La polémica se reavivó esta semana cuando en "El elegido" Paola Krum protagonizó una escena "caliente" con Mónica Antonópulos. Una escena lésbica. Una fantasía erótica en la que dan rienda suelta a sus pasiones inconfesables. El encuentro, que sólo puede verse en el horario de protección al menor, fue de alto voltaje. Y sigue una tendencia de la que la televisión, voraz de rating, se sirve desde hace años.
Los romances femeninos son, no hace falta decirlo, sinónimo de picos de audiencia que encienden el minuto a minuto. Aquí, allá y en todas partes. Si no fuera así, en la entrega de los premios de la cadena de videos musicales MTV de 2003 los productores no hubieran alentado a Madonna, la reina del pop y del mundo gay, a que besara apasionadamente a la que por entonces era su heredera: Britney Spears.
Hasta el día de hoy se recuerda el tremendo beso que se dieron las cantantes, tanto como el de Carolina Peleritti y Eugenia Tobal, en "099 Central". Ambas, agentes de una brigada policial, se ayudan a hacer ejercicios, se acercan, se tocan y finalmente se besan. El principio de una catarata de sexo lésbico en la pantalla chica argentina que culminó el año pasado en otra tira de Pol-ka "Para vestir santos".
En la ficción, un unitario basado en una "idea original" de Adrián Suar, Male, el personaje de Celeste Cid, se enciende cuando asume su condición sexual: le gustan las mujeres. Así es cómo protagoniza romances con Laura, la inquietante Martina Guzmán, y luego con Emma, la médica que encarnó en el unitario Julieta Díaz. Encuentros de antología para los fans de los amoríos de chicas en la pantalla.
El rating acompañó cada uno de los encuentros femeninos y tanto fue así que los programas de chimentos de la tarde los alentaron también. No sólo repitieron las escenas una y otra vez sino que inventaron otros, propios, menos artísticos, pero tan rendidores como los manufacturados por la productora del Chueco Suar. Ni bien las chicas rozaban sensualmente sus labios el encendido se ponía incandescente.
Así fue como se le puso punto final a la "gran pelea" entre Graciela Alfano y Moria Casán, una de las más larga, más escandalosa y menos verosímil de todas las guerras de vedettes de la historia de la televisión. Con un piquito. Después de decirse de todo, y nada lindo, las aspirantes a divas de la TV se reconciliaron en cámara con un beso, que no fue apasionado pero que encendió la imaginación del público.
La moda, que hasta hoy parecía estar a años luz de la televisión local, llegó a la ciudad. Fue en la última emisión de "Plan A", el programa creado y producido por Lidia Sanfilippo. Precisamente durante el debate distendido y alegre que protagonizaba un par de notables de la nueva generación de cronistas rosarinos. Discutían sobre si existe o no la farándula en Rosario cuando sucedió lo impensable.
Inimaginable hasta hace poco en un canal local. Y a la hora de la siesta, la hora en la que en otros tiempos el control remoto era disputado por las madres, abnegadas amas de casa que querían ver la telenovela de moda, y los chicos, que terminada las tareas escolares pedían a gritos un recreo viendo dibujitos animados. En suma, el horario clásico de la televisión familiar.
¿Qué pasó? Por primera vez en la historia de la televisión rosarina, dos de sus protagonistas, Analía Bocassi, la conductora de un clásico del mediodía, como "De 12 a 14", y María Fernanda Rey, durante años la cara visible del noticiero central de Cablehogar, hoy la locutora estrella de la Estación del Siglo, se dieron un "piquito" en cámara. Un poco en broma, un poco empujadas por sus colegas, hicieron lo que nadie esperaba.
Fue un shock, hay que decirlo. Ver a dos figuras de los medios locales acercar sus labios y unirlos en un beso causó un gran impacto. No sólo a los telespectadores que seguían atentamente el programa sino también a sus compañeros de panel, que no podían creer lo que estaban viendo. De hecho, Sebastián Oneto, una de las figuras ascendentes de Radio 2, sin salir de su asombro no atinó más que a tomarse la cabeza.
Fue un instante, un beso fugaz, apenas un gesto, aunque inequívoco de la tendencia que explota insaciable la nueva televisión: las fantasías lésbicas. De hecho, en la misma pantalla, en el programa más exitoso de la pantalla chica, "ShowMatch", le van a sacar el jugo esta temporada con el baile de las hermas Vanina y Silvina Escudero. Y, hay que admitirlo, si lo hace Marcelo Tinelli es porque vende.
Terminó el debate, terminó "Plan A" y, aunque no quedó claro si hay o no farándula en Rosario, la imagen del beso entre Analía y María Fernanda quedó grabado en las retinas y en la memoria de los espectadores que seguían atentamente el programa. Algunos azorados, otros apenas sorprendidos. El único que lo disfrutó y lo dijo fue Pablo Czentorycky, el notero estrella de Cablehogar, que dijo muerto de risa: "Los productores están juntando barro..."