Se trata de una coproducción ítalo-brasileña que relata siete historias de quienes lograron superar el dolor y recuperaron la alegría de vivir. Un pintor tetraplégico, una sobreviviente de los campos de concentración nazi, una mujer embarazada en crisis, un surfista sin manos y un hombre que creó un hogar para personas discapacitadas y abandonadas son algunas de las historias que relata el documental con una impactante fotografía que conjuga paisajes de Los Angeles (Estados Unidos) con otros de Italia, Alemania y Brasil, que fueron los países donde se rodó este material.
El viernes se presentó en Buenos Aires, y la gira continúa por Rosario, San Juan y Tucumán, con el objetivo que muy pronto se pueda estrenar en los cines. Ya fue presentada en Washington, a principios de este año, y ahora sigue su curso por América.
“Esta es mi primera película”, contó Brinholi en diálogo con La Capital. El artista sufrió un revés importante en su vida, cuando su esposa perdió el primer embarazo de mellizos y tiempo después también fracasó en el segundo intento.
“Se nos murieron tres bebés, era la vida que se movía, podíamos sentirla, pero no pudo seguir adelante. Esa experiencia me dejó muy sensibilizado”, contó el artista brasilero, de 38 años, con un castellano mezclado con portugués.
Movilizado por esa experiencia, decidió combinar el arte por la música y la imagen captada por Luiz Henrique Marques, también de Brasil en este documental. Hace dos años ambos se empeñaron en una producción que les permitiera mostrar la vida misma: su belleza y su dolor, junto con la increíble capacidad humana de sobreponerse ante la adversidad, aprender y salir adelante.
“El filme me devolvió la alegría. Los personajes, que son todos reales, reflejan las luchas que vivieron y cómo lograron reponerse”, destacó el cineasta.
“Sucedieron cosas maravillosas mientras lo rodábamos, tanto que ahora estoy escribiendo un libro sobre las historias que pudimos conocer. Todo empezó cuando me contacté con una jugadora de voley profesional que vive en Los Angeles y estaba destinada a participar de los Juegos Olímpicos en Sydney, pero la querían descartar porque estaba embarazada. Ella se impuso y finalmente pudo ir a los Juegos sin problemas”, comenzó entusiasmado su relato.
Casos reales
Y prosiguió: “Luego conocí a una mujer que sobrevivió a un campo de concentración en la ex Yugoslavia, a un joven surfista que perdió los dos brazos en un accidente, pero que se sobrepuso al mal pronóstico y logró volver a lanzarse al mar. Son historias de vida que suceden en la realidad y que muchas veces pasamos de largo. Aquí están para disfrutarlas”, indicó el realizador brasilero.
El cineasta destacó que es un filme independiente que se logró con mucho esfuerzo. Llegó a la ciudad invitado por el diputado Nicolás Mayoraz, del espacio Somos Vida y Familia, quien destacó: “Nos pareció una propuesta que muestra el valor de la vida en todas sus circunstancias, y por eso quisimos que pudiera estar en Rosario”.
El largometraje dura poco más de una hora (67 minutos) y está destinado a todo público aunque el director pensó mucho en los jóvenes mientras la fue rodando. “Si fuera más joven me hubiera encantado mucho conocer estas historias antes”, confesó.


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