¿Por qué ir a ver una obra que expone en tu cara los trastornos obsesivos compulsivos? La pregunta se la habrán hecho muchos, pero no dejaron de ir a ver la obra. Un año, dos, seis, diez años. Ayer, en el sitio web del Multiteatro ya estaban agotadas las entradas para el debut de hoy en Buenos Aires. Pero el fenómeno va más allá. También se colgó el cartelito de sold out para el teatro Fernando Soler de México y el Príncipe Gran Vía de Madrid, y no sólo para las funciones de enero sino también para las de febrero. "Toc Toc" logró lo que pocas obras teatrales generan y es que se convirtió en una marca en la escena teatral. Tanto es así que el público no pregunta quiénes actúan, pagan la entrada y van a ver la obra. Es más, si cambia el elenco, mejor, porque les interesa ver qué matices le darán los intérpretes que se pondrán en la piel de las mismas criaturas que ya conocen. Por dar un ejemplo, ¿alguien imagina "Casados con hijos" con otros actores que no sean Guillermo Francella, Florencia Peña y compañía? No, imposible. Pero en "Toc Toc" cambiar es sumar. Hay algo que pocas veces falla y es cuando se toca esa tecla que hace que nos ríamos de nosotros mismos. Es una frase hecha, claro que sí, pero funciona. No faltaron psicólogos que pusieron el grito en el cielo porque creyeron que se tomaban a burla ciertas patologías que son más para el díván y un pisotrópico que para la escena. Pero quizá la siempre bienvenida frase "reíte un poco" vino bien para morigerar esos reclamos. "Toc Toc" es el reflejo de muchos. ¿Y quién no ser rió alguna vez al mirarse al espejo?






























