“El perro que no calla”, ese film que se posicionó como una historia premonitoria sobre la pandemia, se coronó este lunes por la noche como la mejor película de ficción en la 70ª edición de los Premios Cóndor de Plata que otorga la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina (ACCA).
En una ceremonia que reunió figuras consagradas como Adolfo Aristarain, que recibió un premio a la trayectoria, Claudia Piñeyro, Soledad Silveyra, Osvaldo Laport y Eduardo Blanco a la par de directores y directoras con peso propio como Ana Katz, Javier Van de Couter y Natalia Meta, lo que atravesó toda la gala fue el reclamo para que este jueves se vote la ley de asignaciones específicas para el cine, lo que de no concretarse, podría hipotecar la producción audiovisual nacional por las próximas cinco décadas.
DSC_4345.jpg
La directora Natalia Meta recibe uno de los galardones de su película "El prófugo".
“Fue muy loco que la peli tenga una especie de sensibilidad hacia una pandemia que no había llegado cuando la estábamos filmando, por eso le pedimos a los senadores y senadoras la necesidad de votar la ley porque el arte a veces tiene una sensibilidad que no es pavada, porque puede leer hacia adentro las sociedades”, le dijo en declaraciones exclusivas a La Capital, Ana Katz, tras levantar cinco Cóndor: mejor película de ficción, mejor dirección, revelación masculina (Daniel Katz), mejor guión original (escrito por la realizadora junto a Gonzalo Delgado) y mejor actor de reparto para Carlos Portaluppi , también presente en la sala, en una distinción que fue compartida por Alfredo Castro de “Karnawal”, film que se llevó el premio a la mejor ópera prima.
La noche empezó con los tapones de punta. Porque había un tema que tenía que abordarse, y era urgente. Por eso, para abrir el fuego, Juan Pablo Russo, presidente de la entidad que otorga los Cóndor de Plata, lanzó: “La Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina quiere manifestar su preocupación ante la demora en el tratamiento a la ley que prorroga las asignaciones específicas para las industrias culturales entre las cuales está la cinematografía nacional. La cultura está en peligro porque en diciembre caduca la ley que financia el cine, el teatro, las bibliotecas populares y la música. Por eso, se insta a los senadores y senadoras de nuestro país a que reviertan esta situación aprobando ya la ley que las prorroga por 50 años más. La cultura es un derecho que los gobernantes deben garantizar”.
DSC_4549.jpg
Osvaldo Laport fue una de las gratas sorpresas de la noche, al interpretar la cumbiera “Volveré”, compuesta junto a Diego Bravo, que se coronó como mejor canción original de la película “Bandido”.
La ovación que siguió tras finalizar el discurso fue sostenida y de varios minutos. Solo fue superada cuando el público se puso de pie, y algunos presentes con ojos emocionados, para aplaudir a una celebridad del cine argentino: Adolfo Aristarain, a quien se le otorgó el premio Leonardo Favio por su trayectoria, que incluye perlas cinematográficas como “Un lugar en el mundo”, “Ultimos días de la víctima”, “Tiempo de revancha”, “Martín (Hache)” y “Roma”, su último film rodado en 2004.
Osvaldo Laport fue una de las gratas sorpresas de la noche, al interpretar la cumbiera “Volveré”, compuesta junto a Diego Bravo, que se coronó como mejor canción original de la película “Bandido”.
Por su parte, en el segundo premio en importancia de la noche, se coronó como mejor documental a dos realizaciones: “Una casa sin cortinas”, de Julián Troksberg, y “Esquirlas”, de Natalia Garayalde, que también fue distinguida por el montaje de los cordobeses Martín Sappia y Julieta Secco.
El premio a mejor película iberoamericana fue para la atrapante producción de Maite Alberdi, “El agente topo”, cuya directora se disculpó por no poder asistir al evento.
DSC_4360.jpg
“Quien gana es subjetivo y agradezco que esa subjetividad se posó en esta película", dijo Katz.
La otra favorita de la noche, “El prófugo”, de Natalia Meta, se quedó con los premios a mejor actriz protagonista (Érica Rivas), mejor guión adaptado (Natalia Meta y Leonel D'Agostino, obteniendo su tercer premio consecutivo), Dirección de Fotografía (Bárbara Alvarez), Diseño de Sonido (Guido Berenblum) y Música Original (Luciano Azzigotti).
“El apego”, de Valentín Javier Diment, se llevó los Cóndor de Plata al Mejor Maquillaje y Peluquería (Néstor Burgos) y a la Mejor Dirección de Arte (Federico Mayol), este último compartido con Ailí Chen por “El prófugo”. Por su parte, Nina Suárez Bléfari recibió el Cóndor de Plata a la Revelación Femenina por el drama “Implosión”.
Durante la ceremonia también se entregaron por primera vez tres nuevos galardones. El premio Leonardo Favio que fue a parar en manos del notable director argentino Adolfo Aristarain, 12 veces ganador del Cóndor de Plata; el premio María Luisa Bemberg a la destacada productora Vanessa Ragone, y el premio Salvador Sammaritano, al crítico, docente e investigador Fernando Martín Peña. Además, BA Audiovisual entregó el premio del público a la Mejor Película de Ficción en Competencia que en esta ocasión fue para “Implosión”, de Javier van de Couter.
Ya en el brindis del final, la gran ganadora de la noche, Ana Katz, posaba al lado del flyer de los Cóndor y se reía junto a sus colegas, entre quienes estaban las actrices Julieta Zylberberg y Valeria Lois. Y mientras no se le borraba la sonrisa por tantas distinciones, le dijo a este diario: “Quien gana es subjetivo y agradezco que esa subjetividad se posó en esta película. Pero «El perro que no calla» es una peli hecha desde el corazón de verdad y con toda la intención de concentrarse en una escala humana que puede entender a un personaje masculino de una manera sensible para poder pensar la sociedad, que no es nada fácil”. Pensar la sociedad, como dice Katz, no es nada fácil, y el cine argentino, una vez más, vuelve a interpelar con historias en las que, como se vio en estos premios Cóndor de Plata, nos sentimos cada vez más espejados.