No es la primera vez que Garay enfrenta a un proceso judicial. Su nombre apareció en la investigación por lavado de dinero que se abrió contra Cofyrco tras el asesinato del barra brava de Newell's y narco Marcelo "Coto" Medrano, quien era un cliente habitual de la empresa financiera. Por esa pesquisa, Garay acordó el 9 de diciembre de 2021 la suspensión del juicio (probation) y esquivó una condena.
Tiempo después de esa resolución, la Justicia federal procesó a Garay y a los directivos de la empresa por intermediación financiera no autorizada. En marzo del año pasado, se le trabó un embargo de 500 millones de pesos, una medida que también afectó a Tedoro Fracassi, al gerente de operaciones, Ignacio De Cesari, y al intermediario Sergio Zapata. En el caso del director Patricio Carey y de Vercesi, el monto se duplicó.
Nuevo proceso por estafas
En la audiencia de imputación realizada este miércoles en el Centro de Justicia Penal, el magistrado también le concedió la libertad, pero con medidas restrictivas que el acusado deberá cumplir por el plazo de 120 días, entre otras deberá fijar domicilio, tiene prohibido acercarse o tomar contacto por cualquier medio con las víctimas y presentarse mensualmente ante la Oficina de Gestión Judicial. También se le embargarán bienes.
De acuerdo con la acusación que realizó la fiscal Georgina Pairola, a Garay se lo acusó en primer lugar haber cometido una estafa cuya víctima sufrió la pérdida de 50 mil dólares. Según el planteo de la funcionaria, el hombre perjudicado por la maniobra conoció a Garay a instancias de Patricio Carey. Garay se presentó como “socio de la financiera Cofyrco.
Cuáles son las imputaciones nuevas
Desde ese momento, la víctima y Garay entablaron una relación de cercanía en la que compartieron reuniones, almuerzos y otras actividades sociales. Mientras eso sucedía, según señaló Fiscalía, Garay le demostraba a la víctima una aparente solvencia económica mediante la ostentación de bienes y un elevado estilo de vida, lo que reforzó la confianza depositada de la víctima sobre Garay.
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“Con la confianza ganada -dijo la fiscal- el primero de diciembre de 2021 la víctima entregó la suma de cincuenta mil dólares en concepto de inversión. Posteriormente, hacia fines de ese mismo mes, la víctima tomó conocimiento que Garay había sido imputado en una causa penal, lo que le generó preocupación”. Según esa reconstrucción de los hechos, la víctima le pidió explicaciones a Garay y éste negó tener responsabilidad alguna.
Con el transcurso del tiempo, la relación entre ambos continuó con normalidad, incluso cuando Garay trasladó su oficina a calle Santa Fe. Sin embargo, la víctima comenzó a advertir irregularidades, dado que nunca percibió los intereses pactados ni devolución alguna del capital. En varias oportunidades le pidió explicaciones a Gary, quien le respondía que los intereses supuestamente se capitalizaban. De esa forma evitaba cumplir con la devolución del dinero.
“A fines del año 2022 -sostuvo la fiscal-, la víctima, ante la falta total de cumplimiento comenzó a intensificar sus reclamos, pero obtuvo respuestas evasivas y negativas, manteniendo cautiva a la víctima mediante demoras injustificadas. Ante la insistencia de la víctima, Garay suscribió un pagaré por 100 mil dólares, supuestamente garantizando el doble de la deuda inicial. Sin embargo, esto no implicó la restitución efectiva del capital, sino que tenía la única finalidad de dilatar el cumplimiento de la obligación y que la víctima deje de reclamar el pago de la deuda”.
El segundo fraude
La fiscal Pairola agregó que Garay también engañó a una mujer, provocándole un perjuicio de 52 mil dólares. Las mamiobras en este caso comenzaron el 12 de abril de 2022, cuando la víctima contactó a Garay con la finalidad de realizar una operación de cambio de divisas.
Ese contrato fue establecido por recomendación directa de la presidenta de “LINDOR S.A.”, conocida de una persona allegada a la víctima en quien ella confiaba plenamente.
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“Garay se presentó ante la víctima como un supuesto intermediario habitual en este tipo de operaciones financieras. La víctima se reunió con el imputado en sus oficinas, primero en Palacio Minetti y luego en Santa Fe al 1300 de Rosario”, explicó la fiscal al argumentar la acusación.
Apariencia de legitimidad
Pairola indicó que Garay llegó a ganarse la confianza de la víctima “porque las oficinas tenían gran visibilidad y valor comercial, algo que le daba apariencia de legitimidad y de solvencia". Desde entonces, "la víctima entregó diversas sumas en dólares, tanto en forma directa como por medio de terceros. Garay recibió ese dinero bajo el compromiso de conservar y restituir a requerimiento. Además, el propio imputado le ofreció a la víctima la utilización de su caja de seguridad personal para resguardar parte del dinero como solución ante la imposibilidad de obtener nuevas cajas en entidades bancarias de Rosario. Eso reforzó la confianza de la víctima y además justificó en apariencia la tenencia física del dinero por parte de Garay”.
Pairola señaló que “ante los reclamos por la devolución de su dinero, Garay adoptó una conducta de carácter evasiva y dilatoria. El 20 de agosto de 2024, y como consecuencia de las numerosas insistencias por parte de la víctima, Garay firmó un pagaré a favor de la mujer en el que reconocía la existencia y la exigibilidad de la deuda.
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“Dicho acto lejos de ser una solución constituyó una nueva maniobra dilatoria por parte de Garay, quien nunca restituyó el dinero a la víctima. Finalmente, en fecha 23 de abril de 2025 la víctima intimó, vía carta documento a Garay. para que restituya el dinero inmediatamente, sin obtener respuesta favorable”, expresó la fiscal.
Venta de auto ajeno sin autorización
El tercer fraude imputado a Garay se denomina en términos legales estelionato, (cuando alguien mediante un contrato encubre la obligación que tiene hecha con anterioridad sobre un bien). Pensando en limpio: vendió un automóvil importado que no le pertenecía cuando personas de su confianza se lo habían dejado a su cargo para que llevarlo al mecánico para hacerle un service
Como en los casos anteriores, Pairola señaló que la víctima también fue una mujer y en ese caso el perjuicio fue por 28 mil dólares. “Las maniobras comenzaron en marzo de 2025, cuando la víctima, en su carácter de presidenta de la firma ‘Lindor SA’, denunció que la sociedad era propietaria de un automóvil BMW, tipo Sedán 4 puertas. La víctima le había encomendado a Garay la realización de un service mecánico del rodado, basándose en la relación de confianza existente entre ambos. Transcurrido un tiempo prudencial, y ante los reiterados requerimientos de restitución del vehículo por parte de la víctima, el imputado respondió de manera sistemática con evasivas y maniobras dilatorias para retener el bien en su poder”, describó la fiscal.
A fines del año 2024, el fraude quedó al descubierto. Los propietarios del BMW fueron contactados a través de Instagram por una persona que aseguraba haber comprado el vehículo de buena fe y que necesitaba la firma de los dueños para concretar la transferencia. De acuerdo a lo que pudo establecer la fiscal, Garay se hizo pasar por apoderado de ‘Lindor SA’ y ofreció a la venta el auto, operación que se cerró en 28 mil dólares. Al ser confrontado por los dueños del auto, Garay negó haber hecho la venta. “Hasta la fecha omitió la restitución del vehículo y dispuso del mismo como propio sin autorización”, concluyó la fiscal.