Bulldog es una banda emblemática de la escena rosarina. Desde finales de los ochenta y hasta la actualidad, acompañaron a varias generaciones con su punk rock. Treinta y cinco años de historia, unos veinte discos (incluyendo compilatorios y en vivo) editados, miles de shows y muchísimas anécdotas se condensan en “Mi propia forma de vivir”, la biografía autorizada del grupo, escrita por el periodista Martín Kekedjian y publicada en mayo de este año. La presentación, en el marco de la Feria del Libro, es este jueves 5, a las 20.30, en el Auditorio Angélica Gorodischer (tercer piso) del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, con la presencia del autor y de los músicos.
“Cargaré hasta mi propia tumba, mi propia forma de vivir” dice el tema “Si yo!”, un clásico del grupo que afirma esa idiosincrasia particular. Eso genuino e innegociable del espíritu punk, eso que queda aunque pasen los años, cambien los escenarios y hasta algunos miembros del grupo, formado actualmente por Guillermo "Willy" Tagliarini, Hernán "Mantu" Mantoani, Ramiro "Rata" España y Adrián Alexis Gómez (que en 2006 reemplazó al baterista Luis "Bebe" Gindre).
Esa identidad es la que busca recuperar el periodista Martín Kekedjian en el libro, que más que una biografía autorizada presenta como “la historia de la banda contada por ellos mismos”. A través de cinco años de trabajo, innumerables conversaciones con el grupo e imágenes de archivo (algunas inéditas), construyó una pieza de casi 400 páginas en alta calidad, editada y publicada de manera independiente en mayo de este año.
En la introducción, el autor deja clara su motivación y su posicionamiento: es fanático de Bulldog desde su adolescencia. “Los protagonistas exclusivos del libro son los Bulldog, es la historia de ellos. Pero muchas veces me pasa como lector que me interesa saber cuál fue el camino de una persona para escribir sobre determinado tema. Por eso entendí que mi historia personal, tanto como fan de la banda como periodista, fue convergiendo para llegar al proyecto del libro”, contó Kekedjian en diálogo con La Capital.
Martín, como muchos rosarinos, tuvo a Bulldog como banda sonora de su devenir adulto. “Es una de mis bandas definitivas. Los primeros discos de Bulldog coincidieron con la época de terminar la secundaria, de salidas, de vivir más de noche. A medida que fui creciendo, fui dejando un poco esa vida, pero de alguna manera Bulldog creció conmigo. Porque si en sus comienzos le cantaban al punk rock de los excesos, se fueron reinventando y hablando de otras cosas”, explicó.
“Tenía el deseo de escribir un libro con dos premisas. Por un lado escribir sobre algo sobre lo que no se haya escrito, que hubiera mucho terreno por explorar. Y la segunda escribir sobre el ámbito local. Y al pensar en Rosario, pensé automáticamente en Bulldog. Creo que de forma inconciente, durante todos los años que seguí a la banda me estuve preparando para este momento”, agregó el autor.
Bulldog, una banda con historias
El libro no comienza por el principio de la banda, sino con una escena muy representativa, que retrata a la banda y a un momento particular de la escena musical local. Año 2001, los Bulldog se preparaban para tocar en el Club Central Córdoba. Las anticipadas habían volado. El grupo estaba en guerra simbólica con el gobierno municipal de Hermes Binner. Poco antes del comienzo pautado del show, una inspección decidió suspenderlo y se desató el caos. Hubo enfrentamientos con la policía y corridas.
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No tuvieron mucho tiempo para lidiar con los incidentes y sus consecuencias. Esa misma madrugada viajaban a Brasil a su primera gira por ese país. En el aeropuerto, Bebe se dio cuenta que no tenía el documento y no pudo viajar. Maxi Bueno, del sello rosarino Pinhead Records (con quienes Bulldog trabajaba), tocó la batería en el primer show, en el Hangar 110, un “Cemento” de San Pablo.
“Tuve la responsabilidad de tener la sensibilidad de elegir lo mejor entre todo el material que tenía disponible, y también de encontrar la forma de contarlo para que sea llevadero, de lectura accesible. Si lo logré quedará en la opinión de los lectores. Si bien entendía que lo más fácil era empezar por el principio, y de la gira por Brasil, me pareció que había algo para contar de manera distinta, que podía abrir el libro”, compartió Martín.
En esa secuencia, no sólo hay un anécdota entretenida, sino que aparece la astucia y la resiliencia punk en varias formas. Además, recupera una Rosario que ya prácticamente no existe: aquella en la que las bandas más populares del momento tocaban en clubes de barrio.
“Al contar la historia de la banda también estás contando su tiempo y su lugar. La escena rosarina en la que transcurre va cambiando: cambian los lugares, las tendencias, las modas. También traté de nombrar cada esquina, cada calle, cada músico rosarino con el que tocaron. Quería que fuera un libro muy rosarino”, apuntó el autor, que logra su cometido: traza el itinerario de Bulldog y la escena punk rock sobre el mapa de la ciudad.
Como aquella escena que abre el libro, la gran historia se compone de muchas pequeñas historias, reconstruidas siempre por las voces de los integrantes de la banda. “Ser fan del grupo me ayudó a pensar qué le podía interesar a otros fans. Y a su vez que el material sea atractivo, sea variado, que se toquen distintos tópicos, de música, cuestiones técnicas, compositivas, de letras, opiniones sobre la prensa, sobre los premios,. Cuento el viaje de uno de los músicos a Sudáfrica, o de cuando Mantu colaboró con Marky Ramone”, detalló Martín.
A su vez, Kekedjian puso particular atención en que su cercanía con Bulldog no no lo llevara a mostrar una versión romantizada, a cara lavada del grupo. “No quería contar una historia perfecta, que haga parecer que todo en la banda es color de rosas. En cualquier relación de más de treinta años, hay desencuentros, hay discusiones, opiniones distintas. Otra cosa no sería creíble. También teniendo en cuenta que las cosas buenas de la banda siempre tuvieron más peso que las malas, por algo siguen tocando al día de hoy”, subrayó el autor.
El primer borrador, que Martín terminó en 2022, se lo dio a los músicos para que lo lean. Después, hubo un proceso de corrección a nivel periodístico con Edgardo Pérez Castillo. Finalmente, Martín Bochicchio hizo el diseño editorial y la maquetación.
“Decidimos hacerlo de forma independiente porque queríamos tener libertad total. Quería que fuera una linda edición, hay fotos color, la tapa tiene un trabajo en plateado. Nunca lo presenté en ninguna editorial, porque entendíamos que quizás iba a primar una visión de costos y para nosotros era importante priorizar la parte artística”, explicó Kekedjian sobre la apuesta a la autogestión.
El libro tuvo una primera presentación en mayo, al poco tiempo de su salida de imprenta. El autor y el editor charlaron con la banda, que terminó dando un show sorpresa para los fanáticos que se habían acercado al evento. “Esta nueva presentación el marco de la Feria, espero que sea para un público más general, que le interese la música rosarina. Para mí es un honor participar de la Feria”, cerró el autor.