“Para mí Rosario es como mi segunda ciudad materna”, dice Víctor Heredia y su frase está muy lejos del típico elogio a la ciudad que hace cada artista cuando viene a presentarse a la Chicago Argentina. En rigor, Heredia tuvo una historia triste vinculada a la ciudad en tiempos de la Dictadura, en momentos tan difíciles que de no haber sido por sus amigos, entre ellos Pepe Grimolizzi que es también el productor del show que ofrecerá este sábado, la historia habría sido mucho más oscura de lo que fue. “Buenos Aires lo fue por nacimiento, pero Rosario me cobijó merced a amigos como Pepe, en un momento realmente muy complicado de mi vida. Yo estaba buscando a mi hermana seguido y amenazado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y aquí tenía un refugio. Pepe conseguía que yo cantara y que además fuera padrino de un café concert como Aureliano (ubicado frente al diario La Capital), y no es que él pasaba desapercibido, porque seguramente Pepe recibió amenazas también, pero sin embargo lo soportó y me dio un lugar donde esconderme, donde pasaron los meses de ese exilio interno forzoso”, dijo Heredia mientras apuraba un cortado con cierta mirada triste. “Rosario fue eso para mí. Yo tocaba mezclado entre un conjunto de artistas. Eso lo hacíamos tanto aquí como en pueblos cercanos, a veces íbamos con Pepe él y yo solos con el culo fruncido, si nos llegaba a parar un control policial ¿qué íbamos a hacer?” Y concluyó con una anécdota escalofriante: “De todos modos, todo lo que uno hace valió la pena. Porque no hay manera de escaparse a lo que te propone el destino. Uno no es un héroe , aprendí a superar el miedo porque no tenía más remedio. Yo me encerraba en un departamento a mirar el Mundial 78 con un televisor sin volumen para que no se enteraran los vecinos que yo estaba viviendo ahí. Y cada vez que paraba el ascensor temblaba porque pensaba que se habían dado cuenta y que me venían a llevar”.
































