Charly García fue detenido ayer a la madrugada tras golpear a dos actores colombianos durante un
recital que ofreció en un canto-bar de Las Cañitas, en el barrio porteño de Palermo. Tras recuperar
la libertad, García dijo que estaba “recontrabien” y que le “encantó” estar
detenido cinco horas en la comisaría 31 de Buenos Aires, donde según fuentes policiales fue
imputado por “lesiones dolosas leves”.
El incidente se desencadenó cuando el músico ofrecía un show en el canto
bar Candy, ubicado en la calle Báez 340. García explicó que atacó a golpes a dos actores
colombianos —que ocasionalmente están en el país contratados por la productora Pol-ka—
porque lo molestaban mientras tocaba.
“Tuve los cojones como para enfrentarlos, y sin ser un delincuente
como Al Capone, ponerlos en su lugar, y la entendieron”, indicó en declaraciones a radio Del
Plata.
“Me encantó estar detenido. Con todas las veces que me tomaron las
huellas dactilares, se podría empapelar la ciudad. No sé por qué lo siguen haciendo”, agregó
en referencia al operativo policial. “La 31 es lo menos. La comisaría esa, es lo
menos”, destacó minutos antes de subirse al taxi cuando salía de la seccional.
Enojado con la situación que lo llevó a estar otra vez en la opinión
pública por sus escándalos y no por su obra artística, destacó: “Hay una idea errónea de que
a la gente famosa hay que hostigarla y magnificarla en estupideces”.
Y agregó que “si viene un colombianito y le dice no sé qué cosa a
una persona desconocida y le decís «salí de acá», no hubiera pasado nada”.
Según la versión policial, el músico, presuntamente sin que se produjera
ninguna discusión previa, bajó del escenario y golpeó con una guitarra a uno de los actores,
Alejandro López, a la altura del pómulo, y al otro, John Alexander Gil Giraldo, “lo
arañó”.
Otra versión destacó que García reaccionó porque uno de los colombianos
“subió a la tarima y quiso colocarle una gorra en la cabeza”.
El músico afirmó: “Eso de colgarse de la fama, de treparse, está
instaurada desde que el mundo es mundo, y mucho más ahora que los realities show e Internet hacen
posible que uno sea autofamoso”.
“La fama parece ser un lugar envidiable, pero no es para todos. Yo soy un profesional
del escándalo, pero no esta noche, no lo quise provocar”, dijo el ex líder de Serú Girán .
Poco antes de las 7.30 de ayer, García recuperó la libertad y al dejar
la comisaría subió a un taxi, en el cual escapó del acoso periodístico. Quedó imputado por el
supuesto delito de “lesiones dolosas leves”, y se negó a someterse al test de
alcoholemia que había ordenado el juez interviniente, Omar Fente.

































