A partir del trágico hecho sucedido el lunes pasado en San Cristóbal en el que un alumno de 15 años asesinó de un escopetazo a otro de 13 años e hirió a ocho chicos más, las voces que intentan dar cuenta de la problemática escolar atravesada por la violencia se han intensificado. Mariano Cranco es investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) Argentina y especialista en convivencia en las escuelas. "Antes había tribus como los rolingas, punks o hippies donde con valores en común se producía un efecto de lazo social. Hoy muchos adolescentes están sumergidos en la soledad, y hacen literal lo que les dice una viralización del celular, pero lo significativo es la ausencia de un mensaje que los represente", analiza.
El también escritor de dos libros donde se refleja la problemática escolar, la relación con las familias y los docentes habló con La Capital tras la conmoción que produjo el sorpresivo ataque fatal de Ian Cabrera, el alumno de la escuela Mariano Moreno de la localidad ubicada a 180 kilómetros al norte de Santa Fe. En primer lugar, el especialista le dio un marco general al hecho que carga con particularidades que se siguen investigando.
Cranco mencionó un clima de época donde el poder simbólico de la palabra se fue degradando en forma transversal en todas las instituciones. "La mediación se fue perdiendo. Antes, si un conflicto derivaba en una situación tensa era porque la palabra no pudo solucionarlo. Hoy existe un terreno fértil para el impulso exacerbado", destacó.
Según la mirada de los adolescentes de hoy, enumeró la fragilidad y vulnerabilidad que atraviesan. "Hay una dificultad de dialogar que se profundizó con el encierro en sí mismo que produce el celular. No hablan con los otros. Antes, había un acuerdo sobre lo que estaba bien y lo que estaba mal; ahora cada uno hace su referencia. Es una sociedad que está a la defensiva, en una suerte de paranoia social", subrayó Cranco para ir sobre el efecto multiplicador que producen las "cargadas o bromas" entre pares en la era digital. "Los casos de acoso escolar quedaban contenidos entre cuatro paredes de una escuela, hoy no existen límites en la exposición de un adolescente, es prácticamente imposible ponerle un corte y esto genera una degradación, que es muchas veces imposible de medir", marcó.
Desafío
Entre las herramientas planteadas por el escritor, ubicó a la escuela con el desafío de hacer prevención, tomar conciencia en el uso de las redes. "Se ha perdido la diferenciación entre lo público y lo privado, la intimidad está en extinción", señaló.
Sobre la tragedia en San Cristóbal, Cranco la describió como un caso atípico en el que convergieron varios factores concurrentes. "Hay que ver que pasó con el alumno y entender que hay un límite", indicó.
Otro concepto que esgrimió el especialista fue el de la segregación de los adolescentes. "Antes al menos había grupos que se unían en base a ideales, emblemas, valores, tribus que daban pertenencia con hechos culturales, como la música, símbolos y la palabra. Hoy existe una pérdida de referencia, no hay ya casi tribus productoras de un lazo social. Los pibes están muy solos, sin valores que los contengan, sin ideología. Van tomando cosas sueltas de las redes sin mensaje representativo; nos vamos atomizando todos, no hay lugares para armar algo en común con un otro. La agresividad se desplazaba en una canción de protesta o en una marcha militante. En la actualidad, esta carga simbólica está muy acotada. Son explosiones de impulsos sin valor", resumió.