El 22 de diciembre de 1933, Federico García Lorca saltó de un tren que venía de Buenos Aires al andén de la por entonces Estación Sunchales (actual Rosario Norte). Eran las 12.30 del mediodía y el escritor andaluz, con 35 años, iniciaba lo que sería una mítica visita a la ciudad.
Para celebrar el 90º del paso de Lorca por Rosario, el Centro Cultural Parque de España invita a participar de “Qué Lorca”, un evento que combinará distintas expresiones en torno a la obra del multifacético artista. El mismo tendrá lugar este jueves 14 de diciembre, a las 20, en el Túnel 4 y Patio de los Cipreses del CCPE (Sarmiento y el río), con entrada libre y gratuita.
“Es un escritor que ha trascendido muchísimo su época, que nos sigue interpelando con su cuerpo, con su vida, con su modo de escribir, con las historias que cuenta y que seguimos leyendo y viendo. Nos sigue provocando”, aseguró en diálogo con La Capital Guillermo Ríos, del equipo del CCPE, sobre la vigencia del autor de obras icónicas como “Yerma” o “Doña Rosita, la soltera”, entre muchas otras.
En “Qué Lorca” se podrá disfrutar de un fragmento de “La Casa de Bernarda Alba”, dirigida por Aldo El Jatib, la presentación musical de la banda local Atilio y los alimonados, y escenas de “Una pizca de Lorca”, del Grupo La Sudestada del Distrito Sur, del Circuito Interbarrial de Teatro, con dirección de Lumila Palavecino. Además, actuarán como anfitriones Nicolás Terzaghi y Daniel Feliú. Este último es autor del libro “García Lorca, el duende en Rosario”, publicado en 2016 por la editorial rosarina Baltasara Ediciones, donde investigó los detalles de aquella mítica visita.
Lo “mítico” del paso de Lorca por Rosario no tiene sólo que ver con el estatus con el que el escritor arribó, sino con la construcción de una verdadera mitología en torno a esos dos días de diciembre de 1933. De su supuesto itinerario errante por distintos puntos de la ciudad, hay una serie de datos confirmados, apenas dos fotos, y muchas versiones y rumores.
“Fue un paso fugaz por una ciudad de principio de siglo XX muy pujante, que en el campo artístico y científico iba sembrando sus cimientos, y económicamente era muy activa. Esto la hacía muy atractiva para este tipo de personajes. Sobre esto, se construyen relatos, y hay que investigar mucho para saber si son ciertos. Está esa idea del duende, de que algunas de sus obras fueron inspiradas en Rosario. A nosotros nos gusta eso, sentir que tuvimos algo que ver con esos relatos”, explicó Ríos sobre las historias orales que circulan hasta hoy sobre los días del andaluz en Rosario.
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Dio su primera conferencia el poeta Lorca. Titula La Capital en edición del sábado 23 de diciembre de 1933.
Archivo La Capital
La visita de Lorca, según La Capital
En medio de la leyenda de Lorca en Rosario, algunos de los pocos registros de archivo de aquel 22 y 23 de diciembre pertenecen al diario La Capital. Se sabe que llegó en tren rápido de Buenos Aires, donde había asistido a la exitosa temporada de “Bodas de sangre” que la compañía de la actriz Lola Membrives llevaba adelante. También que Lorca vino acompañado del escritor y periodista Pablo Suero, y que en el andén lo esperaba una comitiva formada por el presidente del Club Español, Víctor Echeverría, el cónsul de España en Rosario, Gonzalo Diéguez Redondo, y otros representantes de entidades españolas. Este momento quedó registrado en una de las dos imágenes que inmortalizaron el paso del escritor por la ciudad.
Entre quienes esperaban el arribo de Lorca, se encontraba el periodista de La Capital Horacio Correas, quien en 1946 publicó una crónica recordando aquel mediodía de 1933. “Mirándolo se tenía la impresión de que en sus talones se afirmaba toda la tierra”, escribió. “No hubo protocolo ni ceremonia aquella mañana. Los poetas, los verdaderos poetas tienen una profunda antipatía por las actitudes almidonadas, por los gestos de cartón”, agregó el autor.
Otro dato confirmado por el medio en su momento es que Lorca se alojó en el Hotel Italia (Maipú 1065, actual Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario). Esta información no pudo corroborarse a posteriori dado que los registros de estadía del establecimiento fueron destruidos con su cierre en 1987. Algunas versiones afirman que el andaluz se quedó en la habitación 101, donde solía albergarse Carlos Gardel en sus visitas a la ciudad.
El mismo Correas aseguró, en otra nota publicada en La Capital en 1961, que el escritor y su comitiva almorzaron en una cantina “dirigida por un italiano vinculado a todas las gentes que acostumbran o pueden vivir sin horario”, ubicada en calle San Juan, frente a la cortada Barón de Mauá.
Esa tarde, Lorca se ocupó de la tarea que lo había traído de forma oficial a la ciudad: dar la conferencia «Juego y teoría del duende. El enigma del alma española» en el Teatro Colón (ubicado por entonces en Corrientes 485). Acorde a los relatos de Correas, el escritor se presentó vestido de smoking y cautivó a un público de 120 personas. Cuando le pidieron que recitara sus poemas y confesó no saberlos de memoria, tomó prestada de la mano de un asistente una copia de su “Romancero gitano”.
Al piano. Federico García Lorca, en la sala de música del club Español, y "un himno sobre estudiantes irreverentes".
Al piano. Federico García Lorca, en la sala de música del club Español, y "un himno sobre estudiantes irreverentes".
Después de su presentación, habría pasado por una chopería antes de encontrarse en las costas del río Paraná, dando lugar a la escena fundamental de la leyenda de Lorca en Rosario. Según la relatoría oral, Lorca habría dicho, de cara al a las rejas del puerto: “¿Tenéis un río? ¿Y por qué lo habéis encerrado?”.
Al día siguiente, se le atribuye al escritor un largo itinerario del cual sólo pudieron comprobarse dos instancias: un banquete en el Bar Cifré (ubicado en el subsuelo del por entonces flamante Palacio Fuentes) y una visita a la sala de música del Club Español (Rioja 1052), donde Lorca tocó unas coplas el piano. Si bien el repertorio real de aquella tarde permanecerá misterioso, de Federico sentado a las teclas existe una foto, la más difundida de su paso por la ciudad.
Se dice también que Lorca estuvo en el consulado español, que derivó por varios bodegones y choperías, que merendó en “La Favorita” por invitación de los hermanos García, y hasta que fue a ver, a pedido de su padre, a un primo lejano que vivía en Arroyito y del cual la familia no tenía noticias hace rato. Sea cual sea que haya sido el recorrido del andaluz por territorio rosarino, la huella de su visita sigue viva 90 años después, despertando curiosidad y fascinación.