El petróleo pone negro sobre blanco en la ambición. La riqueza golpea a la
puerta y las miserias personales salen a la luz. Esta es la historia de "Petróleo sangriento", el
filme de Paul Thomas Anderson que se estrena hoy en Rosario y es uno de los platos fuertes de la
ceremonia del Oscar del próximo domingo.
Daniel Plainview (un sobresaliente Daniel Day-Lewis) es un
hombre con la fuerza suficiente como para hacer temblar la estructura de Little Boston, una pequeña
ciudad del centro de California. Mientras el petróleo sale a raudales de la tierra, Plainview
cambiará la forma de vida de este pequeño mundo, contraponiendo la fe, la esperanza, el amor y el
trabajo al cinismo, la avaricia y la corrupción.
Plainview sabe lo que es el trabajo de pico y pala. Como
nadie vivió y sufrió la angustia de meterse dentro de un pozo en medio de los áridos paisajes del
oeste de Estados Unidos en busca del oro negro. Y vio cómo a muchos se les iba la vida en esa
aventura.
Gracias a un hecho fortuito, Plainview descubre la
existencia de un mar de petróleo bajo la tierra de este pequeño pueblo del oeste, y se lleva a su
hijo, el pequeño H.W., a probar suerte en el polvoriento Little Boston. En este pueblo perdido la
única diversión gira en torno a la Iglesia Pentecostal del carismático pastor Eli Sunday (Paul
Dano), donde Plainview dará el gran golpe.
Convertido en un magnate, quien fuera un obstinado minero
se animará a hacerle frente a las empresas más poderosas del rubro. De a poco se va gestando la
industria del petróleo y con ella toda una población irá mutando en busca de un crecimiento que irá
acompañado de un alto precio a pagar.
La película se filmó en Marfa, Texas, donde se rodó
"Gigante", la legendaria película sobre el petróleo. Anderson, quien se hizo conocido a partir de
"Magnolia", creó un abanico de imágenes que parecen sacadas de una fotografía color sepia. Pero no
dejan de ser imágenes originales y centradas en el meteórico ascenso de Daniel Plainview y,
paradójicamente, en todo lo que perdió con lo ganado.
Marfa es un pueblo aislado de 2.400 habitantes en West
Texas, cerca de la frontera mexicana que se convirtió en una comunidad idílica dedicada al arte. El
paisaje crudo y desolador y la ausencia de construcciones se convirtieron en el escenario perfecto
para recrear una pequeña ciudad californiana de principios del siglo XX.
"Habrá sangre". Basada en la novela de Upton Sinclair
"Petróleo", escrita en 1927, este filme tiene como nombre original "There will be blood", una
expresión que sugiere que "habrá sangre". "Petróleo sangriento" aparecía más vendible como título
en castellano, más allá que simplifica el espíritu de la trama principal. "Pozos de ambición", como
se la conoció en España, quizá refleja mejor la idea de la película.
"Petróleo sangriento" cuenta con 8 nominaciones a los
Oscar: mejor película, director, guión adaptado, actor principal (Daniel Day-Lewis), fotografía,
montaje, dirección artística y efectos sonoros. La misma cantidad de nominaciones tiene "Sin lugar
para los débiles", de los hermanos Joel y Ethan Coen. Ambas corren con el caballo del comisario y
sobre su suerte estarán depositadas todas las miradas en la fiesta más importante del cine de la
industria de Estados Unidos.
Desde ya, la cinta de Anderson llega tras haber obtenido el
premio a mejor película por la Asociación de Críticos de Los Angeles, que también galardonó al
filme por su dirección y mejor actuación protagónica (Day-Lewis). Anderson también se llevó el Oso
de Plata al mejor realizador en el último Festival de Berlín.
Todo hace prever que este filme será reconocido como una de
las grandes realizaciones del año, más allá de la bendición que reciba por parte del jurado de la
Academia.
Anderson se animó a hacer una versión libre del texto de Sinclair, modificó
algunos desenlaces de los vínculos del padre, el hijo y el sacerdote (engranajes clave en la trama)
y pintó la ambición desmedida de un hombre. El resultado tiene la densidad espesa del petróleo. Y
de la sangre.
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