El hombre, prácticamente calvo, vestido de negro con zapatillas blancas, con un abdomen imposible de disimular, pero con la voz que lo diferenció durante más de 40 años de trayectoria intacta, ya llevaba sobre el escenario del salón Metropolitano unos veinte minutos. Su banda integrada por seis músicos y dos coristas, ya había entrado en calor y sonaba ajustada como un relojito suizo, a puro rock. El, el protagonista de la noche, ya cosechaba aplausos generosos de un público que lo esperaba hace años.
El movimiento de sus dedos, con los brazos levemente inclinados hacia delante, como si quisiera hacerle cosquillas a un fantasma o tocar un piano o una guitarra imaginarios, lo exhibían como si estuviera en trance hacia el mas allá. Hasta que llegó el momento del alarido desgarrador y el hombre de negro tembló por primera vez en la noche. Sonaba, impecable, “When the night comes” y Joe Cocker se metía a los rosarinos en el bolsillo. Un romance que se prolongó durante poco más de una hora y media de recital.
El legendario cantante inglés actuó anoche en Rosario con la excusa de presentar su último trabajo discográfico “hard knocks”. Pero sabiendo de la expectativa que había generado su llegada a esta parte del mundo, el hombre de la voz áspera y aterciopelada, uno de los íconos de Woodstock, no dudó en hacer un repaso de sus más grandes éxitos.
El show arrancó con 30 minutos de retraso respecto de la hora anunciada. Nada grave. La espera o la demora, como se quiera llamar a ese lapso, valió la pena. Cocker salió a escena cuando sus músicos daban el puntapié inicial con “Hitchcock Railway”, un tema que tiene una intro de piano arrolladora. El comienzo “bien arriba” del concierto encontró a un cantante seguro y en forma. Luego, el repertorio fue para atrás en el tiempo, con “Felling Allright” y “The letter”, dos canciones de fines de los 60 y principios de los 70. En la segunda, el frontman dio el primer pase para que su banda se luzca con los solos del argentino Norberto Fimpel, en saxo (también toca percusión) y de Jeff Levine en órgano Hammond y del guitarrista Gene Black.
Cocker reconoce influencias del blues, el soul y el rock and roll más tradicional. Pero el territorio donde obtuvo varios pergaminos en su carrera, fueron las baladas. Y así lo demostró anoche. Tras avanzar con “Unforgiven”, Cocker contraatacó con “Up Where we Belong” y arrancó suspiros en la platea, dominada claramente por adultos. Es notable el registro de Cocker en ese tema, que se hizo famoso por la película “Reto al destino”, en esta ocasión acompañado por la corista Nikki Tillman. Después fue el tuno de “You are so beatiful”, de Billy Preston, una canción magistralmente ejecutada por el tecladista Mick Milo.
Cuando ya llevaba cerca de una hora de show, Cocker propuso levantar la temperatura y arremetió con el nuevo “Hard Knocks”, donde volvió a destacarse el guitarrista Gene Black, y el primer guiño Beatle de la noche con “Come Together”. Tras presentar a cada uno de sus músicos, el inglés arremetió con otro éxito montado sobre el cine. “You can leave your hat on”, de la película “Nueve semanas y medias”, levantó una ovación cerrada del público pero lamentablemente no se llegó a ver a ninguna émula de Kim Bassinger.
Otra joya que no le pertenece, pero que el propio Cocker se encargó de transformarla en un clásico y que sonó de maravillas en la fresca noche rosarina fue “Unchain my Heart”, una reliquia de los años 50 que hizo poner de pie a la audiencia. Para el final que no fue final quedó “With a Little Help from my Friend”, otra canción que Cocker tomó prestada y que la convirtió en un himno, superando en calidad y en emotividad incluso a la que grabaron The Beatles.
Para la tanda de los bises quedaron “Shelter me”, “Cry me river” y a toda máquina “She came in through the bathroom window” y “High time we went”. Antes de retirarse, y con un público que lo ovacionaba, Joe dijo: “Rosario, Argentina, los amamos. Volveremos”. Ojalá se cumpla