
Por Pedro Squillaci
El cierre del “One World: Together at Home”. Andrea Bocelli, Celine Dion(foto), Lady Gaga y Lang Lang.
La música te abre los sentidos y si es de la buena te explota el corazón. Se sabe que la causa era noble, que se recaudaron ciento y pico de millones de dólares para la Organización Mundial de la Salud en la lucha por el coronavirus, en una excelente idea y qué bueno que los artistas de elite salgan del glamour para una causa solidaria. Pero más allá de eso hay algo inobjetable y es que pocas veces en la historia vamos a tener otra oportunidad de ver a tanta cantidad de artistas monumentales, desde la intimidad de sus casas, tocando un tema gratis para nosotros desde una pantalla. Porque aunque Charlie Watts haya tocado con cajas y un sillón en vez de la batería, fue un disfrute ver y oír a los Stones haciendo "You Can't Always Get What you Want". O a Paul McCartney cantar desde el piano de su casa "Lady Madonna" y dedicársela a su madre, foto familiar mediante, que fue partera y enfermera en la Segunda Guerra Mundial. Elton John, desde el patio de su hogar, con pelotas de básquet a manera de escenografía, hizo "I´m Still Standing" como si estuviese en el bis de un show en el Royal Albert Hall de Londres. Y fue un placer verlo a Stevie Wonder haciendo "Lean on Me" en su piano. Mención aparte para dos duplas de lujo: la de John Legend y Sam Smith, cada uno desde su casa, para cantar "Stand by Me"; y Camila Cabello y Shawn Mendes, sentados juntos, en una versión melancólica de "What a Wonderful World". Fueron muchas horas, es cierto, y quizá el nivel de todos los artistas no fue parejo. Pero tras ver a los más grandes, de entrecasa y para el mundo, sólo resta decir "gracias por la música".



Por María Laura Neffen