La apariencia vestida de recuerdos y compañerismo no es necesariamente garantía de armonía. Y mucho menos de cordura. Más todavía cuando, 20 años después, una propuesta de trabajo congrega nuevamente a tres camaradas de una agrupación religiosa de jóvenes. Antes los unía la vocación y ahora la necesidad, aunque eso no sea lo único que ha cambiado. Intentando explorar las secuelas psicológicas de la educación confesional (católica en este caso), y con un texto propio basado en la improvisación y la creación colectiva, la obra "Divinos siervos", con dirección de Magalí Eguiluz, se estrenó el 2 de junio, se puede ver el próximo sábado en el teatro La Morada, y luego volverá al mismo escenario de su debut, el Teatro de la Manzana, para continuar su temporada durante agosto.
























