El rock nacional de los 80 marcó a fuego a quienes éramos veinteañeros en esos tiempos. Había para elegir: Soda; Redondos; Los Cadillacs; Los Pericos; Charly, Spinetta, Nebbia, Fito; Virus; Mateos con Zas; Riff; Rata Blanca, Los Abuelos de la Nada; Sumo. Y en medio de toda esa música asomó una banda de Rosario que pedía un lugar. “Yo sé que se puede”, cantaban una y otra vez. Lo cantaban ellos, pero de alguna manera lo estábamos cantando nosotros.
Eran los Identi-Kit. Mottura en la voz, Risso en la guitarra, Rivas en el bajo, el Pájaro en la batería y Vilaseca en los teclados. Así se los identificaba en la ciudad cuando alguien en Saudades o en el Laurak comentaba “¿che, quienes son los que cantan VHS (Varias Horas Soñando)?”. Era el identi-kit interno que se hacía de Identi-Kit. La banda sacó dos discos de alta rotación, sobre todo el primero “Identi-Kit” (1986), que vendieron 10.000 copias en tres meses; al que le siguió “Quiero parar de caer” (1988), y luego vino un parate.
“Jugamos en primera, pero nos faltó ganar el campeonato”, dice Jorge Risso, desde La Mesa de los Galanes en el Bar El Cairo, integrante de la dupla compositora de la banda junto con Sergio Rivas, actual contrabajista del Mederos Trío, Quinteto Revolucionario y de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, que también está en la charla con Sociedad acompañado de Claudio Mottura, la voz de la banda, quien es el culpable o, yendo más al lenguaje de las crónicas policiales, el autor intelectual de este regreso, que será el sábado 28 de octubre en el ECU (Espacio Cultural Universitario), ubicado en San Martín 750, en un show programado a las 19.30, con entrada libre y gratuita.
IDENTIKIT - BADIA & CIA - 1987
¿Por qué este regreso a las pistas? Así lo explica Mottura: “Hace tres meses que llego a mi casa y los chicos están escuchando Identi-Kit. De hecho mi mujer los tuvo que frenar porque sintió que mis hijos me estaban metiendo presión”. Los chicos, como dice Claudio, son Julián (baterista) y Luciano (guitarrista), quienes hoy integran la nueva formación de la banda, junto con Valdi Mónaco, que ya había estado en el grupo cuando editaron “Fanático” en 1993, ya sin Jorge Risso ni el Pájaro Gómez que habían emigrado a Vilma Palma e Vampiros; a quienes se sumará Luis Bergonzzi en teclados y coros, y Silvana Birozzi, en coros.
“Yo te puedo decir la verdad”, cuenta Mottura, cortado en jarra mediante, sobre la posta del regreso. “Estábamos comiendo en casa y mi hijo Julián, que estaba en México tocando la batería por un intercambio cultural, le manda un mensaje a Luciano diciendo «che, ¿y si armamos Identi-Kit? Preguntale a papá». Luciano, que es bastante organizado, metódico e incisivo, yo digo que es hijo de Rivas (risas), me dice «¿papá, por qué no armás Identi-Kit?». Y le digo: «Porque le tengo que decir a Risso, a Vilaseca, al Pájaro y a Rivas». «Bueno, hacelo ya», me respondió. Y ahí empezó todo”.
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Celina Mutti Lovera/La Capital
A su turno, Rivas, que aceptó de inmediato el convite para este reencuentro, habló de una sintonía fina que hizo que esta idea del regreso tomara forma: “A veces hay casualidades y otras hay causalidades. Yo venía escuchando mucho a Identi-Kit en estos días, que en verdad siempre los escucho; a veces había rechazado de tocar con ellos, porque estoy en otro palo y en Buenos Aires nunca me inserté dentro del rock, pero cuando Claudio me llamó sentí que necesitaba hacer esto. Mi hijo me dijo «hay que cerrar el círculo». Y te lo cuento y me emociono. Quizá ahora no me veo con los ojos pintados, me veo como estoy hoy y hasta me sorprendo de cómo toqué anoche en el primer ensayo con todos juntos. Es como cuando volví a nadar después de la pandemia, pensé que me iba a ahogar y nadé, y esto es lo mismo”.
Mottura no para de decir que Rivas y Risso “son dos animales de la música” y que en la primera juntada de la banda, sin Rivas que estaba de gira con otro grupo y con Risso tocando en bajo en su lugar, hubo un momento en que las miradas de Claudio y Jorge se cruzaron en “Yo sé que se puede” y pasó lo inevitable: “Nos pusimos a llorar como dos boludos”.
Lo cierto es que, más allá de la nostalgia, y de que el Pájaro no pudo sumarse “por ahora” debido a “cuestiones de agenda”, ya que Vilma Palma está en plena actividad, los Identi-Kit van por todo. Incluso Mottura toma la frase de “cerrar el círculo” de Rivas para tirar entrelíneas que tienen proyectado que después del ECU podría venir un teatro, y el juego de palabras lo lleva al mismo lugar: “Queremos cerrar El Círculo”, y se sonríe.
En la misma línea de tres, parafraseando la onda futbolera, todos defienden la misma postura. Así habla Risso, hoy guitarrista de The Carpo’s Blues: “Yo no soy más el de lanas largas, lamento comunicarles que ese tipo ha muerto. Ese momento fue increíble, el haber llegado a jugar en primera, nos faltó ganar el campeonato. Estuvimos ahí con los ídolos nuestros, compartiendo escenarios, compartiendo grabaciones. En el segundo disco cantó Goldin, que no salió en los créditos no me acuerdo por qué; o iba Juan (Baglietto) al estudio, que era gente que nosotros admirábamos de chicos, y estaban ahí codo a codo con nosotros. Patricio Rey estaba grabando “Oktubre” en Panda y ensayábamos en el mismo estudio de los Cadillacs, venía Calamaro, venían los Soda, fue fuerte. Y ahora es cerrar un círculo y ver qué pasa”.
Para finalizar, Sergio Rivas afirma: “Este show es en el marco de un reconocimiento que la Universidad Nacional de Rosario nos va a hacer porque fuimos parte de un movimiento. Es que nosotros no queríamos hacer una fiesta de cumpleaños, queríamos celebrar en serio que nuestras canciones no sólo estaban bien hechas, bien cantadas, bien tocadas, sino que además modificaron la vida de mucha gente. Yo creo que Identi-Kit marcó una época del pop. Quizá en ese momento no nos dábamos cuenta, pero uno lo empieza a reconocer cuando pasa el tiempo”.