“No importa mucho lo que generan las canciones, nos importa qué es lo que nos pasa a nosotros cuando las tocamos. Todo lo que hacemos tiene olor a Smowing”.

Por Pedro Squillaci
Foto: Marcelo Bustamante / Archivo La Capital
Rosario Smowing a pleno. Casanova (de traje y con trompeta) estará en el auditorio del diario La Capital en el primer capítulo de la segunda temporada de "Entre Cuerdas y Letras".
Del ska al rocksteady y del dixieland al tango, Rosario Smowing jerarquiza la fusión.
La tapa del nuevo material del grupo.
“No importa mucho lo que generan las canciones, nos importa qué es lo que nos pasa a nosotros cuando las tocamos. Todo lo que hacemos tiene olor a Smowing”.
Sentado en cueros, después de elongar en la previa del mini show para la prensa ofrecido el lunes en Basquiat, Diego Casanova charla con La Capital con la misma naturalidad y sentimiento con los que canta en vivo. Diego pide un vaso de agua y no llegó a probar ni una gota. Se apasiona tanto cuando habla de esta banda que de pronto entra en otra frecuencia. Como cuando pasa sus días en la isla y va bosquejando las letras de las canciones, mientras atiende en el barcito que instaló a propósito para estar más tiempo allá. Aunque a veces se arrepiente porque le toca trabajar mucho. “Y si hay algo que no me gusta es laburar todo el día”, afirma.
Sin embargo, con la Rosario Smowing puede dedicarse 24 x 7. Es más, vienen de hacer una gira europea en la que dieron 24 shows en 45 días, recorriendo nada menos que Alemania, Austria, República Checa, Eslovaquia e Italia. “Y ahora volvemos a girar en junio o julio, regresamos a Europa, que ya fuimos siete veces; y agregamos Brasil, que fuimos en seis oportunidades. Nos pasan cosas raras, cortamos más tickets en Praga que en Córdoba”.
Con 23 años a cuestas, Rosario Smowing presenta este jueves en Centro Cultural Güemes (Güemes 2808) su disco “Ahora cuando pase todo esto” o “Volumen V”, en un show que será este 7 de diciembre (previo al feriado), a las 22, donde también actuarán Una Cimarrona y Dj Carri On.
El disco, de edición independiente (“en realidad somos independientes porque ninguna grabadora se interesa por nosotros”, Casanova dixit), tiene 14 temas con la impronta rockbigband que caracteriza a la banda, con una fusión que respira ska, rocksteady, dixieland, tango y hasta un tema de Sandro.
Todo entra en el universo de la Smowing. Y así lo explica Casanova: “Creo que con el paso del tiempo, a veces me cuesta decirlo, pero cualquier músico te dice que no se encasilla en ningún género, porque todos nos creemos bien originales, pero si escuchamos canciones nuestras de antes o de ahora, lo que puede cambiar es el audio a nivel técnico, el toque a nivel profesional, pero todo tiene olor a Smowing. Evidentemente es porque las cosas nos salen de esa manera, nos sale así, Rosario Smowing nunca tuvo la idea de dedicarse a nada especial más que hacer canciones. No importa mucho lo que generan las canciones, nos importa qué es lo que nos pasa a nosotros cuando las tocamos”.
Entre pizzas y birras en el citado bar céntrico, la banda completa ofreció un mini show como previa del plato fuerte de este jueves. Pero lo hizo exclusivamente con canciones del disco nuevo. Así sonaron “El caminito”; “Llueve”, “Oro y plata”, “....Y un traidor”; el tanguito “Peludo viejo” y “Hola amigo”.
Hay una particularidad, y es que aunque toquen en Alemania, en Brasil, en el Güemes o ante un puñado de fans y periodistas, la Rosario Smowing no negocia la intensidad, la energía y el sentimiento. Y esto se debe a la química que se genera entre estos músicos: Diego J. Casanova (voz, trompeta y guitarra eléctrica); Julián J. Eroles (clarinete, saxo alto y guitarra eléctrica); Manuel Fuertes (trompeta y flugelhorn); Sebastián Teglia (guitarra eléctrica, piano y hammond); Diego A. Picech (batería y percusión); Emiliano Salina (bajo y contrabajo); Iván Rosianski ( saxo tenor y flauta traversa) y Adrián Fontana Fluck (trombón de vara).
Con 58 años en el lomo y casi un cuarto de siglo con la banda, Casanova dijo que a pesar de sentirse como pez en el agua con la Smowing, siempre reflexiona sobre el camino recorrido. “Todo el tiempo, me replanteo todo el tiempo, un día me pasó que me dije «cabe la posibilidad de que haya estado equivocado durante 50 años, o sea existe esa posibilidad de que haya sido un pavote durante 50 años y haya levantado banderas con las que no estoy de acuerdo». Y fue entonces que empecé como a revisar un montón de cosas y eso me ayudó a replantearme los pasos de la vida. Ahí me di cuenta que sigo teniendo ganas de hacer canciones, disfruto el momento de hacerlas, de ensayarlas y de salir a tocarlas, son momentos totalmente distintos y los disfruto a todos. Esto es como un vómito, una necesidad que surge y no lo puedo detener”. Así responde Diego, sin filtro, es difícil asociar una canción a un vómito, pero dicho de la manera en que él lo expresa adquiere sentido.
Casanova contó que pese a no haber nacido en la ciudad, ya que es de San Martín, provincia de Buenos Aires, se siente rosarino hasta la médula: “Siempre dije que el día que haya que tirar piedras, yo voy a estar de este lado”. Y agregó: “Estamos muy orgullosos de nuestra rosarinidad, y de hecho por eso la banda se llama Rosario Smowing, yo quería que el grupo tuviese a Rosario en el nombre, el resto no me importaba mucho”.
Cada vez que toca en vivo, su histrionismo aflora espontáneamente debajo de ese traje oscuro formal: “El personaje Casanova tiene mucho de mí, pero no soy yo. Cada vez que me visto siento que me pongo mi ropa de Superman, me pongo el traje de superhéroe. Dárgelos (Adrián, de Babasónicos), lo dijo «ahí arriba me animo a todo lo que no me animo abajo». Y coincido, cuando subo a un escenario me saco la traba y hago que algo suceda”.
Por último, el cantante jerarquizó su elección de vida: “Cada vez que estoy en el medio de un show digo «qué bueno que no se me ocurrió aflojar con esto». Y me lo digo porque esa felicidad orgásmica que me provoca estar arriba de un escenario es única, no encontré otra situación en este mundo que me la provoque personalmente. Egocéntricamente, la que más me llena es estar arriba del escenario, la disfruto a pleno”.




Por Carina Bazzoni